domingo, 17 de julio de 2011

NOCHE EN PALACIO


En pleno verano y en una ciudad como Córdoba hay que esperar a que la luna salga para poder abandonar el letargo en el que nos deja las tardes calurosas. Si el plan incluye visitar un palacio, entonces no hay excusa posible para quedarse en casa, una bonita camisa azul, pantalón beige y mis mocasines preferidos color verde y estoy listo.
Dicen que una imagen vale mil palabras y que es imposible causar una segunda primera impresión y al ver a la guia que nos iba a acompañar por el palacio supe que como mínimo iba a ser divertido. Me encontré con una señora llegando a los 50, alta, de un moreno marbellí imposible acompañado de un rubio tintado y unos labios fabricados en un buen cirujano, tan graciosa dama se había enfundado en un mono de flores creación indiscutible de una firma low cost nórdica y una cuñas altísimas que dejavan ver unas uñas pintadas de rojo pasión. En esos momentos me pregunté si el palacio habría pertenecido a los Von Bismark y tenía a una prima de Gunilla como guia.
Con una pronunciación muy correcta nos invitó a comenzar la vista dispuesta a mostrarnos la aristocrática vida en un palacio para el verano de una de las familias mas importantes de Madrid. No dudo el buen gusto de elegir Córdoba, pero yo la prefiero en primavera, ¿que sería de la pobre marquesa de Viana recibiendo a la reina Victoria Eugenia enfundada en un traje de noche de Worth en pleno Agosto?.
El primero de los 14 patios te recibía a lo grande, una galería porticada con columnas toscanas y ventanas pintadas en azul, adornado con piezas arqueológicas y una variedad vegetal envidiable. Nuestra queria guia me sorprendió al hablarnos de las diferentes variedades de las plantas y pese a que en verano no están en us mayor apogeo consiguió hacer imaginar a aquellos que nunca lo han visto en Mayo de un patio donde un sobervio rosal de pitiminí competía en belleza con una delicada glicinia y una exuberante Buganvilla. Me sorprendió muchísimo la atención que dedico a las plantas en todo el recorrido, aunque es cierto que uno de los mayores patrimonios del palacio es le vegetal, aunque las colecciones y mobiliario no se quedasen atrás.
Fue un recorrido a lo largo de habitaciones y galerías que se comunicaban unas con las otras y que al final te ofrecían enmarcadas por una ventana azul la visión de alguno de los patios, el rumor del agua y el aroma del jazmín.
Pese a que las explicaciones de la guia eran muy interesantes y conseguía mantener atenta a toda la masa de visitantes enfundados en sus bermudas y sandalias yo prefería quedarme atrás y disfrutar de las habitaciones en soledad, pudiendome detener a observar un magnífico biombo chino o en la sorprendente colección de azulejos que decoraba una de las galerias. Aunque si ese palacio estuviese vacio seguiría siendo hermoso, pues son sus espacios y perspectivas lo que lo dotan de un encanto especial, fiel reflejo de un estilo de vida que se desarrollaba de puestas a dentro.
Los patios y las habitaciones se sucedian, mientras la luna llena iluminaba las fuentes y se reflejaba en los espejos venecianos y al ver la habitación de invitados, que se abría con un gran ventanal hacia un pequeño patio entendí el porque de unas vacaciones estivales en una ciudad tan calurosa, pues gracias a las fuentes y la vegetación uno se sentia en la más completa calma y no costaba mucho imaginarse una cena en ese espacio incomparable.
Pero igual que la cenicienta, a las 12 el sueño se rompió y hubo que abandonar el palacio, mi zapato no se quedó perdido en las escaleras pero si que pude llevarme muchas sensaciones que me acompañaron por mi posterior paseo por las callejuelas de la ciudad.

domingo, 10 de julio de 2011

MIDNIGTH SUMMER DREAM

  


     " Si esta ilusión os ha ofendido,
       pensad, para corregirlo,
       que domíais mientras salían
       todas estas fantasías.
       Y a éste pobre y vano empeño,
       que no ha dado más que un sueño,
       no le pongáis objeción,
       que así lo haremos mejor.
       Os da palabra este duende:
       si el silbido de la serpiente
       conseguimos evitar,
       prometemos mejorar;
       si no, soy un mentiroso.
       Buenas noches digo a todos.
       Si amigos sois, aplaudid
       y os lo premiará Robin."

