Cuando estás en el aeropuerto a las 10 de la noche y te dicen que el vuelo se retrasa todo lo peor pasa por tu cabeza, aunque pensándolo bien frente al calor insoportable que hace en Sevilla unos días más en Barcelona no serían mala idea, pero mi querida linea Low Cost al final consiguió poner un avión. Podría escribir líneas y líneas sobre como la gente confunde low cost con bussines class o cómo pagas un dineral por un billete "barato" y te tratan fatal, prefiero hablar de una semana estupenda y una ciudad que me enamorado.
He escuchado como los guijarros se mecen con las olas de un mar azul, he paseado mi panamá en muy buena compañía por las calles de un pueblo precioso. He visto, oido, sentido, aprendido y sonrojado.
Me he llenado de modernura en una ciudad dónde la gente explota su creatividad bajo las chimeneas de Gaudí, me he quedado frente a un escaparate como un niño viendo mil tipos de chocolates y me he sorprendido ante una ciudad llena de rincones.
Tres reencuentros, tres personas, tres instantes. Una conversación en la playa, una en una loma verde y otra con un mojito en la mano. Mil historias han pasado y mucho me he reido, siempre con la cámara a cuestas. Volveré pronto!!!

Me alegro mucho de que hayas sabido ver, oír, sentir, aprender y sonrojarte...
ResponderEliminaruna ciudad siempre sorprendente, barcelona...
ResponderEliminar¡Llévame para la próxima! Espero que vengas lleno de energía después de tanto disfrute.
ResponderEliminarTe llevo encantado, una de las cosas que más me gusta es conocer una ciudad nueva en buena compañía!!!
ResponderEliminarAl hablar de la tienda de chocolates me he acordado de la de Cacao Sampaka cerca de la Casa Batlló. Me encantó, aunque luego descubrí que era un franquicia extendida por otras muchas ciudades. Aún así, en su momento me dejó como un niño frente al escaparate, quizás como a ti.
ResponderEliminar