jueves, 26 de agosto de 2010

UNA HERIDA CON ESTILO

Hay personas en las que nos es imposible imaginarlas en determinadas situaciones, un halo de glamour las rodea y pensar que puedan salirse de esa senda de estilo nos parece imposible, ¿alguien es capaz de imaginar a Audrey Herpburn fuera de lo que una lady debería hacer?.

Todo comienza en una tarde que prometía ser cuanto menos divertida y terriblemente agotadora, llevar a mi madre y a mi tia de compras por Marbella puede ser un deporte de riesgo si uno no está lo suficientemente entrenado, por suerte yo tengo años de experiencia reconocida en ese terreno, nadie me gana poniendo cara de poker y diciéndoles lo bien que les queda una prenda, salvo que toque mi sensibilidad y decida hacerles notar que lo que han elegido es espantoso, entonces con una dulzura impropia de mí conseguiré que la prenda en cuestión siga en su perchero.

Marbella es el paradigma del lujo de los 90´s, paraíso de D&G y Versace, donde el bronceado deja de ser un tono dorado para convertirse en color marrón chocolate y existe una norma no escrita que dice que si quieres tener estilo debes llevar siempre algo dorado, desde un collar imposible a una simples sandalias, pues ese color combina de maravilla con el bronceado antes mencionado. Poco queda del pasado esplendor donde Gunilla brillaba tanto como su rubio cabello y los jeques dejaban propinas millonarias, después del huracán de corruptos de película de Torrente y la aparición en escena de la “exquisita” Sotogrande(todo lo exquisito que se puede considerar un lugar donde veranea Ana Rosa). Creo que ni Michelle Obama conseguirá que volvamos a ver esas magníficas fiestas donde los diamantes eran tan comunes como las servilletas.

La primera parada fue una tienda de decoración, donde una simple lámpara tiene nombre y apellidos y va acompañada de unos cuantos ceros. Cuando digo que tengo estilo es que lo tengo pues hacerse una herida puede no resultar nada del otro mundo, pero hacérsela con una mesa de una sola pieza de cristal azulado cuyo valor supera con creces el valor de mi coche es sin duda señal de glamour, Impávido me quedé mirando la dichosa mesita, por miedo a haberla roto o que alguno de los dependientes recién salidos de una agencia de modelos pudiese haberme visto, por suerte ni una ni otra ocurrieron y con paso de tigre de pasarela seguí mi camino entre sillas de diseño y jarrones minimalistas.

Dispuesto a proseguir mi tarde de acompañante perfecto tardé en darme cuenta que no había salido indemne de esa aventura pues la sangre comenzaba a brotar de forma timida( como sino en mi) de mi pierna. Bonito espectáculo el mío, ¿podría considerarlo como una señal de lo que estaba por venir?, si me había pasado eso con una mesa, ¿qué podría pasarme al acercarme a uno de esos coches con el caballito encabritado?, mejor no pensarlo y seguir con las compras.

No hubo más incidentes físicos y el público era tan interesante que pasé la tarde muy entretenido diseccionando especímenes curiosos. Desde los nuevos ricos rusos, cabezas rubias de fuerte acento que compran sin mirar el precio y hacen que se te olvide que tiempo atrás vivían en un régimen comunista y que mucho antes unos pocos bailaban valses de Tchaikosky cubiertos de diamantes. Otro espécimen curioso es la versión madrileña de mujeres ricas, indudablemente de ricas tienen poco, salvo su gusto por la silicona y las mechas rubias, mujeres de empresarios bien colocados que pasean su cursilería por las calles de Marbella. Mucha copia de Vouittón, algún Loewe auténtico y muchísimo caftan de venta ambulante.

