miércoles, 3 de noviembre de 2010

HE ENCONTRADO UN ATAJO

Ojalá pudiesemos decir eso muchas veces, pero es de sobra conocido que al final los atajos no nos llevan a nada, salvo en la foto que nos conduce a una maravillosa plaza cordobesa. Las cosas aunque a veces parezcan fáciles nunca tienen una puertecita por la que saltarte varios pasos, aunque lo bueno es que de recorrer el amino aprendemos mucho.
El camino me ha llevado a Córdoba, de vuelta a casa de mis padres, aquí no hay atajos, simplemente un alto en el camino a la espera de encontrar trabajo y volver a mi ansiada libertad. No entiendo a los que reniegan de la emancipación, no veo ninguna ventaja al vivir con tus padres, por muy bien cuidado que te tengan. El día de hoy se ha convertido en una batalla campal por la ocupación de los armarios, alabo la elegancia de mi madre, pero su terrible manía de ocupar cada cajón de mi casa cual Alejandro Magno a la conquista de todo territorio puede llegar a desesperar, ¿qué hago yo con toda mi ropa?...
El principio es claro, tengo que empezar a hacer todas esas cosa que dejé aparcadas por la carrera, empezando con el inglés, retomando el tenis y la equitación y quizás unas clases de pintura, ya que por el momento estoy parado es buena idea aprovechar para aprender cosas nuevas. Otra de las cosas indispensables es hacerme con la vida cultural de la ciudad, cambiar la Maestranza por el Gran Teatro y lanzarme a la búsqueda de exposiciones y conciertos. ¿Estará bien vista la pajarita en la Córdoba califal?
Espero que no sea un periodo largo, pues la inactividad me desespera, aunque para los dias grises se que tengo muy cerquita mi pastelería favorita, dispuesta a regalarme una tarde de deleite para mi paladar.
El califa a vuelto a Córdoba, que tiemble la ciudad...

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