sábado, 2 de julio de 2011
LA CIUDAD DE LAS JANELAS ENMARCADAS
La primera impresión de una ciudad nunca se olvida, algunas te regalan la silueta de sus edificios o la vista fugaz de un monumento que sirve de aperitivo antes de conocer la ciudad, en el caso de Lisboa una primera mirada te inunda con el sabor característico de la ciudad.
Lisboa vista desde el puente te aporta una sensación difícil de explicar, al verla desde lejos percibes su carácter que te hace volver a tiempos pasados, marcado por una unidad arquitectónica que ha sabido preservar la esencia y el encanto de una urbe que enamora a aquellos con un mínimo de sensibilidad.
Ando mirando a los tejados que se curvan suavemente recordando la influencia de oriente en esas esquinas que vuelan hacia el cielo o mirando hacia el París mas frívolo al ver esas buhardillas diseñadas a los sones de La Boheme, pero sobre todo son esas ventanas enmarcadas en piedra, cada una en un estilo diferente pero todas con la impronta grabada de la ciudad. Ventanas que se abren para mostrar sus secretos y sus habitantes son fotografiadas por un ojo inquieto mientras otro no menos inquieto hace una fotografía del conjunto., el fotógrafo ha sido fotografiado.
Pero no sólo sus tejados te hacen soñar, basta con mirar al suelo para perderse en un mar de adoquines de caliza y basalto, unos cubos de piedra que mezclando el blanco y el negro distraen tu mente con sus dibujos hasta que tu sombrero sale volando y no te queda más remedio que salir de la ensoñación y correr tras él si no quieres ver como uno de sus antiguos tranvías le pasa por encima. Por suerte recuperé el sombrero.
Lo más bonito de un viaje no es cumplir con la visita a todos sus monumentos, sino tener tiempo para soñar mientras paseas por sus calles y yo en eso soy un experto, demasiado dado a la ensoñación, capaz de perderme sin moverme de mi sitio y dejar pasar el tiempo mientras embobado dibujo una bandejita japonesa en el museo Gulbenkian, un castillo de cuento para niños soñadores.
El viaje está lleno de recuerdos, pero si con algo me quedo de la ciudad es con la impresión de saberme dueño de una de esas ventanas, por la que me asomaría cada mañana para dar los buenos días a una ciudad que me ha robado el corazón.
jueves, 9 de junio de 2011
Breakfast in Tiffany´s
Holly Goligtly iba en un taxi a la puerta de la conocida joyería a tomarse un croissant y uno de esos fantásticos cafés que compras en los puestos callejeros, no son fantásticos por parecerse a los maravillosos machiatos de Milán sino porque puedes tomar ese café aguado paseando bajo los rascacielos de la ciudad mas cinematográfica del mundo. Si ella tenía sus días rojos, en los que necesitaba escapar y su refugio eran los diamantes de Tiffanys, yo hoy tenía uno de esos días en los que apetece caminar solo relajarte paseando la ciudad y darte un pequeño capricho. Sustituí el café por un helado de vainilla con cucurucho de chocolate( puestos a ser goloso lo mejor es hacerlo a lo grande) y cambié los escaparates de la 5ª Avenida por los de una librería. Si para Marilyn los mejore amigos eran los dimantes para mi lo son los libros y nada mejor que degustar ese helado delante de tantas tapas brillantes, de tantos tipos de letras y esas portadas que te abren la puerta a nuevos mundos.
Una vez terminado mi dulce capricho entré dispuesto a perderme entre montañas de libros y como soy hombre de costumbres mi primera mirada siempre se dirije a la arquitectura y el arte, grandes libros de papel satinado llenos de imágenes que al verlos me dan ganas de colocarme un pasamontañas y convertirme en ladrón de libros. Pasando las hojas el tiempo pasa y mi mente viaja entre las nuevas viviendas bioclimáticas y las soluciones constructivas de los proyectos de paisaje. Los imagino en mi estantería o haciendo torres sobre mi mesa, haga lo que haga siempre están rodeándome, esperando a que los abra y nos perdamos juntos. Hoy voy de la mano de un estafador alemán cuyas confesiones escribió Thomas Mann y que por ahora me tiene soñando con un balneario lleno de viejas damas rusas que pasean sus aristocráticas cabezas por europa ajenas a su propio fin.
