Niños:
Mucho tiempo sin escribir en el blog debido a un escalón que todavía me quedaba por subir, mi proyecto fin de carrera. Algo que puede ser desde un mero trámite a convertirse en el K-2 y quedar atrapado en la subida, no ha sido mi caso y el míercoles pasado di por finalizada mi guardería, que me ha hecho soñar con niños día tras día.
Como idea es bonita, construir un espacio para los niños, donde la imaginación y los juegos toman el papel principal y puede uno olvidarse del normal encorsetamiento que la norma te manda. Me acusaron de suizo y frente al insulto que pretendía ser(los suizos son sosos y sencillos) para mi se convirtió en un halago, así que lo siento por el insigne profesor que trás trabajar con Sir Norman Foster tuvo que volver con el rabo entre las piernas y acabar de profesor de mi mediocre facultad, yo te he ganado la batalla.
Mi proyecto cambió y después de muchos meses de oscuridad vi la luz y conseguí hacer algo que reflejase lo que llevaba mucho tiempo dando muchas vueltas en mi cabeza. No nos engañemos, no es espectacular, no usa la última tecnología y no tendría futuro como icono arquitectónico, pero yo como niño perdido habría jugado y disfrutado mucho dentro de ese jardín secreto.
Ahora aparecen nuevos escalones, que ire subiendo con gusto en busca de una independencia tanto tiempo soñada, yo me pregunto, ¿en Suiza me considerarñan un heroe?
Premios:
Nunca me levanto sin nada nuevo que me vuelva del revés. Mi coche se estropeó y después de llevarlo al taller y enterarme que la broma constaría 500 euros me comprometí a llevar a un amigo a recoger un premio trás haber quedado finalista en el concurso del logotipo de nuestra facultad. Reconozco que volver allí no me hacía ninguna gracia, siempre me cruzo con algún oscuro fantasma, pero la ocasión merecía el esfuerzo. Mis nervios aumentaban mientras esperaba un préstamo paterno para poder pagar el coche, sabiendo que en menos de 15 minutos debía recoger a mi premiado amigo. Por fin recibí la inyección de capital necesaria y para variar llegué pronto. Algo debe haber en mi genética que me impide llegar tarde, así que los dos caballeros, guapos y elegantes fueron rumbo a los laureles, uno para recibirlos y el otro para aplaudirlos.
Dioses:
Demasiado corto, no me dio tiempo a hacer ninguna foto decente mientras le daban el diploma, aunque eso tiene una ventaja, a menos tiempo allí metido más tiempo podríamos dedicar a celebrarlo, pero mi erros fue mayúsculo pues me esperaba una larga y tediosa conferencia de uno de los grandes dinosaurios que todavía habitan en mi facultad.
Él es un artista completo, un hombre del renacimiento, que tiene el honor de ser arquitecto, pintor, escultor, revolucionario y pedante, todo en un mismo paquete. Lo que en principio era una carta a los estudiantes, se convirtió es una batalla dialéctica para demostrar las horas que había dedicado a leer el diccionario en su vida, frente a la frugalidad verbal y mental de los pobres estudiantes que por supuesto y según sus doctas palabras, "confundimos a Bramante con un cantante de moda".
Ciertamente lanzó conceptos muy interesantes, pero nuna me ha gustado ese aura de dios griego que tiende a rodear a los arquitectos. No somos más ni mejores pero ¿que mejor forma de esconder nuestra mediocridad que bajo un traje de brocado?. Somos creadores, hacemos soñar, mezclamos el arte con lo cotidiano, lo necesario con lo inmortal, pero nuestra labor es tan necesaria como los agricultores que ahora mismo recogen la uva, con la espalda rota, para luego ver nacer esos maravillosos caldos que colorean nuestras copas de cristal.
Yo soy un suizo(no confundir con los deliciosos bollitos que nubaln mi mente) y por lo tanto soy sencillo, tranquilo, humilde y adoro mi profesión, pero si quisiera ser un dios olvidaría los negros atuendos para ponerme una nívea túnica, aunque visto el cambio hacia el otoño, mejor voy sacando la gabardina...

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