El tercer espécimen de éste curioso documental es un muchachito recién entrado en la treintena que mira embobado el escaparate de Tom Ford como un niño delante de una pastelería. Prefiere no mirar los precios pues sabe que están, por ahora, fuera de su alcance y una herida en la pierna le recuerda a cada instante lo caro que es el lujo…

martes, 17 de agosto de 2010

LA LLUVIA EN SEVILLA ES UNA PURA MARAVILLA


Repetía y repetía la revoltosa Eliza Doolittle ésta frase en My Fair Lady (en la versión traducida) y es cierto, en Sevilla la lluvía es maravillosa, por lo menos para mí, pues en éstos días de calor el sentir el frescor de la lluvia no tiene precio. Debo ser un alma perdida del Romanticismo del siglo XIX que disfruta caminando bajo el tremendo aguacero que ha caido hoy en la ciudad, ¿debería tumbarme en una chaise longue a recitar mis propios poemas?.

Normalmente la gente disfruta con el sol, ven un cielo azul y sonrien, yo suelo hacerlo ya que soy un incondicional del azul pero ver una tormenta me fascina. Sin pensármelo dos veces he salido al balcón, a disfrutar del olor a lluvia y sentir las gotas de agua golpear mi cara, incrédulos me miraba algún vecino, ¿qué hace ese loco empapándose?, sería muy difícil explicarles lo que siento, mucho más el porqué he cogido el paraguas color mostaza y me he lanzado a la calle a hacer una innnecesaría compra, tenía que sentir la lluvia. De poco importa el llegar a casa empapado, pues vuelves alegre y con ganas de una ducha calentita, no me asusto de la lluvia.

Es curioso las distintas formas que tenemos de ver las cosas, desde el fastidio de la frutera que ha llegado empapada a su tienda y sabe que pocos clientes van a ir o la del niño que mira fascinado los relámpagos cogiendo la mano de su abuela, que asustada espera que pase la tormenta. Siempre que llueve me acuerdo de ella...

jueves, 12 de agosto de 2010

DE MAYOR QUIERO SER JARDINERO


Paseando por los jardines del Alcazar un 10 de Agosto dejé mi mente divagar mientras mis mocasines verdes me conducían entre setos y fuentes, un lugar mágico donde dar la bienvenida a los 30. A veces se piensa que hacen falta grandes fiestas llenas de gente para celebrar un año más, pero éste año visto que ni Nati ni Carmen (Abascal y Lomana) estaban disponibles para cantarme el happy birthday busqué un plan alternativo.
Tras una deliciosa comida fruto de mi buen hacer culinario, entré en estado de letargo viendo pasar las horas más calurosas del día, pues el niñito de ojos azules tuvo a bien nacer el día de más calor del año, San Lorenzo, vaya tela con el niño. Menos mal que después de la siesta tocó probar la tarta de queso, tontos los que no quisieron venir a probarla, pero Roberto y yo hicimos los honores, no sin antes decidir que antes de la caida del sol no pisábamos la calle. Todavía queda un buen trozo en el frigorífico, pero no se lo que durará.
Un programa interesante, arias de ópera y guitarra y una oportunidad pocas veces disponible, pasear por los jardines del Alcazar a la luz de la luna nos hizo salir de casa, no sin antes esmerarnos en un atuendo que bien sabíamos iba a darnos calor, ¿para cuando inventarán la ropa refrigerada?. El ser presumido siempre gana al calor y yo valiente como un torero me lancé a la calle con pantalón largo, camisa remangada y mocasines de piel, ole yo.
La música fue fantástica, aunque sufría viendo al cantante con traje negro de marca barata, ¡cuánto calor se debía esconder bajo esa chaqueta!. El guitarrista era pasota por naturaleza, no anunciaba sus obras y terminaba de tocar dejándose caer en la silla como si le hubiesen disparado, algo me hace pensar que el calor sevillano le hacía menos gracia que a la Lomana los chandals.
Antes del concierto pudimos dar un largo paseo soñando con la brisa nocturna que nunca llegaba. Los tres, Roberto, mi cámara y yo disfrutamos de las maravillosas perspectivas, recordé esa fuente donde tiempo atrás me hicieron una foto mientras jugaba con el agua y vi a un montón de niños correr por los salones de palacio.
Hice mil monerías con la cámara, aunque sigo sin hacer buenas fotos de noche, se ve que lo mío por mucho que me pese es el sol. Poses y mas poses mientras el sol se despedía dando paso al oscuro azul de la noche.
Ver tanta belleza me hizo decidir mi futuro, yo quiero ser jardinero. Llenar mi vida de jazmines y damas de noche, que mi caminar sea por senderos serpenteantes entre el cesped y mis muros, tan altos, se llenen de hiedra y glicinia. Quiero que mis manos se llenen de tierra y huelan a madreselva, mientras las rosas exiben su belleza. Mi lugar de reflexión no será la oscuridad de mi mente, sino un banco de antiguos azulejos que mira a una fuente.