No soy un lector snob, no busco la excelencia a través de títulos sólo accesibles a una supuesta élite cultural que deciden que hay que leer y que no, aunque de vez en cuando me gusta caer en la languidez de los poetas del XIX . Tengo suerte y la propia vida ha ido poniéndome en las manos títulos maravillosos, a veces es un libro que me llama la atención en una de las estanterías de mi casa o en una librería, otras un título que hace la imaginación volar y en ocasiones es una mano amiga la que pone sobre la palma de mi mano un libro. Ese momento siempre es agradable, no sólo por el placer que te aporta un buen libro, sino por saber que una persona te conoce lo suficiente como para darte un libro sabiendo que te va a gustar. Yo
Dedicaré el fin de semana a leer y escribir, dejando que las horas pasen entre las páginas de los libros y acordándome de unas piragüas descendiendo por el Ebro. Ésta vez no puedo estar allí, pero la próxima no faltaré.
lunes, 6 de junio de 2011
ATARDECER SOBRE EL EMBALSE
Un coche, una carretera con curvas y mi persona se convierten en una mezcla explosiva si las juntamos, aunque pese a mi agobio al volante y a una gran ayuda en el trayecto nocturno, puedo decir que me paseé por la subbética cordobesa sin incidentes.
Todo viaje tiene un inicio y éste comienza en Córdoba, tras degustar las famosas patatas al "pelotón" empezó la aventura en busca de un poco de campo y tranquilidad. Obviamente nos equivocamos de salida pues mi sentido de la orientación es pésimo lo que nos hizo dar una vueltecita por algunas de las rotondas de Lucena, pero tras ese pequeño percance llegamos al hotel, un edificio sencillo que recuerda a la arquitectura andaluza y que se abre al increíble y verde pantano de Iznajar. Tras el consabido papeleo y un recorrido por toda la planta en busca de una habitación con nombre de pedanía llegó un merecido descanso una vez oscurecida la habitación por la persiana y que terminó en la piscina que presumía de azul frente al verde del pantano.
En ese remando de paz nos vimos invadidos por un grupo de ingleses que se afanaban en organizar una fiesta benéfica que comenzaba con una venta de cuadros de una preciosa gana de colores Titanlux, la parra del patio debería estar asutada ante ese despliegue de "arte". Ante la perspectiva de señoras inglesas llenas de lentejuelas nada mejor que una escapada a Priego de Córdoba, un pueblo precioso invadido por niñas vestidas de fiesta y pequeñas mantillas colocadas sobre moños falsos. Parecía el principio de una película de terror, en el momento menos pensado esa pandilla de niñas pondrían sus ojos rojos y nos perseguirían hasta darnos muerte en su famosa fuente del Rey. Al final la sangre no llegó al río y bajo el castillo probamos un flamenquín delicioso antes de seguir con el paseo bajo un cielo brillante y lleno de estrellas.
El camino hacia Zuheros era precioso, lleno de olivos y amapolas, aunque todas rojas. En un pico se eleva el castillo, un pequeño torreón rodeado de casas de cal blanca que son la puerta del parque natural de la subbetica, donde nos dimos una buena caminata entre flores, caminos escarpados y un riachuelo que de vez en cuando dejaba de estar seco para regalarnos el murmullo del agua. No hay nada como estar rodeado por la naturaleza para sentirte en paz con el mundo y cargar fuerzas. Aunque una buena caminata merece una buena comida, unas habichuelas con perdiz, dos quesos típicos de la zona y un solomillo relleno pusieron el broche a una escapada fantástica.
Próxima parada Lisboa...
sábado, 4 de junio de 2011
Bonsais y obras maestras
Coincidiendo con la visita de la comisión por la capitalidad europea a ésta mi ciudad en el exilio, las exposiciones y los actos culturales se multiplican mostrando la mejor cara de una ciudad ya de por si preciosa. Después de una mañana trabajando la tarde prometía ser tranquila y reposada, pero decidí lanzarme a la calle a ver la exposición de bonsais que todos los años hace una asociación cordobesa. Es sorprendente ver esos pequeños arbolitos que con tanto mimo se moldean, esculturales y delicados nos dan una visión de lo que entraña la sensibilidad japonesa, donde la belleza se esconde en los pequeños gestos. Siento fascinación por ellos y algún día volveré a tener uno.
