Si Septiembre es el mes de los coleccionables Diciembre se convierte en el mes de los buenos propósitos y las recurrentes listas que nos dicen que fue importante en ese año que se acaba. Mañana día 31 todos soñaremos con el gimnasio al que volveremos, con los libros que leeremos y las hazañas que se escribirán en nuestras vidas.
No puedo ser más tópico, terminados los fastos de unas fiestas que se vestirán de dorado y comenzarán al sonido de unas campanadas a veces cansinas como las de nuestra querida Anne y sus dorados bucles o más bizarras entre la sonrisa burlona de Jorge Javier y las sibilinas garras de I.P. ¿ o es al revés?. Siempre se puede recurrir a esa cadena donde el acento es inventado y bajos los sones de ese villancico chirriante que anuncia que "la navidad en Canal Sur es nuestra navidad" y sigueindo con el tópico yo en los primeros días del 2012 volveré al gimnasio con el firme propósito de hacer aparecer tersos abdominales en el abdomen y cuyo resultado no será otro que cabiar la cuota mensual pasados unos meses por un par de entradas para ver Madame Butterfly sentado tras la duquesa y su duque.
Me propondré ser bueno, encontrar un trabajo y mil sueños más, los cuales sin esfuerzo no se harán realidad y que vendrán precedidos de un análisis de un 2011 lleno de contrastes, sorpresas, decepciones y alegrías, todo bajo el cielo azul de una Córdoba que preferiría honrar como visitante que como habitante. Muchas ideas revolotearán sobre la copa de Möet, pero quedarán apartadas durante el tiempo que deguste un postre que hoy saldrá de mi cocina, pues si hay un propósito que cada año me hago y nunca dejo de cumplir es sucumbir al dulce placer.
Otra historia son esas listas que nos dicen cuales son las mejores películas o las socialités mejore vestidas, en ésta mañana he leido 10 listas diferentes y que como las campanas desaparecerán al sonar la décimosegunda campanada porque ya estaremos pensando en todo lo nuevo que llegará. Las hay mejores y peores, rigurosas y absurdas, pero no viene mal hacer un repaso a las cosas que nos llamó la antención en éste año que se acaba.
El el 2012 creo que elegiré como propósito cosas al alcance de mi mano, como terminar con todas las figuriras de chocolate que cuelgan del árbol navideño y sonreir cada mañana recordando algo que me haga feliz.
¿Cuáles son los vuestros?.
viernes, 30 de diciembre de 2011
miércoles, 14 de diciembre de 2011
HISTORIAS DE UN MAMARRACHO: MARIO NIEBLA DEL TORO
Historias de un mamarracho: Mario Niebla Del Toro… Puede ser un comienzo un tanto agresivo, pero puedo prometer que esta mañana no me he desayunado a María Dolores de Cospedal. Ante determinadas imágenes mi lengua se dispara sacando sus formas más angulosas y no puede evitar opinar sobre un periodista que al leerlo hace que mi mente saque su lado más oscuro. Ésta es la crónica de un personaje, que a partes iguales me causa fascinación y repulsión.
Todo esto se desencadena después de leer un artículo en el que Mario Niebla del Toro da sus secretillos de belleza. Si en ese artículo esperas ver los últimos tratamientos cosméticos, evita leerlo, porque el caballero no va más allá de hacer una apología de sus patillas y usar brocha a la hora de afeitarse, usando un jabón que siempre estuvo en el baño de mi abuelo, ¿se puede ser más rancio? Él es la viva imagen de una ciudad que cuando pretende brillar lo hace como pocas, pero cuando decide sacar a paseo lo peorcito de cada casa lo hace orgullosa.
El protagonista en cuestión es un periodista sevillano que, como si un catálogo de tendencias se tratase, se apropia de todos los tópicos de esa Sevilla que huele a rancio y se aleja bastante de la que a mí me gusta. No le falta detalle, desde esas patillas imposibles a la espantosa mezcla que provoca el vestir como un abuelo con toques de caballero inglés, magníficamente aderezado con la omnipresente banderita española; hay que estar orgullosos de nuestro país, pero nuestra bandera jamás tendrá el toque estiloso de la británica, por poner un ejemplo.
Mario Niebla del Toro pasea por la ciudad con tres kilos de gomina, saludando por doquier y con esa cabeza alta del que se siente dueño de un Pulitzer y digno heredero de la gran calidad periodística española. En una ciudad donde a los conocidos se les llama amigos mientras puedan hacerte favores y se les retira el título en cuanto son ellos los que te lo piden.
Su trabajo es encomiable, pues se encarga de retratar esa vida social de medio pelo muy alejada de portadas de grandes revistas, y que se centra en las reuniones de antiguas alumnas de colegios concertados y los eventos organizados por Raquel Revuelta. No hay más, porque Sevilla no es New York y cuando sus elegantes quieren ir a una fiesta suelen viajar en AVE y lucir su estilo lejos de la pluma del citado personaje. Muy lejos de las grandes cronistas de la high society, que lanzaban dulces dardos sobre Maria Callas o alguno de los Rotchilds envueltas en las últimas creaciones de ese Dior de los 50. Ahora el must son los jerseys de Burberry, no los de la colección de Christopher Bailey, sino los de cuello a la caja con su caballito corriendo por el pecho. Puedes googlearle, buscar imágenes y prepararte para el aburrimiento absoluto.
http://www.google.es/search?tbm=isch&hl=es&source=hp&biw=1920&bih=832&q=%22mario+niebla+del+toro%22&gbv=2&oq=%22mario+niebla+del+toro%22&aq=f&aqi=g1g-S2&aql=&gs_sm=e&gs_upl=2777l7660l0l8502l23l14l0l0l0l0l546l3244l2-2.2.2.2l8l0
No tiene bastante con una columna en la edición sevillana del ABC, sino que nos regala una fantástica revista, llamada Escaparate, (http://www.escaparatedesevilla.com/portada.html) que tras leerla dan ganas de salir corriendo. Entiendo que muestra un estrato de la ciudad en el que no me muevo, esa burguesía venida a más que por tener un sueldo algo superior a los 2.000 euros ya se sienten descendientes de los Fernández de Córdoba y con carteras equiparables a los Botín. Ellas llevan perlas, ellos no pueden vivir sin un flequillo que les tape los ojos, votan al PP porque es lo único que pueden votar y llevan en sus brazos, en una preciosa posición similar a una alcayata, bolsitos falsos de Vuitton. Ellos son su público, los que van a montar a caballo a un club social y su idea de vida cultural no va más allá de la Semana Santa. ¿Han pensado en los beneficios de tener un libro entre las manos? Si nos detenemos a leer la revista, cuyo subtítulo reza “Revista social del sur de España” (aunque creo que geográficamente el sur de España comprende algo más que Sevilla y Jerez de la Frontera), podemos encontrar estupendos reportajes que tienen por protagonistas a esas mujeres que pueblan los sueños de Mario: Gunilla, la condesa de Romanones, Tita Cervera y una larga lista de personajes que lo reciben en sus sencillas casas y le cuentan en la mesa camilla todos los sinsabores de sus agitadas vidas.
No tiene desperdicio el último número, dedicado a los premios que él mismo entrega. Invitados ilustres como Isabel Pantoja, Tita Cervera y Ágatha Ruiz de la Prada, una comida de bienvenida, una fiesta de máscaras y un brunch de despedida magníficamente descrito en la revista con los nombres de todos y cada uno de los que estiraban el cuello para salir en la foto con la famosa más cercana. Un baile de máscaras donde las elegantes iban casi todas de prestado y las menos elegantes hicieron apología de la lentejuela y la pluma mal teñida, de ellos mejor no hablar, porque desde el esmoquin del señor Niebla que le quedaba grande y estaba mal cortado a las fantasías de terciopelo de los que se consideraban “it” boys habrían hecho que Mademoiselle Chanel prendiese fuego a tanto poliéster.
Muchos son los que carecen de la brillantez suficiente para triunfar, yo me incluyo entre ellos, pero muy peligrosos son los que confunden los diamantes con trocitos de cristal y el oro con purpurina. No nos engañemos, ir a la fiesta de inauguración de un pato que quiere ser Ganso no es asistir a la reapertura de la tienda de Chanel en Londres, y sin duda Vittorio y Luchino no son equiparables al Kaiser Lagarfiel. No se trata de elitismo, sino de saber de dónde vienes y dónde estás, porque a veces un azabache puede ser tan bonito como el diamante Taylor-Burton, pero hacernos creer que un trozo de plástico es un brillante famoso es otra cosa.
Volvamos a la cuestión del estilo y es aquí donde la falta de personalidad se convierte en la protagonista. Puedes optar por ser tú mismo, elegir tu estilo y llevar aquello que te gusta y te sienta bien, o puedes optar por la opción del uniforme, seguir a la manada y aparecer con americana y pañuelo ya vayas a comprar el pan o acudas a un actito social de señoritas de barrio residencial… ¿Se pondrá americana y gomina para hacer deporte?, menuda pregunta más tonta, este caballero no ha visto un gimnasio en su vida, salvo que ejercitar la lengua en el cotilleo se convierta en deporte olímpico en el futuro, con lo que seguro contaríamos con una medalla de oro.
El estilo de Mario Niebla del Toro al escribir es ampuloso, frívolo y aburrido, como una voluta dorada, olvidada en un retablo barroco. Sin duda tendrá una buena legión de seguidores, pero no está de más exigirle un poco de compromiso en sus palabras y un toquecito de ironía. Lo mejor es empezar por reírse por uno mismo. Yo lo he probado en más de una ocasión y resulta realmente enriquecedor.
sábado, 10 de diciembre de 2011
EN RÉGIMEN DE CREATIVIDAD VIGILADA
Como un preso al que le dan la condicional veo cortado mi instinto creativo a la hora de decorar la casa en vistas a las navidades. No pondremos en duda que soy el alma creativa de la casa y que en cuestión de gusto podría ser el árbitro al modo de los personajes de las novelas inglesas del XIX, pero con cierta facilidad olvido que no soy dueño de mi casa, pero mi tiempo llegará y mi árbol brillará más que la sonrisa de Isabel Preysler al recibir a sus invitados con unos ferreros roché, aunque en mi caso prefiero el Möet et Chandón, que es más fino y emborracha.
La situación se repite año tras año, yo soy el que sube el árbol, el que lo monta, coloco las cosas y en el último minuto mi madre tiene un ataque de naviditis, le da su toque y deshace lo que he hecho y mi idea se viene abajo. Hace años sufrimos la misteriosa desaparición de todos los adornos de árbol, eso provocó una crisis peor que la que sufre España con la caída de la deuda y el aumento del paro. La tensión flotaba por mi casa ante el extraño acontecimiento y finalmente tuvimos que reponer los adornos, aunque nunca fueron tan bonitos como los perdidos. Éste año se han comprado bolas nuevas, pero eso no es suficiente para un espíritu sensible. El resultado sin ser feo se queda a medias, pese a que he hecho todo lo posible por que quede precioso, mis ideas han quedado en el aire, como el proyecto de un árbol que podría haber sido magnífico, otra vez será.
El otro elemento indispensable es el belén, un precioso conjunto de figuritas que fui pintando en mis años de perdida adolescencia, logrando un conjunto realmente bonito. Pero sólo pude montarlo completo un año, el resto se ha visto censurado y recortado al misterio. Éste año como si de un gran hermano se tratase volvieron las nominaciones y las expulsiones, la Virgen como es la inmune de la semana por el milagro divino no puede abandonar la casa y no dudó en nominar a la lavandera, para quedarse como única mujer, mientras que San José no tuvo piedad con los Reyes Magos, esos ricachones capaces de quitarle protagonismo. Al final tuve que hacer de Mercedes Milá y anunciar las expulsiones, hubo lágrimas y alguno pensó en la repesca, pero tendrán que esperar al año que viene.
Ante tal panorama no me queda otra que encerrarme en mi habitación, poner una selección de villancicos favoritos y al ritmo del Let´s Snow cantado por Frank Sinatra canalizar tanta creatividad en la escritura acompañado por un trocito de turrón, más navideño imposible. Mañana a pensar en los regalos, cosa que siempre acaba dándome más de un dolor de cabeza. y dará para una nueva entrada.
La situación se repite año tras año, yo soy el que sube el árbol, el que lo monta, coloco las cosas y en el último minuto mi madre tiene un ataque de naviditis, le da su toque y deshace lo que he hecho y mi idea se viene abajo. Hace años sufrimos la misteriosa desaparición de todos los adornos de árbol, eso provocó una crisis peor que la que sufre España con la caída de la deuda y el aumento del paro. La tensión flotaba por mi casa ante el extraño acontecimiento y finalmente tuvimos que reponer los adornos, aunque nunca fueron tan bonitos como los perdidos. Éste año se han comprado bolas nuevas, pero eso no es suficiente para un espíritu sensible. El resultado sin ser feo se queda a medias, pese a que he hecho todo lo posible por que quede precioso, mis ideas han quedado en el aire, como el proyecto de un árbol que podría haber sido magnífico, otra vez será.
El otro elemento indispensable es el belén, un precioso conjunto de figuritas que fui pintando en mis años de perdida adolescencia, logrando un conjunto realmente bonito. Pero sólo pude montarlo completo un año, el resto se ha visto censurado y recortado al misterio. Éste año como si de un gran hermano se tratase volvieron las nominaciones y las expulsiones, la Virgen como es la inmune de la semana por el milagro divino no puede abandonar la casa y no dudó en nominar a la lavandera, para quedarse como única mujer, mientras que San José no tuvo piedad con los Reyes Magos, esos ricachones capaces de quitarle protagonismo. Al final tuve que hacer de Mercedes Milá y anunciar las expulsiones, hubo lágrimas y alguno pensó en la repesca, pero tendrán que esperar al año que viene.