lunes, 9 de agosto de 2010

LA FAMILIA MATA

En mi familia se produce un singular acontecimiento y es que durante cinco días seguidos vamos cumpliendo sucesivamente varios de los más ilustres miembros( y miebras si hago caso a Madmoiselle Aido). Era muy divertido escuchar a mi abuela repetir la retahila de cumpleaños siempre que se acercaban éstas fechas para que a nadie se le olvidasen, entre otras cosas porque en uno de esos días ella cumplía y como buena matriarca le encantaba tener a sus polluelos bien cerquita.
Mi hermana ha tenido la genial idea de invitarnos a su casa en Málaga, hasta ahí una idea genial, un fin de semana que prometía estar lleno de cumpleaños(tres en concreto), compras en la ciudad en la que una tal Michelle ha pasado unos cuantos días y mucho dulce. Esas cosas podrían pasar en una familia cualquiera, en la mia obviamente no, sino no podrían dedicarme una ópera.
Uno piensa que la mejor manera de celebrar un cumpleaños es salir con tu familia a celebrarlo, no esperar que tu padre decida celebrar sus 55 años metidos en un piso, mi padre debe tener fobia a los restaurantes. La tarde no mejoró con las compras, verme metido en un centro comercial diseñado para canis no es mi idea de buscar un regalo de cumpleaños, obviamente no compré nada, aunque mi hermana no puede decir lo mismo ( no penseis mal, ella por suerte no es cani).
Una vez marchados mis padres a tierras cordobesas decidimos mi hermana y yo darnos un homenaje y celebrar tanto cumpleaños fallido. Si nuestra intención era cenar a las 21:30 fue algo que quedó en el olvido, puesto que nos recorrimos media Málaga y parte del extranjero para encontrar un restaurante en lo alto de un monte. Ni que decir tiene que yo como conductor no valgo un duro, pero mi hermana como GPS ni regalada!!!!
Después de una hora dando vueltas y mi sufrimiento en una horrible cuesta ( mal recuerdo de mi viaje a la serranía de Ronda) llegamos a un restaurante precioso, con unas vistas increibles. Ibamos guapísimos, ambos estrenando ropa e intentando olvidar la tensión del viajecito. Nos dan nuestra mesa y descubrimos que tenemos un cantante regalándonos versiones de clásicos italianos, cual fue mi sorpresa cuando decidió felicitar a los que cumpliamos años y todo el restaurante acabó cantándonos el cumpleaños feliz.
Puede que yo hagas muchos esfuerzos por hacer dietas, pero la naturaleza humana es difícil de cambiar y ante una carta llena de comida italia mis ojos se fueron para una pizza, l´ingorda (me recordó a cierta comida de un argentino en la Alfalfa). No cuentos los ingredientes por miedo a que si un día em veis comer sólo lechuga y algo a la plancha acabe con el plato sobre la cabeza, pero si que fue una de las mejores pizzas que he probado. Fue una noche de risas, regadas con un cantante que incluso ponía la voz en falsete para hacer la parte de Olivia Newton John en la canciónde Grease. Ni que decir tiene que camino de un chill out en la playa nos volvimos a perder un par de veces, nunca ganaremos un rallie a éste paso.
Pocas horas quedan para entrar en la treintena, pero gracias a mi hermana entraré en ella con una gran sonrisa!!!