Acababa de llegar a casa cuando me llamaron para visitar una exposición a la que no pude decir que no. 12 obras maestras de la pintura proyectadas en tres dimensiones en zonas emblemáticas de la ciudad. Cuadros en movimiento acompañados de música conseguían transportarte al interior del propio cuadro y tener una visión distinta del arte. Un recorrido que sirvió para constatar que cuando a la ciudad le gusta algo se lanza a la calle. Anoche no se celebraba la victoria de un mundial de futbo sino la ilusión por mostrar una ciudad llena de cultura, si bien muy alejada de las grandes capitales pero que es capaz de demostrar una gran sensibilidad no sólo a sus historia sino también a todo lo relacionado con el arte.
El recorrido comenzó en la Plaza del Potro donde proyectaban Saeta, de Julio Romero de Torres acompañado de sones de semana santa mientras las figuras se movian mostrando cada detalle. Como ese siguieron el resto de las obras, La Santa Cena de Leonardo desgranando sus secretos a los sones de música de cámara o la grandiosa Venus de Boticcelli, mostrando su belleza en uno de los patios del Palacio de Viana. La noche seguía mientras un sorprendente Entierro del Conde de Orgaz bailaba ante mis ojos, o una bellísima Joven de la Perla me miraba a los ojos con esa expresión triste y sorprendida.
No se si la ciudad conseguirá ser capital europea de la cultura en 2016, sin duda sería un gran aliciente para una ciudad que gracias a la gestión de su ayuntamiento tiene una deuda exorbitada que costará mucho ir pagando. Pero se consiga o no se consiga la ciudad ya ha demostrado de lo que es capaz.
http://vimeo.com/16964199
Acababa de llegar a casa cuando me llamaron para visitar una exposición a la que no pude decir que no. 12 obras maestras de la pintura proyectadas en tres dimensiones en zonas emblemáticas de la ciudad. Cuadros en movimiento acompañados de música conseguían transportarte al interior del propio cuadro y tener una visión distinta del arte. Un recorrido que sirvió para constatar que cuando a la ciudad le gusta algo se lanza a la calle. Anoche no se celebraba la victoria de un mundial de futbo sino la ilusión por mostrar una ciudad llena de cultura, si bien muy alejada de las grandes capitales pero que es capaz de demostrar una gran sensibilidad no sólo a sus historia sino también a todo lo relacionado con el arte.
El recorrido comenzó en la Plaza del Potro donde proyectaban Saeta, de Julio Romero de Torres acompañado de sones de semana santa mientras las figuras se movian mostrando cada detalle. Como ese siguieron el resto de las obras, La Santa Cena de Leonardo desgranando sus secretos a los sones de música de cámara o la grandiosa Venus de Boticcelli, mostrando su belleza en uno de los patios del Palacio de Viana. La noche seguía mientras un sorprendente Entierro del Conde de Orgaz bailaba ante mis ojos, o una bellísima Joven de la Perla me miraba a los ojos con esa expresión triste y sorprendida.
No se si la ciudad conseguirá ser capital europea de la cultura en 2016, sin duda sería un gran aliciente para una ciudad que gracias a la gestión de su ayuntamiento tiene una deuda exorbitada que costará mucho ir pagando. Pero se consiga o no se consiga la ciudad ya ha demostrado de lo que es capaz.
http://vimeo.com/16964199
domingo, 29 de mayo de 2011
EL HOMBRE DE LAS 10000 LIBRAS DE RENTA
Tarde de Domingo, perfecta para perderse en brazos de los verdes campos ingleses donde pasean señoritas estilo imperio en busca de caballeros de poderosas rentas que las saquen de la tediosa vida de la dama sin recursos. Son en éste caso los hombres los que pasan a ser objetos, más aun, son el zorro que todas quieren cazar ataviadas con sus preciosos trajes de amazona.
Hoy en día las damas ya no usan trajes de blanca muselina y no ajustan a su rostro el sombrero con una cinta de raso, ahora son las copias descaradas de las grandes marcas que nos regala Zara las que visten a éstas mujeres que ya no necesitan un caballero pues disponen de sus propias rentas. Atrás queda el tiempo en el que dibujar, cantar o diseñar muebles se consideraba elegante en la educación de una señorita, cuando tras su abanico escondía pícaramente una sonrisa destinada al caballero que pretendía sus favores. Un universo con piezas de Beethoven que flotaban entre mansiones campestres y cuyas miradas se escapaban entre pórticos de aires neoclásicos hasta los prados de Devonshire o Herefordshire.