Ante tal panorama no me queda otra que encerrarme en mi habitación, poner una selección de villancicos favoritos y al ritmo del Let´s Snow cantado por Frank Sinatra canalizar tanta creatividad en la escritura acompañado por un trocito de turrón, más navideño imposible. Mañana a pensar en los regalos, cosa que siempre acaba dándome más de un dolor de cabeza. y dará para una nueva entrada.
lunes, 5 de diciembre de 2011
LA MANCHA MODERNA
La Mancha es profunda, muy profunda y te recibe siempre con los brazos abiertos, sobre todo con un gran amigo esperando para recibirte. Así que después de unos días en Madrid en los que disfrutamos de una comida de lo más divertida, mi bolognesa no estuvo mal, pero la cheese cake me salió riquísima, pese a lo mal que me llevo con los hornos ajenos. No sé qué habrá sido de la mitad de la tarta que se quedó en el frigorífico, pero algo me dice que un goloso disfrutó de ella a su vuelta del fin de semana. Mientras degustábamos pasamos de un tema a otro, empezando con la inauguración de Gatti y terminando con un examen exhaustivo a la segunda temporada de Downton Abbey. Realmente divertido, así que habrá que pensar en repetirlo.
Tras esos días de trabajo y tea party cogimos un bus y nos marchamos camino de Tomelloso, no sé si en busca de El Quijote o de sus productos gastronómicos, así que mientras uno dormitaba y el otro leía en su portátil,¿hay cosa más incómoda?, llegamos a una Mancha que nos recibía con bastante frío y la promesa de una cena deliciosa. Nunca he sido bueno mezclando gente, me queda mucho que aprender de las anfitrionas inglesas de la alta sociedad, que con exquisito gusto mezclan gente. En éste caso iba sobre seguro, dos personas educadas, inteligentes y con aficiones en común iban a conectar, aunque eso hiciese que acabase escuchando al día siguiente en el coche todo el repertorio de Chico y Chica.
Gracias a Juan y pese a su ausencia cenamos una lasaña de verdura riquísima y la adicción que tenemos Emilio y yo se vio ampliamente saciada con un tiramisú que Javi borda, voy a plantear al gobierno que por ser parado me manden todas las semanas una bandeja de pasteles, así estaría mucho más feliz.
El Sábado fue día de turismo, empezando con los restos arqueológicos de Segóbriga, ciudad romana que acabó siendo abandonada pero que sorprende por su teatro y anfiteatro. Por supuesto el evento requería un dress code campestre aunque yo llegase a la Mancha con todo mi arsenal de pajaritas, algo así como hace mi “querida” Pe cuando se quita sus palabra de honor de alta costura y se enfunda en la piel de la protagonista de Volver, aunque yo siempre he pensado que bajo esa caracterización tan estupenda y un papel tan intenso se escondían unas bragas de 500 euros de La Perla, aunque Almodóvar la vista de actriz, petarda se queda.
Al anfiteatro le faltaba la escena, con sus columnas y estatuas pero se veía magníficamente compensado con un paisaje verde y azul, sin duda un telón digno del desaparecido. Aunque las piedras se vieron ensombrecidas por la digna interpretación de un moderno Virgilio, que declamando pese a la vergüenza nos hizo reír. Sitios como éste siempre hacen volar la imaginación y al cerrar los ojos reconstruyes la ciudad hasta verla en todo su esplendor.
Tras la visita una buena comida manchega y de vuelta a la carretera a perdernos en un pueblecito de casas blancas y calles empinadas que culminaba en un impresionante monasterio hoy convertido en seminario. Arquitectónicamente es impresionante, desde su fantástica fachada llena de símbolos de la orden de Santiago al refectorio donde las nuevas generaciones de hombres de Dios comen con Coca Cola bajo un artesonado renacentista que haría ensombrecer a algunos ya vistos en algún palacio. Pero lo realmente auténtico del lugar son los jóvenes seminaristas que lo habitan, pues estando como tontos turistas haciendo fotos desde uno de los ventanales de la galería superior y ante la imposibilidad de volver a cerrar las antiguas hojas de madera uno de los seminaristas tras un tremendo resoplido gritó un inesperado “quite” en el que la “e” se alargó al infinito y el vozarrón, más propio de un cabrero dirigiendo a sus animales, nos dejó perplejos.
Con la cabeza llena de historia iba en el coche pensando que por hoy había aprendido bastante y ahí estaba muy equivocado, pues los dos caballeros que me acompañaban en mi aventura se lanzaron en un duelo al estilo del programa “Furor” cantándose todo el repertorio de ese grupo de modernas llamado Chico y Chica. Perplejo los miraba y escuchaba, mientras las frases se sucedían pues yo no conocía ninguna canción del grupo, quizás debí lanzarme con algún aria de ópera, pero seguro que Pavarotti se habría aparecido en mitad de la carretera dispuesto a llevarme a los infiernos, así que callé y escuché, con la determinación de escuchar la discografía completa del grupo para la próxima no quedarme fuera del juego.
Los dos abuelitos pedimos quedarnos viendo una peli en vez de salir, los años pesan y el frío de la Mancha lo suficientemente disuasorio como para preferir la comodidad de un sofá a el musicón del local rockero del pueblo. La película una oda indie llena de actores indies con un guión muy indie pero para sorpresa nuestra con un final muy mainstream.
Y como todo lo bueno se acaba la mañana del Domingo terminó con rapidez y me vi corriendo por la estación cargado con mis maletas un minuto antes de salir el tren. Mi corazón latía a mil por hora, la maleta con Gatti dentro pesaba como un muerto, pero conseguí montarme en el tren y volver a Córdoba. Ya de vuelta aparte de los buenos recuerdos me quedaban unas ricas tortas de Alcázar que hicieron la delicia de éste goloso.
Tras esos días de trabajo y tea party cogimos un bus y nos marchamos camino de Tomelloso, no sé si en busca de El Quijote o de sus productos gastronómicos, así que mientras uno dormitaba y el otro leía en su portátil,¿hay cosa más incómoda?, llegamos a una Mancha que nos recibía con bastante frío y la promesa de una cena deliciosa. Nunca he sido bueno mezclando gente, me queda mucho que aprender de las anfitrionas inglesas de la alta sociedad, que con exquisito gusto mezclan gente. En éste caso iba sobre seguro, dos personas educadas, inteligentes y con aficiones en común iban a conectar, aunque eso hiciese que acabase escuchando al día siguiente en el coche todo el repertorio de Chico y Chica.
Gracias a Juan y pese a su ausencia cenamos una lasaña de verdura riquísima y la adicción que tenemos Emilio y yo se vio ampliamente saciada con un tiramisú que Javi borda, voy a plantear al gobierno que por ser parado me manden todas las semanas una bandeja de pasteles, así estaría mucho más feliz.
El Sábado fue día de turismo, empezando con los restos arqueológicos de Segóbriga, ciudad romana que acabó siendo abandonada pero que sorprende por su teatro y anfiteatro. Por supuesto el evento requería un dress code campestre aunque yo llegase a la Mancha con todo mi arsenal de pajaritas, algo así como hace mi “querida” Pe cuando se quita sus palabra de honor de alta costura y se enfunda en la piel de la protagonista de Volver, aunque yo siempre he pensado que bajo esa caracterización tan estupenda y un papel tan intenso se escondían unas bragas de 500 euros de La Perla, aunque Almodóvar la vista de actriz, petarda se queda.
Al anfiteatro le faltaba la escena, con sus columnas y estatuas pero se veía magníficamente compensado con un paisaje verde y azul, sin duda un telón digno del desaparecido. Aunque las piedras se vieron ensombrecidas por la digna interpretación de un moderno Virgilio, que declamando pese a la vergüenza nos hizo reír. Sitios como éste siempre hacen volar la imaginación y al cerrar los ojos reconstruyes la ciudad hasta verla en todo su esplendor.
Tras la visita una buena comida manchega y de vuelta a la carretera a perdernos en un pueblecito de casas blancas y calles empinadas que culminaba en un impresionante monasterio hoy convertido en seminario. Arquitectónicamente es impresionante, desde su fantástica fachada llena de símbolos de la orden de Santiago al refectorio donde las nuevas generaciones de hombres de Dios comen con Coca Cola bajo un artesonado renacentista que haría ensombrecer a algunos ya vistos en algún palacio. Pero lo realmente auténtico del lugar son los jóvenes seminaristas que lo habitan, pues estando como tontos turistas haciendo fotos desde uno de los ventanales de la galería superior y ante la imposibilidad de volver a cerrar las antiguas hojas de madera uno de los seminaristas tras un tremendo resoplido gritó un inesperado “quite” en el que la “e” se alargó al infinito y el vozarrón, más propio de un cabrero dirigiendo a sus animales, nos dejó perplejos.
Con la cabeza llena de historia iba en el coche pensando que por hoy había aprendido bastante y ahí estaba muy equivocado, pues los dos caballeros que me acompañaban en mi aventura se lanzaron en un duelo al estilo del programa “Furor” cantándose todo el repertorio de ese grupo de modernas llamado Chico y Chica. Perplejo los miraba y escuchaba, mientras las frases se sucedían pues yo no conocía ninguna canción del grupo, quizás debí lanzarme con algún aria de ópera, pero seguro que Pavarotti se habría aparecido en mitad de la carretera dispuesto a llevarme a los infiernos, así que callé y escuché, con la determinación de escuchar la discografía completa del grupo para la próxima no quedarme fuera del juego.
Los dos abuelitos pedimos quedarnos viendo una peli en vez de salir, los años pesan y el frío de la Mancha lo suficientemente disuasorio como para preferir la comodidad de un sofá a el musicón del local rockero del pueblo. La película una oda indie llena de actores indies con un guión muy indie pero para sorpresa nuestra con un final muy mainstream.
Y como todo lo bueno se acaba la mañana del Domingo terminó con rapidez y me vi corriendo por la estación cargado con mis maletas un minuto antes de salir el tren. Mi corazón latía a mil por hora, la maleta con Gatti dentro pesaba como un muerto, pero conseguí montarme en el tren y volver a Córdoba. Ya de vuelta aparte de los buenos recuerdos me quedaban unas ricas tortas de Alcázar que hicieron la delicia de éste goloso.
viernes, 2 de diciembre de 2011
GATTI PARTY
Volver a Madrid es siempre una experiencia y ésta vez no iba a ser menos, me esperaba la inauguración de la exposición de Gatti gracias una invitación preciosa en un sobre negro con el nombre y la dirección escritos a mano dirigida a quien se ocupó de convertir esos textos en algo interesante que leer. Nos faltaron dos grandes damas, pero fuimos un grupo de lo más divertido.
No había dudas en cuanto a la pajarita, si te vas a codear con toda la modernez madrileña y la vas a mezclar con los rescoldos de una movida ya pasada, no podía pensar en otro complemento. Lo malo llega cuando te ves la cama llena de pajaritas y no sabes por cual decidirte, la indecisión es mi bandera y si no me cambié veinte veces de modelo no me cambié ninguna. No era un evento excesivamente formal por lo tanto tuve que desechar mi primera opción ya que desentonaría un poco, eso significaba que la chaqueta azul transportada desde tierras califales seguiría en su funda a la espera de una soirée más apropiada, una lástima porque estaba realmente guapo. Muchos fueron los cambios de ropa para al final decidirme por una pajarita de terciopelo verde y un atuendo con toques sport y detalles más elegantes, como el pañuelo en el bolsillo a juego en color con su corbata y los zapatos acharolados.
Entré justo cuando Pedro Almodovar hacía su aparición estelar y otros tantos invitados se marchaban apresuradamente (como la gran Topacio Fresh o Bibiana), pues esa noche había otra fiesta a la que no tuvieron el detalle de invitarme. Tras la entrada triunfal y encontrarme en una sala llena de gente, intentamos ver las obras sin dejar de mirar a todos los VIP que iban entrando. Tras la conmoción provocada por la troupe almodovariana llegaron otras sorpresas, una fue comprobar que Carmen Lomana ha conseguido a base de Botox que su sonrisa nunca se borre y su espléndida figura se vio resaltada por un precioso vestido negro, lástima que se quedase sin batería del móvil y no fuese capaz de localizar a su chofer, por suerte un amable madrileño tuvo el detalle de indicarle dónde se encontraba la puerta aunque no supo de quien se trataba al señora al entrar y contarnos la historia.
Otro de los hits de la noche fue Mario Testino, el famosísimo fotógrafo se encontraba rodeado por cámaras de televisión mientras sus tres ayudantes-modelos, pues es imposible pensar que los dos caballeros y al dama no lo fuesen dada su belleza, pululaban en torno a su jefe-dios que comentaba con la sonrisa propia de alguien que cena con Anne Wintour lo mucho que le encantaba la exposición. Mucho glamur para una fiesta que ningún moderno quiso perderse, pues nadie salvo el eterno acompañante de David Delfín estaban invitados a la fiesta de esmoquin de GQ. Pelayo y sus amigas gótico-ateas me hicieron reír en muchos momentos, que buen negocio es ser compañero de y con su estilismo sacado de una revista de tendencias y vestido de arriba debajo de grandes marcas. No fue el único, porque el despliegue de modelitos modernos daría para todo un libro de Taschen, lo podrían titular “modernitos a base de pasta y Botox”, porque los más mayorcitos hacen su particular acto con Mefistófeles a base de la toxina botulímica y los jovencitos no olvidaban sus tupés, zapatos de suela ancha, pitillos con ese aire descuidado que suelen llevar los que dedican más de tres horas a arreglarse tras una intensa tarde de compras por las mejores tiendas de Madrid. Cuánto daño ha hecho el reálity de MTV viendo como Marito se gasta 20000 euros en dos cazadoras de Balmain.
