jueves, 12 de agosto de 2010

DE MAYOR QUIERO SER JARDINERO


Paseando por los jardines del Alcazar un 10 de Agosto dejé mi mente divagar mientras mis mocasines verdes me conducían entre setos y fuentes, un lugar mágico donde dar la bienvenida a los 30. A veces se piensa que hacen falta grandes fiestas llenas de gente para celebrar un año más, pero éste año visto que ni Nati ni Carmen (Abascal y Lomana) estaban disponibles para cantarme el happy birthday busqué un plan alternativo.
Tras una deliciosa comida fruto de mi buen hacer culinario, entré en estado de letargo viendo pasar las horas más calurosas del día, pues el niñito de ojos azules tuvo a bien nacer el día de más calor del año, San Lorenzo, vaya tela con el niño. Menos mal que después de la siesta tocó probar la tarta de queso, tontos los que no quisieron venir a probarla, pero Roberto y yo hicimos los honores, no sin antes decidir que antes de la caida del sol no pisábamos la calle. Todavía queda un buen trozo en el frigorífico, pero no se lo que durará.
Un programa interesante, arias de ópera y guitarra y una oportunidad pocas veces disponible, pasear por los jardines del Alcazar a la luz de la luna nos hizo salir de casa, no sin antes esmerarnos en un atuendo que bien sabíamos iba a darnos calor, ¿para cuando inventarán la ropa refrigerada?. El ser presumido siempre gana al calor y yo valiente como un torero me lancé a la calle con pantalón largo, camisa remangada y mocasines de piel, ole yo.
La música fue fantástica, aunque sufría viendo al cantante con traje negro de marca barata, ¡cuánto calor se debía esconder bajo esa chaqueta!. El guitarrista era pasota por naturaleza, no anunciaba sus obras y terminaba de tocar dejándose caer en la silla como si le hubiesen disparado, algo me hace pensar que el calor sevillano le hacía menos gracia que a la Lomana los chandals.
Antes del concierto pudimos dar un largo paseo soñando con la brisa nocturna que nunca llegaba. Los tres, Roberto, mi cámara y yo disfrutamos de las maravillosas perspectivas, recordé esa fuente donde tiempo atrás me hicieron una foto mientras jugaba con el agua y vi a un montón de niños correr por los salones de palacio.
Hice mil monerías con la cámara, aunque sigo sin hacer buenas fotos de noche, se ve que lo mío por mucho que me pese es el sol. Poses y mas poses mientras el sol se despedía dando paso al oscuro azul de la noche.
Ver tanta belleza me hizo decidir mi futuro, yo quiero ser jardinero. Llenar mi vida de jazmines y damas de noche, que mi caminar sea por senderos serpenteantes entre el cesped y mis muros, tan altos, se llenen de hiedra y glicinia. Quiero que mis manos se llenen de tierra y huelan a madreselva, mientras las rosas exiben su belleza. Mi lugar de reflexión no será la oscuridad de mi mente, sino un banco de antiguos azulejos que mira a una fuente.

1 comentario: