jueves, 15 de julio de 2010

EL ENCANTO DE LAS PEQUEÑAS COSAS

El Bonsai es el paradigma de lo pequeño, pero a la vez tiene la capacidad de expresar muchísimo y concentrar el espítitu de un árbol en el tamaño de una botella. Cada detalle de éstos arbolitos es capaz de tenerme embelesado horas y sin duda son un claro ejemplo de la sensibilidad japonesa.

Yo tenía uno al que tenía mucho cariño, pero me fui de vacaciones y quien se encargaba de regarlo no lo hizo así que cuando volví estaba seco. Cuando tenga mi propia casa, depués de poner la cama lo siguiente en entrar será un bonsai.

Como ellos hay muchas cosas que a simple vista pasan desapercibidas, pero que al verlas nos hacen sonreir. Parece que en la vida sólo es importante lo que llama la atención, el protagonista de una película, el coche más potente o la frivolidad de las millonarias del programa de la Sexta(totalmente detestable, un día le dedico un blog).

Frente a eso nos encontramos un magnolio en flor (nunca me canso de mirarlas), la esquina desgastada de un edificio de piedra o un azulejo abandonado en una obra. Frente a las demostraciones de amor exageradas, los amigos para siempre y el a ver si nos tomamos un cafe tenemos los pequeños gestos, esa sonrisa que delata que están contentos de vernos o esa mano que te ayuda a levantarte. Nunca he creido en los gestos exagerados, prefiero fiarme de esas personas que sin hacer ruido te ayudan, que cuando realmente las necesitas están ahí. Como dice una amiga mía, cuando quieres fiesta todo el mundo se apunta pero cuando realmente necesitas algo salen en estampida.

Hoy no llevo un buen día, pero buscar detalles en la vida me ayuda a volver a sonreir. Mirad por la ventana y ved como el sol del atardecer hace brillar al edificio de enfrente...

4 comentarios:

  1. Dar un viraje y permanecer en la pena el tiempo suficiente para aprender, pero no el necesario para hastiarse es una buena habilidad.

    Miau miau

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  2. Por eso cambié el tono del blog, aprendí y cambié de humor...

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  3. ¿Un bonsai? no sabía de esa afición. Siempre que los veo recuerdo una frase de alguien cuyo nombre nunca recordaré, los bonsais son árboles torturados para que no alcancen su verdadera naturaleza.
    He visto muchos de ellos, algunos realmente preciosos, pero me da miedo tenerlos al pensar que se morirán en mis manos al ser tan despistado.
    A mí me encanta las pequeñas cosas (no recurriré a la frase de Groucho Marx: una pequeña fortuna, una pequeña mansión, un pequeño yate...) suelo fijarme mucho en lo que hay alrededor, y suelen ser pequeños trozos de realidad, de historia, de vida los que me hacen parar en el camino.

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  4. Si que son un reflejo del capricho frente a la naturaleza, pero pasar tiempo cuidándolos relaja mucho, sobre todo si no tienes la suerte de tener un jardín con árboles.

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