Una fiesta no es una fiesta si no aparece Bimba Bosé, enfundada en un chándal negro y acompañada de toda su prole se dispuso a recorrer una sala llena de fotos suyas para regocijo de una de sus hijas, que iba contando en cuantas fotos salía su mamá, el encantador Gatti comentó al padre de la pequeña que iba a acabar aburrida de contar las fotos en las que salía su madre, porque la exposición y cito palabras textuales “son para vos”. Increíble comentario para alguien que ha trabajado con tanta gente, pero Bimba es Bimba y algún día tendrá su propia marca de cereales. Tenemos a Bimba hasta en la sopa.
La exposición se organizaba en tres plantas, si bien la primera se dedicaba a toda la carrera de Juan Gatti y sorprendía por la cantidad de trabajos que ha realizado, las siguientes se convertían en un ego-homenaje a lo que es su último trabajo, una serie de fotografías un tanto insulsas que son incapaces de transmitir el genio de un hombre que ha hecho de su trabajo su mejor trofeo. Imposible no pararse en las invitaciones que ha diseñado o las portadas de discos de grupos famosísimos, preciosas sus portadas para Vogue Italia, arriesgadas, desprendiendo arte y con todas las supermodelos de los 90. Poder hablar con él dos minutos fue todo un regalo, fue amable y escueto, pero todo quedó en una conversación cortés en la que agradeció el trabajo de Emilio como corrector, bien merecido pues esos textos han dado muchos dolores de cabeza incluso provocaron una disputa lingüística digna de un artículo periodístico.
Los invitados con su expresión de “somos muy importantes” revoloteaban entorno al anfitrión, quien de vez en cuando iba regalando a sus íntimos el catálogo de la exposición, 5 kilos de un trabajo impresionante al módico precio de 97 euros. En mi caso no fue doloroso pagar los 97 euros, pues me lo regalaron, pero pasear los 5 kilos de Madrid a la Mancha y acabar en Córdoba fue toda una señal que me indicaba que ya era hora de apuntarme a un gimnasio. ¿Estaría pensado para esa nueva raza de hombres que mientras levantan pesas en el gimnasio conversan sobre la nueva antiarrugas de Sisheido?.
No hubo copas o aperitivos, sólo arte y un homenaje a esa expo del 92 con un vídeo imposible en lo que fue el depósito de agua, aunque no sabíamos que Gatti tenía una fiestecita privada para sus amiguitos en su estudio, a la que llegarían Alaska y su imposible marido después de recibir éste un premio con pajarita negra y piernecitas de anoréxico. Una fiestecita bien documentada por una serie de bloggers ahora en boga y que no dudan en hablar de lo exclusivos que son mientras no tardan ni quince segundos es subir las fotos a su Twitter y presumir de famoso.
Y de la movida acabamos tomando una ensaladilla infame en un barecillo typical Madrid, sin duda el mejor final para una exposición que merecía un toque castizo, aunque fue sólo el preludio de un gran fin de semana.
viernes, 18 de noviembre de 2011
TERRORES NOCTURNOS
No es el principio de una película de terror, sino el comienzo de una merienda que me hizo descubrir hasta qué punto los habitantes de dichas películas pueden rodearte en el sitio más encantador. Es un cuento de terror en el Madrid más cool.
Como no podía ser de otro modo, nos encontrábamos merendando en un nuevo establecimiento donde todo está cuidado al detalle, desde la arquitectura resaltada con un precioso mobiliario hasta la dueña esperando en la puerta para encontrarte una mesa. El sitio tiene el éxito asegurado a juzgar por las atestadas mesas, por lo que nos acompañaron a la mesa común, ese concepto tan nórdico en el que una silla vacía significa que cualquiera puede sentarse. Ningún problema al respecto pues siempre puedes llevarte gratas sorpresas.
Siendo un goloso empedernido es complicado decidirse, pues el aspecto de todos los pasteles era delicioso, salvando los dedicados a Halloween que ni fú ni fa. La pobre camarera tuvo que esperar un buen rato hasta que nos decidimos, un café con leche y una tartaleta de Jijona para el caballero y un capuccino acompañado de una tartita de limón para mí. Dos niños en mitad de Disneylandia no habrían tenido la expresión de felicidad que tuvimos al probar el postre, sencillamente delicioso.
El ambiente era distendido, pijerio madrileño que en contraste con el andaluz huyen de caballitos y gominas, aunque siempre fieles a los bolsos de marca. Un tanto eclécticos con ese aire de gente de negocios y sus Iphones ondeando como banderas. Yo en cambio opté por la pajarita que suele formar parte de mi uniforme cuando pongo un pie en Atocha, por el sur siguen mirándome raro cuando paso, peor para ellos.
Tan ensimismado estaba con mi tartita que no presté atención a quienes entraban por la puerta, menos mal que con discreción fui avisado y no tuve más que levantar la vista para verlos entrar. A primera vista se diría que eran hermanos pues compartían rasgos, pero algo me decía que la naturaleza poco había tenido que ver con eso, ni los más caprichosos giros de esas hélices que forman el ADN podían haber llegado a crear eso. Pómulos exageradamente destacados, labios que harían morir de envidia a Melanie Griffith, ojos achinados y un uniforme color tostado, que sin llegar al naranja Valentino (no confundir con su maravilloso rojo que lo usa en sus trajes de noche) hacía que yo pareciese un fantasma.
Pero por si no era suficiente ese despliegue de cirugía para ocultar una edad que habría sido imposible calcular, nos deleitaron con un despliegue de marcas digno de la mejor tienda de Madrid, con ese maravilloso culto al Logo con el que los nuevos ricos disfrutan. Él con un jersey cuyo escote era digno de los mejores tiempos de Marilyn Monroe, mostrando pectorales (no sé si producto de gimnasio o de cirujano), pañuelo de calaveras de un difunto diseñador inglés, vaqueros ajustados de un italiano amante de los estampados animales y un casco de otra casa italiana. Ella lucía el mismo escote, aunque relleno con dos pechos tan esféricos como artificiales, bolso de marca, vaquero de marca y taconazo de marca.
Imposible no mirar y quedar anonadado con esa imagen, aunque bien pensado debe ser bonito que una pareja (pues sus arrumacos me hicieron desechar la idea de que fuesen hermanos) fuese junta al cirujano y estuviesen tan compenetrados para hacerse lo mismo. Si eso no es una muestra de que Cupido los ha tocado con sus flechas, que venga el amorcillo a contármelo.
Quienes me conocen saben que soy un miedoso empedernido y que disfruto muy poquito con las películas de miedo, pero desde esa tarde ese tipo de películas me parecen cuentos de hadas comparada con la visión de tanto plástico en movimiento. Hoy he tenido la buena idea de ver la nueva serie American Horror History, definitivamente debería pasarme a las películas infantiles.
Como no podía ser de otro modo, nos encontrábamos merendando en un nuevo establecimiento donde todo está cuidado al detalle, desde la arquitectura resaltada con un precioso mobiliario hasta la dueña esperando en la puerta para encontrarte una mesa. El sitio tiene el éxito asegurado a juzgar por las atestadas mesas, por lo que nos acompañaron a la mesa común, ese concepto tan nórdico en el que una silla vacía significa que cualquiera puede sentarse. Ningún problema al respecto pues siempre puedes llevarte gratas sorpresas.
Siendo un goloso empedernido es complicado decidirse, pues el aspecto de todos los pasteles era delicioso, salvando los dedicados a Halloween que ni fú ni fa. La pobre camarera tuvo que esperar un buen rato hasta que nos decidimos, un café con leche y una tartaleta de Jijona para el caballero y un capuccino acompañado de una tartita de limón para mí. Dos niños en mitad de Disneylandia no habrían tenido la expresión de felicidad que tuvimos al probar el postre, sencillamente delicioso.
El ambiente era distendido, pijerio madrileño que en contraste con el andaluz huyen de caballitos y gominas, aunque siempre fieles a los bolsos de marca. Un tanto eclécticos con ese aire de gente de negocios y sus Iphones ondeando como banderas. Yo en cambio opté por la pajarita que suele formar parte de mi uniforme cuando pongo un pie en Atocha, por el sur siguen mirándome raro cuando paso, peor para ellos.
Tan ensimismado estaba con mi tartita que no presté atención a quienes entraban por la puerta, menos mal que con discreción fui avisado y no tuve más que levantar la vista para verlos entrar. A primera vista se diría que eran hermanos pues compartían rasgos, pero algo me decía que la naturaleza poco había tenido que ver con eso, ni los más caprichosos giros de esas hélices que forman el ADN podían haber llegado a crear eso. Pómulos exageradamente destacados, labios que harían morir de envidia a Melanie Griffith, ojos achinados y un uniforme color tostado, que sin llegar al naranja Valentino (no confundir con su maravilloso rojo que lo usa en sus trajes de noche) hacía que yo pareciese un fantasma.
Pero por si no era suficiente ese despliegue de cirugía para ocultar una edad que habría sido imposible calcular, nos deleitaron con un despliegue de marcas digno de la mejor tienda de Madrid, con ese maravilloso culto al Logo con el que los nuevos ricos disfrutan. Él con un jersey cuyo escote era digno de los mejores tiempos de Marilyn Monroe, mostrando pectorales (no sé si producto de gimnasio o de cirujano), pañuelo de calaveras de un difunto diseñador inglés, vaqueros ajustados de un italiano amante de los estampados animales y un casco de otra casa italiana. Ella lucía el mismo escote, aunque relleno con dos pechos tan esféricos como artificiales, bolso de marca, vaquero de marca y taconazo de marca.
Imposible no mirar y quedar anonadado con esa imagen, aunque bien pensado debe ser bonito que una pareja (pues sus arrumacos me hicieron desechar la idea de que fuesen hermanos) fuese junta al cirujano y estuviesen tan compenetrados para hacerse lo mismo. Si eso no es una muestra de que Cupido los ha tocado con sus flechas, que venga el amorcillo a contármelo.
Quienes me conocen saben que soy un miedoso empedernido y que disfruto muy poquito con las películas de miedo, pero desde esa tarde ese tipo de películas me parecen cuentos de hadas comparada con la visión de tanto plástico en movimiento. Hoy he tenido la buena idea de ver la nueva serie American Horror History, definitivamente debería pasarme a las películas infantiles.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
SEVILLA TIENE UNA COSA, QUE SÓLO TIENE SEVILLA
Y como la historia va de sevillanas y coplas empecemos por la primera que no es otra que esa famosa María de las Mercedes, una dalia que cuidaba Sevilla en el parque de los Montpansier, heroína de la memoria española que soñaba con su príncipe en unos preciosos jardines que alcanzaron su cenit con la exposición del 29 y que hoy pese a su encanto son sólo un reflejo del vandalismo y el poco aprecio hacia un espacio digno de un buen paseo. Lugar imprescindible a la hora de enseñar la ciudad, perderse por sus caminos invadidos por la hiedra o acabar en la Plaza de España para sentarse en el banco de Córdoba, de vez en cuando hay que rendirse a los tópicos del turista.
El sol se esconde y la ciudad se enciende, una vez cerrados los comercios y desaparecido el bullicio las callejuelas se vuelven más interesantes, las sombras te hacen verlas de forma distinta, lo tópico se vuelve misterioso y el sorprendente olor de una dama de noche en pleno Octubre te detiene a disfrutar de ese instante.
Ser el guía en la ciudad donde viví tantos años me llena de presión y mis ansias por enseñar cada rincón me hace ser más inquieto de la cuenta, olvidado el placer de levantarse tarde y tomar un desayuno con calma, la calle nos espera.
Un poco de frivolité probándonos gafas carísimas, en busca de las gafas que lució en su boda el hoy marido de la princesa sueca, pero como la cabra siempre tira al monte, mis ojos se pierden entre las Rayban y los diseños retro de los 50. Antes de salir de la tienda en la cual no íbamos a comprar nada una sorpresa, la revista más casposa de la ciudad con una Gunilla Von Bismark maravillosamente photoshopeada en la portada, mi mente no tardó ni un segundo en decidir que esa revista tenía que llevármela.
Si algo le faltaba a esa revista eran patillas, como las que luce el personaje que la edita, alguien que se mueve entre las reuniones de antiguas alumnas de conocidos colegios sevillanos como si asistiese a la famosa fiesta Black & White de Capote, con una pequeña salvedad, no hay duquesas, escritores ni socialités, sino una clase media alta con aires principescos y aroma a rancio. Porque si algo no le falta a la ciudad son duquesas y desde luego de las auténticas.
Una de las duquesas es tremendamente mediática, a sus ochenta y muchos se casa con un hombre más joven, se marca unas bulerías a las puertas de su impresionante palacio y nos regala sus memorias. La otra mucho más discreta, recluida ve como su ex nuera quiere a todo el mundo vestida de Valentino (esa gran Nati) y su nieto, heredero de la casa ducal, se pasea por las revistas del brazo de su mujercita, la aparejadora que transmutó en diseñadora de Mango, aunque a ella gustaba obviar el apellido técnico de su carrera de arquitectura, como bien le dijo una vez el Duque de Alba a Franco, siempre hubo clases.
Tras una hojeada a la revista con un delicioso pastelito en la mano nada mejor que un vermú para seguir desgranando los secretos que semejante publicación revelaba fui advertido de un curioso detalle. Un grupo de extranjeras bebían en una tasquita lindas botellas de agua azules, mientras una con una cerveza que sólo servía para mojarse los labios y convertirse en la protagonista de una sesión de fotos inmediatamente subidas a alguna de las redes sociales de las muchachas, seguramente con el mensaje de una fiesta alocada en Sevilla.
Un sábado soleado en Sevilla es para comer bien y la elección no pudo ser más acertada, uno de mis restaurantes favoritos, a medio camino entre la alta cocina y el local de toda la vida, con un servicio muy atento y una comida deliciosa, lo que no esperaba es verme amenizado por tan impactante presencia.
Mientras elegimos el menú mi invitado me hizo mirar a la gente que acababa de llegar y me encontré con unos tacones imposibles, un pantalón marcando una figura curvilínea y una melena leonina, una andaluza de pro que al girarse me desveló su rostro, impactantemente marcado con unos labios siliconados, no era otra que Vicky Martín Berrocal, alias la diseñadora. Si con una mujerona como ella no fuese bastante llegó su hermana, un clon un tanto desmejorado del original, con zapatos imposibles, mini shorts más propios de un brunch en París que una comidita en Sevilla y como acompañantes de las dos bellas damas amigos y niños. Decir que sus conversaciones eran insustanciales es quedarse corto, empezando por la hermanísima mostrándole a su sobrina y a los dos niños de nombres impronunciables el catálogo de una marca de coches de lujo para que eligiesen uno o sus dudas sobre si en la discoteca de moda podían entrar 1500 personas, ¿dónde iba el resto, si ese es el único al que hay que ir?. Yo como buen caballero les recomendé le arroz, una exquisitez, ante una perpleja hermanísma que pensaría como un mortal como yo podría dirigirse a ella, sin saber que era yo el que hacía esfuerzos por no mirar unos labios que daban miedo.
Y como de duquesas va el juego fuimos a visitar Medinaceli o la Casa Pilatos como comúnmente se la conoce. El palacio bellísimo, lleno de perspectivas y jardines, pero si la arquitectura puede ser sorprendente mucho más lo es la guía que usando su idioma era un robot a pilas, capaz únicamente de romper su monótono discurso para hacer una broma de mal gusto sobre el magnífico Adriano y su según ella su esclavo “favorito”, con sus comillas marcadas con sus deditos al traducirlo al inglés, que por cierto era propio de un niño de primaria, ¿con los 16 eurazos que te cobran no podrían contratar a alguien con un poco de cerebro?, supongo que eso es imposible.
Las calles nos arropan y nuestro paladar se desborda entre helados de pestiño y quesos de cabra con mermelada de pimientos, el museo de bellas artes nos deja con la mente en el pasado, cuando los conventos de la ciudad poseían un patrimonio digno de reyes donde Murillo y compañía llenaban de santos y vírgenes de dulce rostro paredes hoy desaparecidas. Y para rematar el día una lluvia inesperada en una terraza mientras comíamos nos hizo salir corriendo y dejar a medias un pollo con mostaza y arroz.
El final del viaje nos lleva al principio, una estación de tren con nombre de santa hispalense donde el adiós es sólo un hasta la semana que viene.
viernes, 14 de octubre de 2011
LA CIUDAD PERDIDA
Imbuido por el espíritu de Lord Carnavon y acompañado de mi Howard Carter particular me fui en busca de la aventura que la arqueología te regala en la ciudad de Medinat-al –Azahara. Desechando el tweed y la pajarita por el excesivo calor me pasé al color arena y las bermudas y nos lanzamos a la búsqueda del tesoro.
Al llegar encontramos el primer tesoro, un edificio blanco escondido en el terreno, como un cofre dispuesto a enseñarte al abrirlo todas sus maravillas. La umbrosa entrada te recibe con sus frescor y te invita a resguardarte de un sol todavía veraniego poco recomendado para una excursión como esa. Cierto es que dos cabezas piensan mejor que una y que la barba es símbolo de sabiduría y puesto que tanto de cabeza como de barba estábamos bien servidos los dos llegamos a la conclusión de dejar el recién descubierto museo para más tarde y aprovechar lo que quedaba de mañana para visitar los restos arqueológicos.
Ciudad califal, joya de la corona y espejismo que apenas duró 100 años, Medina Azahara es hoy un leve espejismo de lo que una vez fue un sueño. Es la imaginación la que te hace levantar los muros y hacer a las bellas columnas de mármol sustento de ricos techos cubiertos de artesonados. Siguiendo la estela de la enigmática Scheherazade empecé a contar un cuento de forma que por arte de magia las fuentes volvieron a dejar correr el agua, las estancias se llenaron de perfumes persas y el crujir de las sedas de las concubinas del gran Abderrmán III volaba en el aire como mariposas.
Pasamos calor y mientras la vista de uno se detenía en los magníficos arcos que formaban la puerta Oeste el otro perdía la suya entre los curiosos visitantes que lejos de parecerse a aristócratas ingleses en busca de aventuras se acercaban peligrosamente al de clan cavernario, aunque a falta de porras y pieles de animales deleitaban mi vista con toda clase de complementos básicos de todo buen turista. ¿Para cuándo un especial de VOGUE sobre complementos con estilo para viajeros?. Nada dejaron atrás, ni sus viseras y mucho menos ese maravilloso invento que debería estar prohibido, la riñonera, que aunque Vuittón la vista de seda, hortera se queda.
De vuelta al fresco del museo una sonrisa se esbozó en mi rostro al comprobar como la arquitectura si puede ser bella y funcional, cuya única pretensión era mostrar retazos de una historia perdida, perfectamente conseguido tras ver el video con la recreación virtual de la ciudad. Con unas salas ya vacías y arropados por el silencio de la piedra, aprendimos un poco más de un trozo de la historia en la que Córdoba brilló como centro cultural, como la hermosa cervatilla que una vez fue fuente y de la que ya no sale agua.
Fin de la visita con parada obligada en la tienda, curiosa sorpresa al descubrir tantos libros interesantes e indescriptible la mirada asesina de la dependienta al hacerla cerrar más tarde de la cuenta por culpa de un impertinente caballero de ojos azules que decidió a última hora comprar un cuaderno con unos atauriques dibujados. Poco importa la cara de la chica, si pensamos en la cara de sorpresa de quien recibió esa libreta como regalo.
domingo, 2 de octubre de 2011
CONVERSACIONES CON LANA
Svetlana (Lana para los amigos) es la preciosa y pizpireta perrita de una amiga mía que tuvo el detalle de acogerme en su casa las semanas que pasé en Sevilla haciendo un curso. Con nombre de gimnasta rusa compitiendo en barras paralelas, mi perruna amiga me dio la oportunidad de pasear en suelo sevillano mientras debatíamos sobre lo divino y lo humano.
El recibimiento de la ciudad fue estupendo, unas milhojas de boquerones y unas carrilladas en Gastromium, ahora reconvertido en bar de tapas tras olvidar su pasado como restaurante para sibaritas, lugar perfecto para los quiero y no puedo de la ciudad, que por un precio módico pueden sentarse en un restaurante de diseño luciendo sus politos de Abercrombie sin tener que pagar un dineral por comer. Quede dicho que yo no soy de los quiero y no puedo, ahora mismo sólo me quedo en los no puedo y en vez de marcas caras me estoy aficionando a la moda Low Cost.
Son muchos los recuerdos y las personas que quedaron en la ciudad y ha sido todo un placer volverlos a ver, recordando mi etapa de sufrido estudiante de la carrera con menos futuro del panorama nacional, arquitecto. Ya es hora de que la gente se quite de la cabeza al insufrible y mediático Joaquín Torres (alter ego del estudio Acero) y se den cuenta que no todos nos dedicamos a hacer casas de diseño para ricos, aunque no sería un mal plan de futuro, ¿nadie necesita una mansión?.
En esas semanas tuve la oportunidad de comenzar una relación inesperada con una perra que cada mañana se revolucionaba cuando me veía con su correa en la mano, señal inequívoca de que el paseo matutino daba su comienzo. Al principio tironeaba alterada, deseosa de salir a la calle, pero una vez pasada la esquina a sabiendas que el paseo había comenzado se relajaba y me iba marcando el camino, pues no nos equivoquemos, era ella la que me sacaba de paseo y no al revés.
Como persona de carácter templado yo tenía la ocurrencia de razonar con ella, fruto de mi desconocimiento total del mundo perruno, por lo que cuando avistaba un perro( las perras no le interesaban nada) ella se lanzaba en pos de un compañero de juegos y yo muy amablemente le explicaba que no debía dar tirones y que tendría que jugar conmigo y no con ese perro que le doblaba el tamaño y tenía cara de muy malas pulgas. Dichos razonamientos no funcionaban y al final no me quedaba más remedio que seguir su ritmo. Nuestro paseo continuaba por el Parque de Maria Luisa donde la lengua de Lana se soltaba y comenzábamos nuestras disertaciones.
El primer tema era la política, ella opinaba que el gobierno debía dejar sus piensos de marca y pasarse a los del mercadona, a lo que yo le contestaba que sería interesante ver a un político renunciar a su suelto desorbitado, pero que veía más posible que volviesen a bajar el sueldo de los funcionarios. De vez en cuando la conversación se interrumpía por el descubrimiento de una paloma a la que perseguir o un nuevo rastro oloroso que había que investigar con alma de científico del CSI. Donde si que no coincidíamos era a la hora de elegir música para los paseos, siempre que elegía a Debussy me decía que ella prefería a Rafaella, así que al final hacíamos nuestro recorrido por el antiguo jardín de los Montpansier a ritmo del Rumore Rumore.
Supongo que para los paseantes verme intentar que una perra mediante el mero razonamiento vaya en la dirección que quiero o no se pare demasiado puede resultar un tanto raro, cierto es que no conseguí que siguiese mi criterio, pero nuestras charlas bajo los antiguos Ficus del parque no tienen precio.
Como colofón a mi visita sevillana me regalaron con una cena sorpresa, tan de sorpresa que encontré por la calle a varios de los invitados, que ante la imposibilidad de esconder o inventar una excusa me dijeron con la mirada lo que iba a ocurrir. Poco importaba saberlo o no, fue una velada fantástica donde reimos mucho y yo me despedí de mi querida perrita, aunque nos volveremos a ver pronto.
domingo, 17 de julio de 2011
NOCHE EN PALACIO
En pleno verano y en una ciudad como Córdoba hay que esperar a que la luna salga para poder abandonar el letargo en el que nos deja las tardes calurosas. Si el plan incluye visitar un palacio, entonces no hay excusa posible para quedarse en casa, una bonita camisa azul, pantalón beige y mis mocasines preferidos color verde y estoy listo.
Dicen que una imagen vale mil palabras y que es imposible causar una segunda primera impresión y al ver a la guia que nos iba a acompañar por el palacio supe que como mínimo iba a ser divertido. Me encontré con una señora llegando a los 50, alta, de un moreno marbellí imposible acompañado de un rubio tintado y unos labios fabricados en un buen cirujano, tan graciosa dama se había enfundado en un mono de flores creación indiscutible de una firma low cost nórdica y una cuñas altísimas que dejavan ver unas uñas pintadas de rojo pasión. En esos momentos me pregunté si el palacio habría pertenecido a los Von Bismark y tenía a una prima de Gunilla como guia.
Con una pronunciación muy correcta nos invitó a comenzar la vista dispuesta a mostrarnos la aristocrática vida en un palacio para el verano de una de las familias mas importantes de Madrid. No dudo el buen gusto de elegir Córdoba, pero yo la prefiero en primavera, ¿que sería de la pobre marquesa de Viana recibiendo a la reina Victoria Eugenia enfundada en un traje de noche de Worth en pleno Agosto?.
El primero de los 14 patios te recibía a lo grande, una galería porticada con columnas toscanas y ventanas pintadas en azul, adornado con piezas arqueológicas y una variedad vegetal envidiable. Nuestra queria guia me sorprendió al hablarnos de las diferentes variedades de las plantas y pese a que en verano no están en us mayor apogeo consiguió hacer imaginar a aquellos que nunca lo han visto en Mayo de un patio donde un sobervio rosal de pitiminí competía en belleza con una delicada glicinia y una exuberante Buganvilla. Me sorprendió muchísimo la atención que dedico a las plantas en todo el recorrido, aunque es cierto que uno de los mayores patrimonios del palacio es le vegetal, aunque las colecciones y mobiliario no se quedasen atrás.
Fue un recorrido a lo largo de habitaciones y galerías que se comunicaban unas con las otras y que al final te ofrecían enmarcadas por una ventana azul la visión de alguno de los patios, el rumor del agua y el aroma del jazmín.
Pese a que las explicaciones de la guia eran muy interesantes y conseguía mantener atenta a toda la masa de visitantes enfundados en sus bermudas y sandalias yo prefería quedarme atrás y disfrutar de las habitaciones en soledad, pudiendome detener a observar un magnífico biombo chino o en la sorprendente colección de azulejos que decoraba una de las galerias. Aunque si ese palacio estuviese vacio seguiría siendo hermoso, pues son sus espacios y perspectivas lo que lo dotan de un encanto especial, fiel reflejo de un estilo de vida que se desarrollaba de puestas a dentro.
Los patios y las habitaciones se sucedian, mientras la luna llena iluminaba las fuentes y se reflejaba en los espejos venecianos y al ver la habitación de invitados, que se abría con un gran ventanal hacia un pequeño patio entendí el porque de unas vacaciones estivales en una ciudad tan calurosa, pues gracias a las fuentes y la vegetación uno se sentia en la más completa calma y no costaba mucho imaginarse una cena en ese espacio incomparable.
Pero igual que la cenicienta, a las 12 el sueño se rompió y hubo que abandonar el palacio, mi zapato no se quedó perdido en las escaleras pero si que pude llevarme muchas sensaciones que me acompañaron por mi posterior paseo por las callejuelas de la ciudad.
domingo, 10 de julio de 2011
MIDNIGTH SUMMER DREAM
" Si esta ilusión os ha ofendido,
pensad, para corregirlo,
que domíais mientras salían
todas estas fantasías.
Y a éste pobre y vano empeño,
que no ha dado más que un sueño,
no le pongáis objeción,
que así lo haremos mejor.
Os da palabra este duende:
si el silbido de la serpiente
conseguimos evitar,
prometemos mejorar;
si no, soy un mentiroso.
Buenas noches digo a todos.
Si amigos sois, aplaudid
y os lo premiará Robin."
Con éstos versos termina una de las obras de Shakespeare, El Sueño de una Noche de Verano, una historia de enredos cuyas marionetas se mueven gracias a las hábiles manos de Oberón y Titania, rey y reina de las hadas y durante una noche de verano y bajo la atenta mirada de la luna los equívocos se suceden. Es el fiel ayudante de Oberón, el duende Puck el que cierra la obra con unos geniales versos que consiguen arrancar la sonrisa del lector.
El tórrido verano ya ha llegado y si durante el día paseamos aletargados bajo el azul cielo de la ciudad califal, es durante la noche y bajo el amparo de la brisa cuando las mentes y los sentidos se despiertan. Son noches para pasear sin rumbo por las callejas, encontrando rincones olvidados y soñando entre piedras centenarias que respiran alividas con el frescor de la noche.
Son éstas noches de verano, en las que nos sentamos en terrazas frente al río y alargamos las conversaciones hasta la madrugada cuando nuestra mente se despierta y una idea siempre recurrente golpea nuestra cabeza:
hay que salir de la ciudad.
Nunca es tan fácil encontrar aparcamiento, la ciudad está desierta, salvo las tiendas que bajo el auspicio de sus aires acondicionados congregan a todos aquellos deseosos de encontrar una ganga en las rebajas. No nos engañemos, pese a los insufribles consejos que nos dan los magacines contándonos la vieja historia de señoras peleándose por una prenda(el otro día volví a escuchar éstas memeces en la radio de boca de una presentadora a la que consideraba respetable). ¿Quién necesita pelearse por algo pudiéndolo comprar online?. Yo he tomado la firme resolución de no poner un pie en las tiendas, mi armario está repleto y pese a que no puedo decir que no a unos nuevos mocasines o a una de mis adoradas pajaritas, en tiempos de crisis prefiero viajar a comprar ropa. Se que extrañarán mi presencia en Purificación García, pero seguro que pueden sobrevivir sin mi, aunque en pocos verán su ropa mejor puesta que en mi humilde persona.
Ahora la gente emigra a la playa, cargados con sus sombrillas de colores, la nevera, la sandía y la abuela, dispuesto a convertir un trocito de arena en el salón de su casa, del norte al sur la historia se repite, madres gritando a los niños que nadan demasiado lejos, amigos jugando a las palas y esa explosión de modelos tropicales llamados bikinis que siempre se combinan con los complementos. Salvo que estemos en Marbella o Ibiza donde los bikinis se convierten en esa cosa tan absurda llamada trikini y las famosas bajan a la playa subidas en zapatos imposibles.
Mi sueño de una noche de verano se aleja mucho de eso, pues está lleno de silencio interrumpido por el romper de las olas o el click de la cámara de fotos, mi vista se pierde en un bosque sin fin lleno de árboles y no de sombrillas y en mi mano una copa de un vino blanco portugués que me recuerda a una terraza de Lisboa. Mi maleta está llena de libros en vez de bañadores, en mi mochila un lápiz y una libreta comparten sitio con una tableta de chocolate y mis pies camina tranquilos lejos del asfalto.
No se donde está ese lugar, pero el próximo mes pienso encontrarlo.
sábado, 2 de julio de 2011
LA CIUDAD DE LAS JANELAS ENMARCADAS
La primera impresión de una ciudad nunca se olvida, algunas te regalan la silueta de sus edificios o la vista fugaz de un monumento que sirve de aperitivo antes de conocer la ciudad, en el caso de Lisboa una primera mirada te inunda con el sabor característico de la ciudad.
Lisboa vista desde el puente te aporta una sensación difícil de explicar, al verla desde lejos percibes su carácter que te hace volver a tiempos pasados, marcado por una unidad arquitectónica que ha sabido preservar la esencia y el encanto de una urbe que enamora a aquellos con un mínimo de sensibilidad.
Ando mirando a los tejados que se curvan suavemente recordando la influencia de oriente en esas esquinas que vuelan hacia el cielo o mirando hacia el París mas frívolo al ver esas buhardillas diseñadas a los sones de La Boheme, pero sobre todo son esas ventanas enmarcadas en piedra, cada una en un estilo diferente pero todas con la impronta grabada de la ciudad. Ventanas que se abren para mostrar sus secretos y sus habitantes son fotografiadas por un ojo inquieto mientras otro no menos inquieto hace una fotografía del conjunto., el fotógrafo ha sido fotografiado.
Pero no sólo sus tejados te hacen soñar, basta con mirar al suelo para perderse en un mar de adoquines de caliza y basalto, unos cubos de piedra que mezclando el blanco y el negro distraen tu mente con sus dibujos hasta que tu sombrero sale volando y no te queda más remedio que salir de la ensoñación y correr tras él si no quieres ver como uno de sus antiguos tranvías le pasa por encima. Por suerte recuperé el sombrero.
Lo más bonito de un viaje no es cumplir con la visita a todos sus monumentos, sino tener tiempo para soñar mientras paseas por sus calles y yo en eso soy un experto, demasiado dado a la ensoñación, capaz de perderme sin moverme de mi sitio y dejar pasar el tiempo mientras embobado dibujo una bandejita japonesa en el museo Gulbenkian, un castillo de cuento para niños soñadores.
El viaje está lleno de recuerdos, pero si con algo me quedo de la ciudad es con la impresión de saberme dueño de una de esas ventanas, por la que me asomaría cada mañana para dar los buenos días a una ciudad que me ha robado el corazón.
jueves, 9 de junio de 2011
Breakfast in Tiffany´s
Holly Goligtly iba en un taxi a la puerta de la conocida joyería a tomarse un croissant y uno de esos fantásticos cafés que compras en los puestos callejeros, no son fantásticos por parecerse a los maravillosos machiatos de Milán sino porque puedes tomar ese café aguado paseando bajo los rascacielos de la ciudad mas cinematográfica del mundo. Si ella tenía sus días rojos, en los que necesitaba escapar y su refugio eran los diamantes de Tiffanys, yo hoy tenía uno de esos días en los que apetece caminar solo relajarte paseando la ciudad y darte un pequeño capricho. Sustituí el café por un helado de vainilla con cucurucho de chocolate( puestos a ser goloso lo mejor es hacerlo a lo grande) y cambié los escaparates de la 5ª Avenida por los de una librería. Si para Marilyn los mejore amigos eran los dimantes para mi lo son los libros y nada mejor que degustar ese helado delante de tantas tapas brillantes, de tantos tipos de letras y esas portadas que te abren la puerta a nuevos mundos.
Una vez terminado mi dulce capricho entré dispuesto a perderme entre montañas de libros y como soy hombre de costumbres mi primera mirada siempre se dirije a la arquitectura y el arte, grandes libros de papel satinado llenos de imágenes que al verlos me dan ganas de colocarme un pasamontañas y convertirme en ladrón de libros. Pasando las hojas el tiempo pasa y mi mente viaja entre las nuevas viviendas bioclimáticas y las soluciones constructivas de los proyectos de paisaje. Los imagino en mi estantería o haciendo torres sobre mi mesa, haga lo que haga siempre están rodeándome, esperando a que los abra y nos perdamos juntos. Hoy voy de la mano de un estafador alemán cuyas confesiones escribió Thomas Mann y que por ahora me tiene soñando con un balneario lleno de viejas damas rusas que pasean sus aristocráticas cabezas por europa ajenas a su propio fin.
No soy un lector snob, no busco la excelencia a través de títulos sólo accesibles a una supuesta élite cultural que deciden que hay que leer y que no, aunque de vez en cuando me gusta caer en la languidez de los poetas del XIX . Tengo suerte y la propia vida ha ido poniéndome en las manos títulos maravillosos, a veces es un libro que me llama la atención en una de las estanterías de mi casa o en una librería, otras un título que hace la imaginación volar y en ocasiones es una mano amiga la que pone sobre la palma de mi mano un libro. Ese momento siempre es agradable, no sólo por el placer que te aporta un buen libro, sino por saber que una persona te conoce lo suficiente como para darte un libro sabiendo que te va a gustar. Yo
Dedicaré el fin de semana a leer y escribir, dejando que las horas pasen entre las páginas de los libros y acordándome de unas piragüas descendiendo por el Ebro. Ésta vez no puedo estar allí, pero la próxima no faltaré.
lunes, 6 de junio de 2011
ATARDECER SOBRE EL EMBALSE
Un coche, una carretera con curvas y mi persona se convierten en una mezcla explosiva si las juntamos, aunque pese a mi agobio al volante y a una gran ayuda en el trayecto nocturno, puedo decir que me paseé por la subbética cordobesa sin incidentes.
Todo viaje tiene un inicio y éste comienza en Córdoba, tras degustar las famosas patatas al "pelotón" empezó la aventura en busca de un poco de campo y tranquilidad. Obviamente nos equivocamos de salida pues mi sentido de la orientación es pésimo lo que nos hizo dar una vueltecita por algunas de las rotondas de Lucena, pero tras ese pequeño percance llegamos al hotel, un edificio sencillo que recuerda a la arquitectura andaluza y que se abre al increíble y verde pantano de Iznajar. Tras el consabido papeleo y un recorrido por toda la planta en busca de una habitación con nombre de pedanía llegó un merecido descanso una vez oscurecida la habitación por la persiana y que terminó en la piscina que presumía de azul frente al verde del pantano.
En ese remando de paz nos vimos invadidos por un grupo de ingleses que se afanaban en organizar una fiesta benéfica que comenzaba con una venta de cuadros de una preciosa gana de colores Titanlux, la parra del patio debería estar asutada ante ese despliegue de "arte". Ante la perspectiva de señoras inglesas llenas de lentejuelas nada mejor que una escapada a Priego de Córdoba, un pueblo precioso invadido por niñas vestidas de fiesta y pequeñas mantillas colocadas sobre moños falsos. Parecía el principio de una película de terror, en el momento menos pensado esa pandilla de niñas pondrían sus ojos rojos y nos perseguirían hasta darnos muerte en su famosa fuente del Rey. Al final la sangre no llegó al río y bajo el castillo probamos un flamenquín delicioso antes de seguir con el paseo bajo un cielo brillante y lleno de estrellas.
El camino hacia Zuheros era precioso, lleno de olivos y amapolas, aunque todas rojas. En un pico se eleva el castillo, un pequeño torreón rodeado de casas de cal blanca que son la puerta del parque natural de la subbetica, donde nos dimos una buena caminata entre flores, caminos escarpados y un riachuelo que de vez en cuando dejaba de estar seco para regalarnos el murmullo del agua. No hay nada como estar rodeado por la naturaleza para sentirte en paz con el mundo y cargar fuerzas. Aunque una buena caminata merece una buena comida, unas habichuelas con perdiz, dos quesos típicos de la zona y un solomillo relleno pusieron el broche a una escapada fantástica.
Próxima parada Lisboa...
sábado, 4 de junio de 2011
Bonsais y obras maestras
Coincidiendo con la visita de la comisión por la capitalidad europea a ésta mi ciudad en el exilio, las exposiciones y los actos culturales se multiplican mostrando la mejor cara de una ciudad ya de por si preciosa. Después de una mañana trabajando la tarde prometía ser tranquila y reposada, pero decidí lanzarme a la calle a ver la exposición de bonsais que todos los años hace una asociación cordobesa. Es sorprendente ver esos pequeños arbolitos que con tanto mimo se moldean, esculturales y delicados nos dan una visión de lo que entraña la sensibilidad japonesa, donde la belleza se esconde en los pequeños gestos. Siento fascinación por ellos y algún día volveré a tener uno.
Acababa de llegar a casa cuando me llamaron para visitar una exposición a la que no pude decir que no. 12 obras maestras de la pintura proyectadas en tres dimensiones en zonas emblemáticas de la ciudad. Cuadros en movimiento acompañados de música conseguían transportarte al interior del propio cuadro y tener una visión distinta del arte. Un recorrido que sirvió para constatar que cuando a la ciudad le gusta algo se lanza a la calle. Anoche no se celebraba la victoria de un mundial de futbo sino la ilusión por mostrar una ciudad llena de cultura, si bien muy alejada de las grandes capitales pero que es capaz de demostrar una gran sensibilidad no sólo a sus historia sino también a todo lo relacionado con el arte.
El recorrido comenzó en la Plaza del Potro donde proyectaban Saeta, de Julio Romero de Torres acompañado de sones de semana santa mientras las figuras se movian mostrando cada detalle. Como ese siguieron el resto de las obras, La Santa Cena de Leonardo desgranando sus secretos a los sones de música de cámara o la grandiosa Venus de Boticcelli, mostrando su belleza en uno de los patios del Palacio de Viana. La noche seguía mientras un sorprendente Entierro del Conde de Orgaz bailaba ante mis ojos, o una bellísima Joven de la Perla me miraba a los ojos con esa expresión triste y sorprendida.
No se si la ciudad conseguirá ser capital europea de la cultura en 2016, sin duda sería un gran aliciente para una ciudad que gracias a la gestión de su ayuntamiento tiene una deuda exorbitada que costará mucho ir pagando. Pero se consiga o no se consiga la ciudad ya ha demostrado de lo que es capaz.
http://vimeo.com/16964199
Acababa de llegar a casa cuando me llamaron para visitar una exposición a la que no pude decir que no. 12 obras maestras de la pintura proyectadas en tres dimensiones en zonas emblemáticas de la ciudad. Cuadros en movimiento acompañados de música conseguían transportarte al interior del propio cuadro y tener una visión distinta del arte. Un recorrido que sirvió para constatar que cuando a la ciudad le gusta algo se lanza a la calle. Anoche no se celebraba la victoria de un mundial de futbo sino la ilusión por mostrar una ciudad llena de cultura, si bien muy alejada de las grandes capitales pero que es capaz de demostrar una gran sensibilidad no sólo a sus historia sino también a todo lo relacionado con el arte.
