En mi familia se produce un singular acontecimiento y es que durante cinco días seguidos vamos cumpliendo sucesivamente varios de los más ilustres miembros( y miebras si hago caso a Madmoiselle Aido). Era muy divertido escuchar a mi abuela repetir la retahila de cumpleaños siempre que se acercaban éstas fechas para que a nadie se le olvidasen, entre otras cosas porque en uno de esos días ella cumplía y como buena matriarca le encantaba tener a sus polluelos bien cerquita.
Mi hermana ha tenido la genial idea de invitarnos a su casa en Málaga, hasta ahí una idea genial, un fin de semana que prometía estar lleno de cumpleaños(tres en concreto), compras en la ciudad en la que una tal Michelle ha pasado unos cuantos días y mucho dulce. Esas cosas podrían pasar en una familia cualquiera, en la mia obviamente no, sino no podrían dedicarme una ópera.
Uno piensa que la mejor manera de celebrar un cumpleaños es salir con tu familia a celebrarlo, no esperar que tu padre decida celebrar sus 55 años metidos en un piso, mi padre debe tener fobia a los restaurantes. La tarde no mejoró con las compras, verme metido en un centro comercial diseñado para canis no es mi idea de buscar un regalo de cumpleaños, obviamente no compré nada, aunque mi hermana no puede decir lo mismo ( no penseis mal, ella por suerte no es cani).
Una vez marchados mis padres a tierras cordobesas decidimos mi hermana y yo darnos un homenaje y celebrar tanto cumpleaños fallido. Si nuestra intención era cenar a las 21:30 fue algo que quedó en el olvido, puesto que nos recorrimos media Málaga y parte del extranjero para encontrar un restaurante en lo alto de un monte. Ni que decir tiene que yo como conductor no valgo un duro, pero mi hermana como GPS ni regalada!!!!
Después de una hora dando vueltas y mi sufrimiento en una horrible cuesta ( mal recuerdo de mi viaje a la serranía de Ronda) llegamos a un restaurante precioso, con unas vistas increibles. Ibamos guapísimos, ambos estrenando ropa e intentando olvidar la tensión del viajecito. Nos dan nuestra mesa y descubrimos que tenemos un cantante regalándonos versiones de clásicos italianos, cual fue mi sorpresa cuando decidió felicitar a los que cumpliamos años y todo el restaurante acabó cantándonos el cumpleaños feliz.
Puede que yo hagas muchos esfuerzos por hacer dietas, pero la naturaleza humana es difícil de cambiar y ante una carta llena de comida italia mis ojos se fueron para una pizza, l´ingorda (me recordó a cierta comida de un argentino en la Alfalfa). No cuentos los ingredientes por miedo a que si un día em veis comer sólo lechuga y algo a la plancha acabe con el plato sobre la cabeza, pero si que fue una de las mejores pizzas que he probado. Fue una noche de risas, regadas con un cantante que incluso ponía la voz en falsete para hacer la parte de Olivia Newton John en la canciónde Grease. Ni que decir tiene que camino de un chill out en la playa nos volvimos a perder un par de veces, nunca ganaremos un rallie a éste paso.
Pocas horas quedan para entrar en la treintena, pero gracias a mi hermana entraré en ella con una gran sonrisa!!!
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