martes, 31 de enero de 2012
TIENES CARA DE ARQUITECTO
En dos días he descubierto que existe una nueva raza perfectamente diferenciada del resto, puede quizás considerarse una tribu urbana perfectamente globalizada, los arquitectos. Si bien es una idea que se ha ido formando en mi cabeza desde que puse un pie en la facultad puedo decir que ha sido ahora cuando se ha manifestado de forma más nítida, pues una cosa es el universo de la facultad y otra bien distinta la realidad.
Vas al cine y quedas antes en un buffé indú cuya especialidad son las croquetas de pollo, saludas, te sientas y observas. Estamos en terreno moderno, gafapasta, jerseys a rayas y conversaciones culturetas, que siempre se agradecen. Podrían dedicarse a cualquier cosa excepto dos de los comensales, uno el recién llegado que no necesita presentación y el otro caballero de barba meticulosamente descuidada revelaba con su pose su profesión, por no hablar de su indumentaria.
Es fácil distinguirnos entre el resto pues si hay algo que nos guste sobremanera es sentirnos diferentes, quizás pensando que marcando las diferencias parecemos más interesantes, más cultos y terriblemente fascinantes. No nos engañemos hoy por hoy somos la profesión más denostada y con suerte cobramos menos que un empleado de MCDonalls., con pocos Palladios me he cruzado aunque si con muchos que se sentían maridos de Elena Ochoa.
Si bien en cuanto a indumentaria puede haber variaciones son los gestos los que revelan a un arquitecto entre la multitud. Sus poses pensativas, la manera de mirar lanzándola hacia el horizonte y su postura de intelectual, dejando caer el peso de su brazo sobre la pierna cruzada son signos inequívocos de que nos encontramos con uno de esos individuos que dedican su vida a imaginar como deben vivir los demás. El arquitecto siempre ha viajado más lejos, ha leído más libros y tiene más derecho a quejarse de las injusticias cometidas hacia su profesión. Siempre quieren arreglar el mundo con sus ideas utópicas, no suelen hablar más de la cuenta, prefieren una frase grandilocuente en el momento oportuno y siempre caminan en esa delgada línea que separa lo técnico de lo artístico.
Puedes verlos vestidos de negro, con uniforme de Adolfo Dominguez en una búsqueda de la esencia japonesa que se queda en aburrimiento español, con todos los caballitos que cierta marca americana permite si es quieres decirle al mundo lo pijo que eres o como ahora es tendencia basando su estilismo en unos zapatos de Camper, colmo de la modernidad. Los hay un poco más petardos que se atreven con la pajarita, entre los cuales me incluyo, porque por ponerme zapatos que me hagan el pie como el de un payaso me niego, sobre a esos precios.
Todo éste análisis lo pude hacer esperando en la puerta del colegio de arquitectos, donde viéndolos de lejos ya sabía quien entraría y quien pasaría de largo, desde el alemán que siempre vas descalzo a los robustos arquitectos de más de 50 claro exponente de una bonanza ya pasada. Los mayores con sus pantalones de pinzas y jersey burberrys, los jovencitos con vaqueros caídos y zapatitos camper, no hay perdida ni tan siquiera para el jovencito que espera en la puerta con sus pantalones con la vuelta dada y la cara de no haber roto un plato. Ellas llevan perlas o collares de fieltro o en casos mucho más curiosos van totalmente a juego con sus compañeros, debe ser que dos venden más que uno o que no puedes olvidarte de que eres una empresa con patas en cuya cabeza no dejan de girar conceptos, espacios y metáforas. Incluso se cuela algún pardillo con mirada perdida que seguro será el que más construya de la ciudad.
Yo sigo sin saber donde meterme, si lanzarme de lleno en el mundillo moderno, quedarme junto a los pantalones de pinzas o seguir como hasta ahora, pasando desapercibido y observando todo lo que pasa ente mis ojos. Por lo pronto voy a probar a ponerme un Kimono y achinar los ojos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Como dice "La Agrado" en la vida hay que ser autentica, así que quedate con eso caballero. Un abrazo
ResponderEliminarYo siempre sigo las sabias palabras de "La Agrado", me quedo como estoy en lo estético pero espero cambiar en lo laboral.
ResponderEliminarPues no se si tu a mi me distinguirías un día, de diario, con mis vaqueros del Carrefour, mi camiseta de publicidad de bebida alcohólica o tabaco (cosas de tener negocio de hostelería), mi sudadera descolorida y mi gorra con remiendos. Pero en el resto has dado en el clavo ;)
ResponderEliminar