El recorrido comenzó en la Plaza del Potro donde proyectaban Saeta, de Julio Romero de Torres acompañado de sones de semana santa mientras las figuras se movian mostrando cada detalle. Como ese siguieron el resto de las obras, La Santa Cena de Leonardo desgranando sus secretos a los sones de música de cámara o la grandiosa Venus de Boticcelli, mostrando su belleza en uno de los patios del Palacio de Viana. La noche seguía mientras un sorprendente Entierro del Conde de Orgaz bailaba ante mis ojos, o una bellísima Joven de la Perla me miraba a los ojos con esa expresión triste y sorprendida.
No se si la ciudad conseguirá ser capital europea de la cultura en 2016, sin duda sería un gran aliciente para una ciudad que gracias a la gestión de su ayuntamiento tiene una deuda exorbitada que costará mucho ir pagando. Pero se consiga o no se consiga la ciudad ya ha demostrado de lo que es capaz.
http://vimeo.com/16964199
domingo, 29 de mayo de 2011
EL HOMBRE DE LAS 10000 LIBRAS DE RENTA
Tarde de Domingo, perfecta para perderse en brazos de los verdes campos ingleses donde pasean señoritas estilo imperio en busca de caballeros de poderosas rentas que las saquen de la tediosa vida de la dama sin recursos. Son en éste caso los hombres los que pasan a ser objetos, más aun, son el zorro que todas quieren cazar ataviadas con sus preciosos trajes de amazona.
Hoy en día las damas ya no usan trajes de blanca muselina y no ajustan a su rostro el sombrero con una cinta de raso, ahora son las copias descaradas de las grandes marcas que nos regala Zara las que visten a éstas mujeres que ya no necesitan un caballero pues disponen de sus propias rentas. Atrás queda el tiempo en el que dibujar, cantar o diseñar muebles se consideraba elegante en la educación de una señorita, cuando tras su abanico escondía pícaramente una sonrisa destinada al caballero que pretendía sus favores. Un universo con piezas de Beethoven que flotaban entre mansiones campestres y cuyas miradas se escapaban entre pórticos de aires neoclásicos hasta los prados de Devonshire o Herefordshire.
Los matrimonios ya no son sólo por dinero y no son las avispadas madres las que se encargan de encontrar un buen partido para sus hermosas hijas sin dote. Yo sin dote y sin ganas de casarme estoy de maravilla, aunque cuando uno se mete en el universo de Jane Austen no le queda más remedio que sentirse como un caballero con una renta de 10000 Libras, que puesto a soñar mejor hacerlo a lo grande, con una mansión campestre rodeada de jardines, un batín de seda y una colección de antigüedades traídas de mis viajes por el mundo, esperando a ser cazado en breve.
Recordando éstas maravillosas novelas es imposible no sacar el juego de Té de China y sentarse junto a la ventana a disfrutar de un Earl Grey, mientras las nubes se pasean delante de mis ojos o bien salir a pasear bajo los floridos magnolios que ya entrando Junio nos regala la belleza de sus flores. Son tardes en las que uno se sienta a escribir con esa antigua pluma que rescaté hace tiempo de una caja llena de trastos. Los Domingos uno se permite el soñar con paisajes no vividos y tomarse el día con calma, dedicándolo a uno mismo, si es que como es mi caso, no se tienen planes.
viernes, 15 de abril de 2011
NAUFRAGIOS
Los naufragios siempre han tenido connotaciones negativas, un barco que se hunde mientras los pocos supervivientes se agarran a una de las tablas del barco esperando a la deriva ser arrastrados a una playa desierta donde con suerte puedan sobrevivir hasta ser encontrados. En mi caso es justamente lo contrario, una autovía me llevó a una playa desierta de grandes rocas que la flanquean mientras la marea se retira para mostrar una tímida arena que ofrece un lugar donde sentarse.
Lejos de la zozobra del olvido y la angustia de verse separado de la civilización mi naufragio sólo me llenó de paz. Por supuesto no iba a perderme sin un kit de superviviencia, en mi caso tres cosas imprescindibles, comida, libros y crema solar. Soy un glotón empedernido, un lector incansanble y un ser casi transparente por lo que en mi pequeña mochila (demasiado pequeña para la aventura) estaba repleta de todo lo necesario para pasar el día. Aunque tampoco podía olvidar mi cámara, un trasto grandote por el que suelo mirar para ver el mundo de los colores que mas me gustan y que en ésta ocasión como una princesa caprichosa decidió ocupar casi todo el espacio de mi mochila, aunque luego me regaló visiones increibles a través de su objetivo, como el caleidoscopio que un niño observa embelesado.
Una aventura como esta puede ser maravillosa en la mas absoluta soledad, dejando que tus pensamientos vuelen entre las olas, mientras pones orden a tu vida tumbado en la arena dejando que el sol te recuerde que ya es hora de volver a ponerte crema. Pudo ser una aventura así y sin embargo otro naufrago llegó conmigo a la playa, con las mismas ganas de perder su vista en el horizonte y deseoso de sentir la libertad al abandonar el barco.
Un periódico mojado nos recuerda lo traicionero del mar y me enseña a no volver a llevar una mochila de diseño y a tener siempre las manos libres cuando haces la travesía entre las escarpadas rocas que conducen a la cala escondida, aunque siempre mirando al suelo por si encontramos uno de esos tesoros que el mar deposita sobre la arena, con su concha anaranjada y una espiral que continúa hasta el infinito.
Yo me pierdo entre jardines italianos, simetrías, setos de Boj y esculturas mitológicas de manos del libro que por fin salía de mi mochila mientras mi compañero de aventuras se lanzaba a la construcción de una torre de Babel dispuesta a tocar el cielo.
De vuelta a la civilización entramos en un castillo encantado donde las columnas se retorcian como solo el Barroco supo hacer y miles de escaleras nos dirigian hacia unas mazmorras llenas de luz y aromas morunos. Un lugar que pese a estar lleno de gente solo distinguías el murmullo de lenguas lejanas y te permitía centrar tu atención en una conversación que fluía a medida que la botella de vino menguaba. En casos así siempre prefiero la botella medio vacia, señal de que el vino es excelente y la compañía disfruta tanto como tu.
Y como buen naúfrago la mejor forma de orientarse es mirar las estrellas y dejar que la estrella polar te muestre el camino, que quizás te devuelva a la civilización o te muestre otra playa perdida.
viernes, 1 de abril de 2011
CARTAS DESDE EL EXILIO
Mientras escucho Tosca de Puccini y veo por la ventana como el azahar derrama su aroma por ésta ciudad callada recuerdo tiempos pasados fuera de éstos muros. Si hace una semana estaba en Madrid, disfrutando de un magnífico fin de semana, ahora estoy en mi escritorio a punto de enfrentarme a un papel en blanco y una caja de lápices de colores que llevaba meses guardada en un cajón. No es fácil estar en casa sin trabajar, pero basta pasear por las calles de Córdoba para olvidar cualquier preocupación, mientras los pétalos de azahar caen en mi cabeza y el cielo de un azul intenso mima a la ciudad con su luz.
La vida aquí es plácida y en cierta manera monótona, tres veces a la semana me enfrento a mis sirenas seniles dispuestas a adelantarme a toda costa y demostrar su maestría en el agua, mientras que por las mañanas me encuentro con la lengua de Shakespeare y por el momento me veo incapaz de recitar los maravillosos versos de Lord Byron:
She walks in beauty, like the nigth
Of cloudless climes and starry skies;
And all that´s best of dark and brigth
Meet in her aspect and her eyes:
Thus mellow´d to that tender ligth
Which heaven to gaudy day denies.
Las tardes son divertidas, entonces paso al idioma de Goethe y Niztsche, clases divertidas donde un grupo bastante heretogéneo se reune a aprender un idioma a priori complicado, pero en el que abundan las risas, sobre todo con las Schülerin, el grupito de adolescentes de instituto que comparten clase con ingenieros y arquitectos deseando emigrar a los brazos de Frau Merkel, por suerte ninguna de ellas está dispuesta a estudiar arquitectura, chicas listas!!!
Cuando llega el fin de semana lo único que quiero es salir de la ciudad y ahora me estoy aficionando a Madrid, cierto es que el buen tiempo invita a volver a Sevilla y retomar esos soleras antes de comer en la plaza de el Salvador, pero sólo pensar en el bullicioso ambiente cofrade que cada vez late más en la ciudad me hacen pensármelo dos veces, todavía tengo pesadillas con interminables colas de nazarenos mientras me pregunto que hago a las 4 de la mañana con traje mientras podría estar en la cama, pero pese a todo casi siempre vuelvo.
Madrid es para mi un soplo de aire fresco, una ciudad donde siempre hay algo que hacer, desde un café con un viejo amigo donde la conversación vuela desde un sofa Chester a las improvisaciones de una orquesta barroca. O bien una deliciosa comida en Bazaar, de esas que degustas con calma, disfrutando de cada bocado y la buena compañía, terminando con dos tartas de chocolate exquisitas, ¿porqué inventaron las dietas?, seguro que quien las inventó disfrutaba de todas las maravillas que prohibía a sus pacientes. Pero pese a todo de vez en cuando caigo en la tentación y retomo las buenas costumbres, como la de agasajar a mi anfitrión madrileño con un pastel de chocolate digno de un monumento y del cual espero no quede nada a éstas alturas.
Por supuesto necesitaba mi dosis de arte y nada mejor que perderme en la nueva exposición de mi adorada Tita, que si bien no tiene gusto ninguno a la hora de vestirme, mucho menos de peinarse, a la hora de elegir un cuadro tiene un ojo portentoso(si es que realmente ella se encagó). La exposición Heroinas es espléndida, nada más entrar encuentras en la primera sala un Hopper magnífico, una mujer en una habitación de hotel, lanzando su soledad a los cuatro vientos. El resto de la colección una delicia, muy bien organizada y con una serie de obras contemporáneas muy interesantes. Después del arte una copita de el bar de las peinetas, para no olvidar las raices y muchas risas a la portentosa wikipedia con piernas que tengo por amigo, no hay modernura que se le escape. Pronto tocará hacerle una visita a la Mancha, que ha prometido enseñarme el molino de Sarita Montiel y eso no tiene precio.
El resto del fin de semana me sirvió para conocer a gente muy interesante, con la que pude divagar sobre lo divino y lo humano, incluso llegaros a comparare con el David de Miguel Ángel, pero creo que debería revisarse la vista, aunque se lo perdonaré sólo por la conversación que tuvimos al borde de una piscina.
La noche la pasé en una "cueva descubriendo tantas y tantas cosas que sólo recordarlas me hacen sonreir.
Y después de tanta agitación vuelve la semana tranquila, el estudio, la lectura y las notas de Puccini que caprichosas se deslizan por la habitación mientras escribo.
jueves, 24 de febrero de 2011
PELEAS DE PISCINA
Una nueva ocurrencia que añadir a mi vida, apuntarme a clases de natación, a priori algo estupendo pues es un deporte muy completo y puede que por fin consiga bajar unos centímetros de barriga que tanta falta me hace. Pero pensando en un momento de ejercicio y relajación me equivoqué por completo. Voy a un horiario un tanto complicado, las 16:45, cuando todavía no he acabado de hacer la digestión yo marcho raudo y veloz para lanzarme de cabeza a la piscina, en este caso llena de tiburones. Justo a esa hora las calles de la piscina se llenan de niños que chapotean y dan sus primeros largos deseosos de convertirse en delfines, mientras su adorables madres, para ocupar el tiempo entre que llevan y recogen a los niños han tenido la feliz idea de apuntarse a la misma hora y así compartir el líquido elemento con sus adorados retoños, eso si, cada uno en su calle.
Pues bien, yo nado con dichas señoras y lejos de ser una clase tranquila se convierte en una batalla campal entre ellas. Hay un grupito que se sienten Ester Williams y como sirenas se lanzan como si fuesen torpederos rusos a terminar la calle las primeras, no les importa colarse, o cambiarse de sentido en mitad de la calle sin consideran que la que la precede no va a su ritmo. Siempre se quejan al monitor de las lentas y miran con desden a las que no nadan a su ritmo, aunque claro, algunas de ellas cuando ven a su retoño se paran en mitad de la calle a saludarlo y lanzarle besitos. Bonito gesto para los que vamos detrás y de pronto no encontramos chocándonos con tan simpática mujer.
Mi pobre monitor suspira al ver semejante caos, aunque como buen nadador que es, prefiere charlar con sus compañeros que pararse a mirar lo que ocurre en la calle. Visto lo visto no creo que llegue a las olimpiadas y eso que en mi piscina entrena un campeón de España, voy a tener que pasarme al ajedrez...
Pues bien, yo nado con dichas señoras y lejos de ser una clase tranquila se convierte en una batalla campal entre ellas. Hay un grupito que se sienten Ester Williams y como sirenas se lanzan como si fuesen torpederos rusos a terminar la calle las primeras, no les importa colarse, o cambiarse de sentido en mitad de la calle sin consideran que la que la precede no va a su ritmo. Siempre se quejan al monitor de las lentas y miran con desden a las que no nadan a su ritmo, aunque claro, algunas de ellas cuando ven a su retoño se paran en mitad de la calle a saludarlo y lanzarle besitos. Bonito gesto para los que vamos detrás y de pronto no encontramos chocándonos con tan simpática mujer.
Mi pobre monitor suspira al ver semejante caos, aunque como buen nadador que es, prefiere charlar con sus compañeros que pararse a mirar lo que ocurre en la calle. Visto lo visto no creo que llegue a las olimpiadas y eso que en mi piscina entrena un campeón de España, voy a tener que pasarme al ajedrez...
martes, 22 de febrero de 2011
MA COUSINE
Hoy ha sido día de despedida, mi prima marcha para Chile en busca de conocimientos y experiencias inolvidables, con su preciosa sonrisa nos decía hasta pronto y se marchaba decidida a cruzar el Atlántico. Una gran oportunidad que le permitirá conseguir una experiencia muy necesaria en éstos días de crisis. Al verla marchar un mar de emociones me inundaron, el orgullo y la satisfacción de verla decidida a seguir aprendiendo y viviendo y por otro lado ver a mi primita, todavía una niña marchándose tan lejos.
Gracias a la situación que vivimos en el país, a los jóvenes no nos queda mas remedio que salir y probar suerte en otros paises, en busca del reconocimiento que aquí nos tienen negado. Tantos años de estudio y esfuerzo se diluyen como el humo de los casi prohibidos cigarrillos, no hay posibilidad de prosperar en tu propio país, sobre todo si como yo tuviste la genial idea de estudiar arquitectura en un país que jugaba a la ruleta rusa con la construcción.
No me da miedo vivir en otro país, de hecho para mi es algo importante vivir esa experiencia y no siento la necesidad de vivir en mi entorno, pero es muy preocupante ver como las oportunidades escasean en un país en el que no se hace nada por mejorar y vemos como día tras día nos hundimos en una crisis de la que ningún político nos quiere sacar. Nuestros talentos se escapan por la puesta de atrás, mientras seguimos lanzando mentiras sobre la situación del país. Es cierto que estamos ante una crisis mundial y que dado el camino por el que caminaba el país llegaríamos tarde o temprano, pero hace falta que los políticos decidan dejar sus absurdas campañas de edsprestigio mutuo y den soluciones.
He tenido la magnífica ocurrencia de apuntarme a clases de alemán, así que me quedo a la espera de que suene mi móvil y la señora Merkel se decida a darme una oportunidad. por el momento lo único que podría es preguntarle como está, decirle como me llamo y contar hasta 100. No es un mal comienzo...
Auf wiedersehen.
Gracias a la situación que vivimos en el país, a los jóvenes no nos queda mas remedio que salir y probar suerte en otros paises, en busca del reconocimiento que aquí nos tienen negado. Tantos años de estudio y esfuerzo se diluyen como el humo de los casi prohibidos cigarrillos, no hay posibilidad de prosperar en tu propio país, sobre todo si como yo tuviste la genial idea de estudiar arquitectura en un país que jugaba a la ruleta rusa con la construcción.
No me da miedo vivir en otro país, de hecho para mi es algo importante vivir esa experiencia y no siento la necesidad de vivir en mi entorno, pero es muy preocupante ver como las oportunidades escasean en un país en el que no se hace nada por mejorar y vemos como día tras día nos hundimos en una crisis de la que ningún político nos quiere sacar. Nuestros talentos se escapan por la puesta de atrás, mientras seguimos lanzando mentiras sobre la situación del país. Es cierto que estamos ante una crisis mundial y que dado el camino por el que caminaba el país llegaríamos tarde o temprano, pero hace falta que los políticos decidan dejar sus absurdas campañas de edsprestigio mutuo y den soluciones.
He tenido la magnífica ocurrencia de apuntarme a clases de alemán, así que me quedo a la espera de que suene mi móvil y la señora Merkel se decida a darme una oportunidad. por el momento lo único que podría es preguntarle como está, decirle como me llamo y contar hasta 100. No es un mal comienzo...
Auf wiedersehen.
viernes, 18 de febrero de 2011
UN BAÑO DE CULTURA
Madrid ofrece siempre muchas posibilidades a todas las personas que visitan la ciudad, sobre todo si se desvían de los circuitos típicos de los turistas. El pasado fin de semana comenzó paseando por Serrano, cuna de la frivolidad madrileña.
Pasear por esas calles supone un ejercicio de observación tremendo, pues cada detalle puede dirigirte hasta un fabuloso descubrimiento. La remodelada calle Serrano es cuna de visones y cardados, de perros llevando abriguitos y turistas extranjeros dispuestos a vaciar tiendas en las que no soy capaz de entrar por miedo a enamorarme de alguna prenda imposible para mi presupuesto, por ahora me queda soñar ya vendrán tiempos mejores.
Es gratificante pasear por esa zona, ya que pese a que estás rodeado de artículos maravillosos y excesivamente caros, te das cuenta de lo afortunado que eres teniendo las cosas importantes y que todo eso no es más que un decorado que como mucho aporta un poco de color a la vida.
La mañana se planteaba llena de compras, obviamente en Serrano poco iba a comprar, pero luego iba a seguir por Fuencarral, paraiso de los trendsetters ávidos de nuevas tendencias. Por lo tanto decidí aparcar mi imagen de señorito y convertirme en carne de The Sartorialist, con mi shopping bag en mano y mis wayfarer de carey. Llegó la hora de comer y no había comprado nada, aunque mis ojos se prendaron de una pajarita principe de gales, que algún día será mia.
El segundo intento por hacer mis compras lo hice en Las Rozas, pero salí de allí con el rabo entre las piernas despues de ver como me "robaron" un abrigo. Siempre me pasa lo mismo por indeciso, después de dar una vuelta por las tiendas decidí volver a por el abrigo y ya lo habían vendido.
Después de tanta compra nada mejor que lanzarse de cabeza a la cultura en una ciudad que tiene tanto que ofrecer, desde la esquisitez de la mirada impresioninsta del gusto de la época por los jardines hasta lo más actual en el Reina Sofía. Entrar en ese suseo es siempre un estímulo, hay que tener puestos todos los sentidos para disfrutar de sus obras. La exposición de Hans-Peter Feldmann estupenda, enseñando como lo cotidiano se vuelve arte y sobre todo dejándo muchas ideas para la reflexión.
Tras los museos le tocó el turno al teatro y a dos obras de teatro distintas pero estupendas, la primera "Tócala otra vez Sam" era un libreto de Woody Allen, cons dos actores estupendos haciendo reir al público. Un New York divertido, lleno de neurosis y con un mensaje muy interesante sobre el amor. Y de la ciudad de los rascacielos pasamos a la húmeda y calurosa Nueva Orleans, del personaje histriónico y neurotico inspirado en el propio Woody Allen a la tremenda, intensa y desiquibrada Blanche DuBois.
Es una suerte contar con tantas obras de teatro en una sola ciudad y de tan buena calidad y "Un tranvía llamado deseo" no decepcionó. Vicky Peña llevaba todo el peso de la obra en una interpretación magnífica y llena de matices. La escenografía era capaz de llevarte al opresivo ambiente de los suburbios de la ciudad y la excesiva calefacción de la sala, hizo que el público se sintiese en mitad del verano, ¿sería parte de la ambientación?.
El fin de semana llegaba a su fin y mi maleta se iba llena de ropa nueva y mucha cultura, gracias a mi anfitrión que aguantó estoicamente tantas horas en la calle.
Pasear por esas calles supone un ejercicio de observación tremendo, pues cada detalle puede dirigirte hasta un fabuloso descubrimiento. La remodelada calle Serrano es cuna de visones y cardados, de perros llevando abriguitos y turistas extranjeros dispuestos a vaciar tiendas en las que no soy capaz de entrar por miedo a enamorarme de alguna prenda imposible para mi presupuesto, por ahora me queda soñar ya vendrán tiempos mejores.
Es gratificante pasear por esa zona, ya que pese a que estás rodeado de artículos maravillosos y excesivamente caros, te das cuenta de lo afortunado que eres teniendo las cosas importantes y que todo eso no es más que un decorado que como mucho aporta un poco de color a la vida.
La mañana se planteaba llena de compras, obviamente en Serrano poco iba a comprar, pero luego iba a seguir por Fuencarral, paraiso de los trendsetters ávidos de nuevas tendencias. Por lo tanto decidí aparcar mi imagen de señorito y convertirme en carne de The Sartorialist, con mi shopping bag en mano y mis wayfarer de carey. Llegó la hora de comer y no había comprado nada, aunque mis ojos se prendaron de una pajarita principe de gales, que algún día será mia.
El segundo intento por hacer mis compras lo hice en Las Rozas, pero salí de allí con el rabo entre las piernas despues de ver como me "robaron" un abrigo. Siempre me pasa lo mismo por indeciso, después de dar una vuelta por las tiendas decidí volver a por el abrigo y ya lo habían vendido.
Después de tanta compra nada mejor que lanzarse de cabeza a la cultura en una ciudad que tiene tanto que ofrecer, desde la esquisitez de la mirada impresioninsta del gusto de la época por los jardines hasta lo más actual en el Reina Sofía. Entrar en ese suseo es siempre un estímulo, hay que tener puestos todos los sentidos para disfrutar de sus obras. La exposición de Hans-Peter Feldmann estupenda, enseñando como lo cotidiano se vuelve arte y sobre todo dejándo muchas ideas para la reflexión.
Tras los museos le tocó el turno al teatro y a dos obras de teatro distintas pero estupendas, la primera "Tócala otra vez Sam" era un libreto de Woody Allen, cons dos actores estupendos haciendo reir al público. Un New York divertido, lleno de neurosis y con un mensaje muy interesante sobre el amor. Y de la ciudad de los rascacielos pasamos a la húmeda y calurosa Nueva Orleans, del personaje histriónico y neurotico inspirado en el propio Woody Allen a la tremenda, intensa y desiquibrada Blanche DuBois.
Es una suerte contar con tantas obras de teatro en una sola ciudad y de tan buena calidad y "Un tranvía llamado deseo" no decepcionó. Vicky Peña llevaba todo el peso de la obra en una interpretación magnífica y llena de matices. La escenografía era capaz de llevarte al opresivo ambiente de los suburbios de la ciudad y la excesiva calefacción de la sala, hizo que el público se sintiese en mitad del verano, ¿sería parte de la ambientación?.
El fin de semana llegaba a su fin y mi maleta se iba llena de ropa nueva y mucha cultura, gracias a mi anfitrión que aguantó estoicamente tantas horas en la calle.
lunes, 7 de febrero de 2011
LOS LUNES AL SOL
Cito el título de la película, aunque debería decir the Mondays in the sun, porque si bien he pasado a engrosar la increible lista de parados españoles yo los lunes los empiezo con mis clases de inglés.
Cada lunes me levanto temprano para ducharme y desayunar con tranquilidad, atrás quedaron los días en los que el desayuno era un lujo a tomar entre clases o un tiempo de descanso en la empresa en la que trabajaba. Gracias a mi posh machine, alias nesspreso, despierto con el olor del café inundando la cocina, con el pelo todavía mojado después de la ducha y sin acabar de decidirme si ese día llevaré gorra o no.
Al llegar a clase me encuentro con mis compañeros, tres alumnos más que se encuentran en la misma situación que yo, ante la crisis nada mejor que perfeccionar el inglés por si Ángela Merkel decide llamar a mi puerta y mandarme a Berlín a restaurar edificios de la zona Este. En el preciso instante en el que entro por esa puerta, el buenos dias que me acompaña cada mañana se convierte en un good morning y de pronto me transmuto en una especie de Tarzán humano que tiene que pensar mucho antes de decir lo que piensa pues las palabras acuden a mi boca con mucha más lentitud que cuando me expreso en mi lengua materna.
Hoy he estrenado profesor, un londinense vivaracho con cierto aire a Bridget Jones, no por sus rosadas mejillas, sino más bien por ese aire de desastre andante que todo lo arregla con una sonrisa. En uno de los ejercicios de la clase teníamos que hablar de las cosas importantes de nuestro día a día y a mi me tocó explicar porqué la fotografía ocupaba una parte importante. A priori es muy sencillo, a través del objetivo miro las cosas desde una nueva perspectiva y al fotografiarlas expreso una parte de mi. Fotografío los detalles porque revelan instantes que pasan desapercibidos y me permite fijar la atención en cosas en principio nada llamativas.
Intentad explicar eso en inglés sin parecer un niño de los que participan en el programa de Juan y Medio...
Cuando vuelvo a casa me doy el gustazo de sentarme al sol a leer mi libro de jardines mientras escucho a Beethoven.
No hay Lord sin jardín...
Cada lunes me levanto temprano para ducharme y desayunar con tranquilidad, atrás quedaron los días en los que el desayuno era un lujo a tomar entre clases o un tiempo de descanso en la empresa en la que trabajaba. Gracias a mi posh machine, alias nesspreso, despierto con el olor del café inundando la cocina, con el pelo todavía mojado después de la ducha y sin acabar de decidirme si ese día llevaré gorra o no.
Al llegar a clase me encuentro con mis compañeros, tres alumnos más que se encuentran en la misma situación que yo, ante la crisis nada mejor que perfeccionar el inglés por si Ángela Merkel decide llamar a mi puerta y mandarme a Berlín a restaurar edificios de la zona Este. En el preciso instante en el que entro por esa puerta, el buenos dias que me acompaña cada mañana se convierte en un good morning y de pronto me transmuto en una especie de Tarzán humano que tiene que pensar mucho antes de decir lo que piensa pues las palabras acuden a mi boca con mucha más lentitud que cuando me expreso en mi lengua materna.
