QUERIDOS REYES MAGOS
Me llena de orgullo y satisfacción daros las gracias por tan hermosos presentes, pues en día de Reyes terminó de forma muy distinta a como empezó y algo me hace pensar que no fui un niño bueno después de todo.
Nada que ver con el principio, frente a un trozo de roscón de reyes y junto a una sonrisa que como la mía se tornó como la de un niño ante el intercambio de regalos, sin duda una de las cosas más bonitas de un día cómo éste, en el que nos volvemos niños mientras carrozas de mil colores pasean por la ciudad llenándola de caramelos, si es que tienes suerte de tener una cabalgata en condiciones. No podemos evitarlo y la ilusión nos llena cuando se acerca el 5 de Enero.
Tras ver pasar una cabalgata descolorida, en la que se hacía apología de lo tradicional con carrozas religiosas, que pese a tener su sentido en estas fechas pierde toda su gracia al ver a un grupo de niños mustios que en vez de tirar caramelos y regalos que comportaban como estatuas ante la mirada de niños ilusionados con sus caras encendidas ante la mirada de sus reyes magos. Pronto pasaron y acabamos en una cafetería-restaurante-bar, de concepto demasiado adelantado para la ciudad califal pero que ofrece un ambiente agradable donde tomar un trozo de roscón o una tarta de zanahoria a las 11 de la noche.
Abrir regalos siempre es una experiencia fantástica, volvemos a la inocencia y la expectación por ver que es lo que se esconde tras un papel morado cubierto de purpurina y descubrir un fantástico libro de tartas y una preciosa pala color azul, con lo que será el principio de una colección de objetos dignos de las mejores recepciones. Podré competir con el saber hacer de Isabel Preysler, aunque sin bombones dorados, mucho mejor con una tarta recién hecha.
No fueron los únicos pues como buen niño madrugué para ver que había bajo el árbol y recibí otra grata sorpresa, mañana de reyes acompañada de una orgía de roscón de reyes en todas sus versiones, crema, nata y chocolate.
Pero como bien dije no acabó bien el día, pues si bien disfruté durante la mañana la noche se volvió dura gracias a un malestar estomacal que me tuvo despierto toda la noche y me hizo vomitar sin parar. Fue a la mañana siguiente, al despertarme temprano para llevar el coche a la ITV donde me llevé otra sorpresa pues mi coche no sólo no la pasó sino que tuvo que quedarse en el taller por lo que mi deseada visita a Sevilla ha tenido que postergarse y seguramente el dinero recibido será empleado en volver a arreglar un tubo de escape que desde mis paseos camino de Melero anda dando problemas.
Por eso mis queridos Reyes Magos os pido que el año que viene dejéis la mala leche para otro y tengáis a bien darme algo de ayuda para desmontar el árbol navideño, que vuelve a su caja hasta el año que viene.
PD: si es posible haced que el primer día de rebajas desaparezca, con esa horda de gente inundando las tiendas, esas familias que salen a comprar en chándal y esas rebajas de un triste 15% con la que pretenden vender algo una marca de un pato que copia a un ganso.
A ti no te hacen falta palas ni nada más para montar una buena recepción... Pero me alegra haber empezado tan ilustre colección. Lo próximo, ¡el pie de tarta!
ResponderEliminarDinero no se necesita, más bien ganas y comensales dispuestos a disfrutar de un dulce momento. Si olvido el fiasco de la tarta 3 chocolates de éste fin de año muy prontito estaré probando recetas del nuevo libro, ¿serás mi conejillo de indias?
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