Los matrimonios ya no son sólo por dinero y no son las avispadas madres las que se encargan de encontrar un buen partido para sus hermosas hijas sin dote. Yo sin dote y sin ganas de casarme estoy de maravilla, aunque cuando uno se mete en el universo de Jane Austen no le queda más remedio que sentirse como un caballero con una renta de 10000 Libras, que puesto a soñar mejor hacerlo a lo grande, con una mansión campestre rodeada de jardines, un batín de seda y una colección de antigüedades traídas de mis viajes por el mundo, esperando a ser cazado en breve.
Recordando éstas maravillosas novelas es imposible no sacar el juego de Té de China y sentarse junto a la ventana a disfrutar de un Earl Grey, mientras las nubes se pasean delante de mis ojos o bien salir a pasear bajo los floridos magnolios que ya entrando Junio nos regala la belleza de sus flores. Son tardes en las que uno se sienta a escribir con esa antigua pluma que rescaté hace tiempo de una caja llena de trastos. Los Domingos uno se permite el soñar con paisajes no vividos y tomarse el día con calma, dedicándolo a uno mismo, si es que como es mi caso, no se tienen planes.
viernes, 15 de abril de 2011
NAUFRAGIOS
Los naufragios siempre han tenido connotaciones negativas, un barco que se hunde mientras los pocos supervivientes se agarran a una de las tablas del barco esperando a la deriva ser arrastrados a una playa desierta donde con suerte puedan sobrevivir hasta ser encontrados. En mi caso es justamente lo contrario, una autovía me llevó a una playa desierta de grandes rocas que la flanquean mientras la marea se retira para mostrar una tímida arena que ofrece un lugar donde sentarse.
Lejos de la zozobra del olvido y la angustia de verse separado de la civilización mi naufragio sólo me llenó de paz. Por supuesto no iba a perderme sin un kit de superviviencia, en mi caso tres cosas imprescindibles, comida, libros y crema solar. Soy un glotón empedernido, un lector incansanble y un ser casi transparente por lo que en mi pequeña mochila (demasiado pequeña para la aventura) estaba repleta de todo lo necesario para pasar el día. Aunque tampoco podía olvidar mi cámara, un trasto grandote por el que suelo mirar para ver el mundo de los colores que mas me gustan y que en ésta ocasión como una princesa caprichosa decidió ocupar casi todo el espacio de mi mochila, aunque luego me regaló visiones increibles a través de su objetivo, como el caleidoscopio que un niño observa embelesado.
Una aventura como esta puede ser maravillosa en la mas absoluta soledad, dejando que tus pensamientos vuelen entre las olas, mientras pones orden a tu vida tumbado en la arena dejando que el sol te recuerde que ya es hora de volver a ponerte crema. Pudo ser una aventura así y sin embargo otro naufrago llegó conmigo a la playa, con las mismas ganas de perder su vista en el horizonte y deseoso de sentir la libertad al abandonar el barco.
Un periódico mojado nos recuerda lo traicionero del mar y me enseña a no volver a llevar una mochila de diseño y a tener siempre las manos libres cuando haces la travesía entre las escarpadas rocas que conducen a la cala escondida, aunque siempre mirando al suelo por si encontramos uno de esos tesoros que el mar deposita sobre la arena, con su concha anaranjada y una espiral que continúa hasta el infinito.
Yo me pierdo entre jardines italianos, simetrías, setos de Boj y esculturas mitológicas de manos del libro que por fin salía de mi mochila mientras mi compañero de aventuras se lanzaba a la construcción de una torre de Babel dispuesta a tocar el cielo.
De vuelta a la civilización entramos en un castillo encantado donde las columnas se retorcian como solo el Barroco supo hacer y miles de escaleras nos dirigian hacia unas mazmorras llenas de luz y aromas morunos. Un lugar que pese a estar lleno de gente solo distinguías el murmullo de lenguas lejanas y te permitía centrar tu atención en una conversación que fluía a medida que la botella de vino menguaba. En casos así siempre prefiero la botella medio vacia, señal de que el vino es excelente y la compañía disfruta tanto como tu.