Hoy he estrenado profesor, un londinense vivaracho con cierto aire a Bridget Jones, no por sus rosadas mejillas, sino más bien por ese aire de desastre andante que todo lo arregla con una sonrisa. En uno de los ejercicios de la clase teníamos que hablar de las cosas importantes de nuestro día a día y a mi me tocó explicar porqué la fotografía ocupaba una parte importante. A priori es muy sencillo, a través del objetivo miro las cosas desde una nueva perspectiva y al fotografiarlas expreso una parte de mi. Fotografío los detalles porque revelan instantes que pasan desapercibidos y me permite fijar la atención en cosas en principio nada llamativas.
Intentad explicar eso en inglés sin parecer un niño de los que participan en el programa de Juan y Medio...
Cuando vuelvo a casa me doy el gustazo de sentarme al sol a leer mi libro de jardines mientras escucho a Beethoven.
No hay Lord sin jardín...
sábado, 5 de febrero de 2011
POSH POST
Acabo de recibir un regalo inesperado, una nesspreso. Esta maravillosa maquinita hace un café que me recuerda a los tomados en la galeria Vittorio Emanuele en Milán, esos maravillosos capuccinos que tomaba rodeado de prendas de lujo. Ciertamente es un capricho y se lo debo a una gran amiga, gracías a la cual mis mañanas empiezan sentado en la cocina degustando un café espolvoreado con cacao, pero son esas pequeñas cosas las que convierten un día en especial. Ella es toda una posh machine, desde el diseño de la máquina al hecho de tener que ir a una boutique a comprarte las cápsulas, así que la tengo colocada junto a la ventana de la cocina, para que pueda lucirse, a la espera de tener mi mi propia casa y buscarle su propio espacio.
En cambio hay cosas que hacen que todo lo chic que ronda por tu cabeza caiga sobre la cabeza como un aguacero inesperado y Córdoba está demostrando ser un maravilloso campo de cultivo para esas situaciones.
El otro día iba al banco a hacer unas gestiones, la situación prometía pues sólo había una persona y aunque no tuviese prisa las colas me desesperan, quizás por eso quizás sea siempre tan puntual. El tiempo pasaba y el caballero que venía a hacer una gestión que podría haber hecho en el cajero automático, estaba tan tranquilo departiendo con con el empleado que no se dieron cuenta de que la cola empezaba a aumentar miestras ellos se contaban el fin de semana.
El tiempo pasaba y los murmullos aumentaban entre la gente que formábamos la cola, aunque eso sólo conseguía que pasasen de un tema a otro. Cuando finalmente el señor pidió sacar 100 euros de su cuenta no podía estar mas sorprendido, estar esperando 20 minutos para que un hombre hiciera una operación que fácilmente podría haber hecho en el cajero automático. De nada me sirvió la preciosa bufanda que llevaba, la frívola mañana se me había caido encima como una tonelada de plomo.
No contento decidí irme a las rebajas, dipuesto a alegrar el día con bolsas llenas de ropa nueva. Craso error pues olvidé un pequeño detalle y en que en éste país las rebajas son un claro exponente del timo nacional. Mi primera parada fue una tienda "low cost" dónde no quedaba absolutamente nada, todo era nueva temporara, como si el huracán que se llevó la casa de Doroty en el mago de Oz hubiese hecho una paradita en mi ciudad. Luego decidí encomendarme a Santa Vicky Becks y lanzarme de lleno a las grandes marcas, para las cuales un 10% ya es mucha rebaja, sobre todo si se trata de prendas de otras temporadas que intentan colarte como nuevas.
Así que me volví a casa, compuesto y sin compras así que me acordé de uno de mis grandes iconos de la pantalla y emulando a Holly Golightly entré en mi pastelería favorita y me compré un croissant. No me lo tomé delante de Tiffanys, pero me di el gustazo de tomármelo en mi terraza sintiendo el solecito de éste invierno tan frio, eso si que es lujo...
En cambio hay cosas que hacen que todo lo chic que ronda por tu cabeza caiga sobre la cabeza como un aguacero inesperado y Córdoba está demostrando ser un maravilloso campo de cultivo para esas situaciones.
El otro día iba al banco a hacer unas gestiones, la situación prometía pues sólo había una persona y aunque no tuviese prisa las colas me desesperan, quizás por eso quizás sea siempre tan puntual. El tiempo pasaba y el caballero que venía a hacer una gestión que podría haber hecho en el cajero automático, estaba tan tranquilo departiendo con con el empleado que no se dieron cuenta de que la cola empezaba a aumentar miestras ellos se contaban el fin de semana.
El tiempo pasaba y los murmullos aumentaban entre la gente que formábamos la cola, aunque eso sólo conseguía que pasasen de un tema a otro. Cuando finalmente el señor pidió sacar 100 euros de su cuenta no podía estar mas sorprendido, estar esperando 20 minutos para que un hombre hiciera una operación que fácilmente podría haber hecho en el cajero automático. De nada me sirvió la preciosa bufanda que llevaba, la frívola mañana se me había caido encima como una tonelada de plomo.
No contento decidí irme a las rebajas, dipuesto a alegrar el día con bolsas llenas de ropa nueva. Craso error pues olvidé un pequeño detalle y en que en éste país las rebajas son un claro exponente del timo nacional. Mi primera parada fue una tienda "low cost" dónde no quedaba absolutamente nada, todo era nueva temporara, como si el huracán que se llevó la casa de Doroty en el mago de Oz hubiese hecho una paradita en mi ciudad. Luego decidí encomendarme a Santa Vicky Becks y lanzarme de lleno a las grandes marcas, para las cuales un 10% ya es mucha rebaja, sobre todo si se trata de prendas de otras temporadas que intentan colarte como nuevas.
Así que me volví a casa, compuesto y sin compras así que me acordé de uno de mis grandes iconos de la pantalla y emulando a Holly Golightly entré en mi pastelería favorita y me compré un croissant. No me lo tomé delante de Tiffanys, pero me di el gustazo de tomármelo en mi terraza sintiendo el solecito de éste invierno tan frio, eso si que es lujo...
sábado, 15 de enero de 2011
UN BAILE DE VISONES
Muchas cosas han pasado en éstos días, incluida la Navidad, siempre llena de buenos propósitos, comilonas y búsquedas incansables de regalos para Reyes. Después de la resaca de caramelos de la cabalgata parece que por fin todo vuelve a su sitio y la normalidad de adueña de nuestras vidas. No puedo quejarme, los Reyes han sido generosos y me han dado muchas buenas sorpresas, incluidos un par de kilitos de más que tendré que hacer que se marchen.
Mi mejor regalo iba a llegar un 11 de Enero al entrar en La Maestranza y poder deleitarme con un magnífico ballet, representado por una muy solvente compañía. Aunque no todo es danza, puesto que acudir al teatro en Sevilla siempre se convierte en una fuente de imágenes y sensaciones que afilan mi lengua y estimulan mi mente.
He comprobado que hay dos cosas imprescinsibles a la hora de acudir a un ballet en la ciudad, la primera es llevarte a tus niños cosa que me parece estupenda pues es de agradecer que los padres se preocupen de alimentar culturalmente a sus retoños, aunque en el caso del ballet todo eran niñas, cubiertas de lazos y terciopelos, salvo la hija de un profesor mio que siguiendo el estilo de sus padres iba de gris AD y por lo que pude comprobar también ha heredado esa manera dictatorial de sus padres.
Llegas a tu asiento y en vez de escuchar a la orquesta afinar(uno de mis momentos preferidos), puedes escuchar las protestas de las niñitas que no acaban de sentarse y cuya mayoría piensan que vienen a ver un DVD de Disney y no un ballet de 3 horas.
La segunda cosa es llevarte puesto el visón, da igual que sea el de tu abuela, que te lo haya regalado tu marido o que en vez de venir de un animalito sea sintético, lo importante es lucir pieles y llevar la cabellera coronada con un buen cardado. Nunca hay que salir de casa sin la laca puesta. Pude ver damas octagenarias deseosas de deleitarse con los pasos de baile creados por Marius Petipa, no dejé de sonreir al ver a las mujeres de los jerifaltes de la Junta acudir con sus mejores conjuntos de raso y encaje y por supuesto una gran cantidad de quiero y no puedo, perfume preferido por los habitantes de la capital hispalense.
Ninguna pajarita a la vista, salvo la mia.
El ballet una maravilla, la música espléndida y los bailarines principales volaban con gracia entre la clásica escenografía muy propia de la compañía. Lucía Lacarra, magnífica, con una elegancia increible en sus movimientos y un trabajo de puntas sensacional. Lo mismo podemos decir del príncipe Desiré, que ejecutó unos saltos magníficos y demostró su calidad en los saltos.
Fue imposible no salir del teatro tarareando la música. Fue una de esas noches en las que todos nos sentimos Billy Elliot y estamos deseando lanzarnos a bailar...
Mi mejor regalo iba a llegar un 11 de Enero al entrar en La Maestranza y poder deleitarme con un magnífico ballet, representado por una muy solvente compañía. Aunque no todo es danza, puesto que acudir al teatro en Sevilla siempre se convierte en una fuente de imágenes y sensaciones que afilan mi lengua y estimulan mi mente.
He comprobado que hay dos cosas imprescinsibles a la hora de acudir a un ballet en la ciudad, la primera es llevarte a tus niños cosa que me parece estupenda pues es de agradecer que los padres se preocupen de alimentar culturalmente a sus retoños, aunque en el caso del ballet todo eran niñas, cubiertas de lazos y terciopelos, salvo la hija de un profesor mio que siguiendo el estilo de sus padres iba de gris AD y por lo que pude comprobar también ha heredado esa manera dictatorial de sus padres.
Llegas a tu asiento y en vez de escuchar a la orquesta afinar(uno de mis momentos preferidos), puedes escuchar las protestas de las niñitas que no acaban de sentarse y cuya mayoría piensan que vienen a ver un DVD de Disney y no un ballet de 3 horas.
La segunda cosa es llevarte puesto el visón, da igual que sea el de tu abuela, que te lo haya regalado tu marido o que en vez de venir de un animalito sea sintético, lo importante es lucir pieles y llevar la cabellera coronada con un buen cardado. Nunca hay que salir de casa sin la laca puesta. Pude ver damas octagenarias deseosas de deleitarse con los pasos de baile creados por Marius Petipa, no dejé de sonreir al ver a las mujeres de los jerifaltes de la Junta acudir con sus mejores conjuntos de raso y encaje y por supuesto una gran cantidad de quiero y no puedo, perfume preferido por los habitantes de la capital hispalense.
Ninguna pajarita a la vista, salvo la mia.
El ballet una maravilla, la música espléndida y los bailarines principales volaban con gracia entre la clásica escenografía muy propia de la compañía. Lucía Lacarra, magnífica, con una elegancia increible en sus movimientos y un trabajo de puntas sensacional. Lo mismo podemos decir del príncipe Desiré, que ejecutó unos saltos magníficos y demostró su calidad en los saltos.
Fue imposible no salir del teatro tarareando la música. Fue una de esas noches en las que todos nos sentimos Billy Elliot y estamos deseando lanzarnos a bailar...
domingo, 2 de enero de 2011
ESTAFAS TELEFÓNICAS
¿Quién no ha sido asaltado a la hora de la siesta por las maravillosas operadoras de las compañias telefónicas?, estás tanquilamente tumbado cuando te llaman para ofrecerte las maravillas de su compañía. Al principio les contestas con amabilidad, incluso escuchas todo lo que tienen que decir. Los días pasan y siguen insistiendo mientras tu paciencia se desvanece y da paso al enfado, hasta que un buen día, como un amigo mio hizo, le dices a la señorita que la hora de la siesta no es la más adecuada para llamar y que por favor evite volver a llamar.
Cuando eres tu el que los necesitas entonces las cosas cambias trágicamente, lo que antes eran melosas palabras se convierten en evasivas. Tuve la ocurrente idea de conseguir un móvil con los tristes puntos que me da Vodafone, todo perfecto y maravilloso, hasta que me doy cuenta que la dirección que yo puse para que me lo mandasen no es la que teenían puesta, de hecho el móvil lo mandaban a Sevilla estando yo en Córdoba. Tres dias estuve hablando con distintos operadores que me iban dando nuevos números a los que llamar, pasándose la pelota los unos a los otros y sin conseguir algo tan sencillo como cambiar los datos de un envio.
Vivimos totalmente engañados por una compañías con precios abusivos y un servicio de atención al cliente pésimo, perdido en algún lugar de Sudamérica. Deberíamos empezar a plantearnos el pasar dos días seguidos sin usar el móvil.
Al final no solucione nada con la compañía, tuve que hablar con Seur y hacer que me recogiesen el paquete en sus oficinas. Pronto tendré movil nuevo, aunque el pobre haya tenido que viajas mas que Ulises hasta regresas a Ítaca.
Cuando eres tu el que los necesitas entonces las cosas cambias trágicamente, lo que antes eran melosas palabras se convierten en evasivas. Tuve la ocurrente idea de conseguir un móvil con los tristes puntos que me da Vodafone, todo perfecto y maravilloso, hasta que me doy cuenta que la dirección que yo puse para que me lo mandasen no es la que teenían puesta, de hecho el móvil lo mandaban a Sevilla estando yo en Córdoba. Tres dias estuve hablando con distintos operadores que me iban dando nuevos números a los que llamar, pasándose la pelota los unos a los otros y sin conseguir algo tan sencillo como cambiar los datos de un envio.
Vivimos totalmente engañados por una compañías con precios abusivos y un servicio de atención al cliente pésimo, perdido en algún lugar de Sudamérica. Deberíamos empezar a plantearnos el pasar dos días seguidos sin usar el móvil.
Al final no solucione nada con la compañía, tuve que hablar con Seur y hacer que me recogiesen el paquete en sus oficinas. Pronto tendré movil nuevo, aunque el pobre haya tenido que viajas mas que Ulises hasta regresas a Ítaca.
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