Y como buen naúfrago la mejor forma de orientarse es mirar las estrellas y dejar que la estrella polar te muestre el camino, que quizás te devuelva a la civilización o te muestre otra playa perdida.
viernes, 1 de abril de 2011
CARTAS DESDE EL EXILIO
Mientras escucho Tosca de Puccini y veo por la ventana como el azahar derrama su aroma por ésta ciudad callada recuerdo tiempos pasados fuera de éstos muros. Si hace una semana estaba en Madrid, disfrutando de un magnífico fin de semana, ahora estoy en mi escritorio a punto de enfrentarme a un papel en blanco y una caja de lápices de colores que llevaba meses guardada en un cajón. No es fácil estar en casa sin trabajar, pero basta pasear por las calles de Córdoba para olvidar cualquier preocupación, mientras los pétalos de azahar caen en mi cabeza y el cielo de un azul intenso mima a la ciudad con su luz.
La vida aquí es plácida y en cierta manera monótona, tres veces a la semana me enfrento a mis sirenas seniles dispuestas a adelantarme a toda costa y demostrar su maestría en el agua, mientras que por las mañanas me encuentro con la lengua de Shakespeare y por el momento me veo incapaz de recitar los maravillosos versos de Lord Byron:
She walks in beauty, like the nigth
Of cloudless climes and starry skies;
And all that´s best of dark and brigth
Meet in her aspect and her eyes:
Thus mellow´d to that tender ligth
Which heaven to gaudy day denies.
Las tardes son divertidas, entonces paso al idioma de Goethe y Niztsche, clases divertidas donde un grupo bastante heretogéneo se reune a aprender un idioma a priori complicado, pero en el que abundan las risas, sobre todo con las Schülerin, el grupito de adolescentes de instituto que comparten clase con ingenieros y arquitectos deseando emigrar a los brazos de Frau Merkel, por suerte ninguna de ellas está dispuesta a estudiar arquitectura, chicas listas!!!
Cuando llega el fin de semana lo único que quiero es salir de la ciudad y ahora me estoy aficionando a Madrid, cierto es que el buen tiempo invita a volver a Sevilla y retomar esos soleras antes de comer en la plaza de el Salvador, pero sólo pensar en el bullicioso ambiente cofrade que cada vez late más en la ciudad me hacen pensármelo dos veces, todavía tengo pesadillas con interminables colas de nazarenos mientras me pregunto que hago a las 4 de la mañana con traje mientras podría estar en la cama, pero pese a todo casi siempre vuelvo.
Madrid es para mi un soplo de aire fresco, una ciudad donde siempre hay algo que hacer, desde un café con un viejo amigo donde la conversación vuela desde un sofa Chester a las improvisaciones de una orquesta barroca. O bien una deliciosa comida en Bazaar, de esas que degustas con calma, disfrutando de cada bocado y la buena compañía, terminando con dos tartas de chocolate exquisitas, ¿porqué inventaron las dietas?, seguro que quien las inventó disfrutaba de todas las maravillas que prohibía a sus pacientes. Pero pese a todo de vez en cuando caigo en la tentación y retomo las buenas costumbres, como la de agasajar a mi anfitrión madrileño con un pastel de chocolate digno de un monumento y del cual espero no quede nada a éstas alturas.
Por supuesto necesitaba mi dosis de arte y nada mejor que perderme en la nueva exposición de mi adorada Tita, que si bien no tiene gusto ninguno a la hora de vestirme, mucho menos de peinarse, a la hora de elegir un cuadro tiene un ojo portentoso(si es que realmente ella se encagó). La exposición Heroinas es espléndida, nada más entrar encuentras en la primera sala un Hopper magnífico, una mujer en una habitación de hotel, lanzando su soledad a los cuatro vientos. El resto de la colección una delicia, muy bien organizada y con una serie de obras contemporáneas muy interesantes. Después del arte una copita de el bar de las peinetas, para no olvidar las raices y muchas risas a la portentosa wikipedia con piernas que tengo por amigo, no hay modernura que se le escape. Pronto tocará hacerle una visita a la Mancha, que ha prometido enseñarme el molino de Sarita Montiel y eso no tiene precio.
El resto del fin de semana me sirvió para conocer a gente muy interesante, con la que pude divagar sobre lo divino y lo humano, incluso llegaros a comparare con el David de Miguel Ángel, pero creo que debería revisarse la vista, aunque se lo perdonaré sólo por la conversación que tuvimos al borde de una piscina.
La noche la pasé en una "cueva descubriendo tantas y tantas cosas que sólo recordarlas me hacen sonreir.
Y después de tanta agitación vuelve la semana tranquila, el estudio, la lectura y las notas de Puccini que caprichosas se deslizan por la habitación mientras escribo.
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