Con éstos versos termina una de las obras de Shakespeare, El Sueño de una Noche de Verano, una historia de enredos cuyas marionetas se mueven gracias a las hábiles manos de Oberón y Titania, rey y reina de las hadas y durante una noche de verano y bajo la atenta mirada de la luna los equívocos se suceden. Es el fiel ayudante de Oberón, el duende Puck el que cierra la obra con unos geniales versos que consiguen arrancar la sonrisa del lector.
El tórrido verano ya ha llegado y si durante el día paseamos aletargados bajo el azul cielo de la ciudad califal, es durante la noche y bajo el amparo de la brisa cuando las mentes y los sentidos se despiertan. Son noches para pasear sin rumbo por las callejas, encontrando rincones olvidados y soñando entre piedras centenarias que respiran alividas con el frescor de la noche.
Son éstas noches de verano, en las que nos sentamos en terrazas frente al río y alargamos las conversaciones hasta la madrugada cuando nuestra mente se despierta y una idea siempre recurrente golpea nuestra cabeza:
hay que salir de la ciudad.
Nunca es tan fácil encontrar aparcamiento, la ciudad está desierta, salvo las tiendas que bajo el auspicio de sus aires acondicionados congregan a todos aquellos deseosos de encontrar una ganga en las rebajas. No nos engañemos, pese a los insufribles consejos que nos dan los magacines contándonos la vieja historia de señoras peleándose por una prenda(el otro día volví a escuchar éstas memeces en la radio de boca de una presentadora a la que consideraba respetable). ¿Quién necesita pelearse por algo pudiéndolo comprar online?. Yo he tomado la firme resolución de no poner un pie en las tiendas, mi armario está repleto y pese a que no puedo decir que no a unos nuevos mocasines o a una de mis adoradas pajaritas, en tiempos de crisis prefiero viajar a comprar ropa. Se que extrañarán mi presencia en Purificación García, pero seguro que pueden sobrevivir sin mi, aunque en pocos verán su ropa mejor puesta que en mi humilde persona.
Ahora la gente emigra a la playa, cargados con sus sombrillas de colores, la nevera, la sandía y la abuela, dispuesto a convertir un trocito de arena en el salón de su casa, del norte al sur la historia se repite, madres gritando a los niños que nadan demasiado lejos, amigos jugando a las palas y esa explosión de modelos tropicales llamados bikinis que siempre se combinan con los complementos. Salvo que estemos en Marbella o Ibiza donde los bikinis se convierten en esa cosa tan absurda llamada trikini y las famosas bajan a la playa subidas en zapatos imposibles.
Mi sueño de una noche de verano se aleja mucho de eso, pues está lleno de silencio interrumpido por el romper de las olas o el click de la cámara de fotos, mi vista se pierde en un bosque sin fin lleno de árboles y no de sombrillas y en mi mano una copa de un vino blanco portugués que me recuerda a una terraza de Lisboa. Mi maleta está llena de libros en vez de bañadores, en mi mochila un lápiz y una libreta comparten sitio con una tableta de chocolate y mis pies camina tranquilos lejos del asfalto.
No se donde está ese lugar, pero el próximo mes pienso encontrarlo.

sábado, 2 de julio de 2011

LA CIUDAD DE LAS JANELAS ENMARCADAS


La primera impresión de una ciudad nunca se olvida, algunas te regalan la silueta de sus edificios o la vista fugaz de un monumento que sirve de aperitivo antes de conocer la ciudad, en el caso de Lisboa una primera mirada te inunda con el sabor característico de la ciudad.


Lisboa vista desde el puente te aporta una sensación difícil de explicar, al verla desde lejos percibes su carácter que te hace volver a tiempos pasados, marcado por una unidad arquitectónica que ha sabido preservar la esencia y el encanto de una urbe que enamora a aquellos con un mínimo de sensibilidad.
Ando mirando a los tejados que se curvan suavemente recordando la influencia de oriente en esas esquinas que vuelan hacia el cielo o mirando hacia el París mas frívolo al ver esas buhardillas diseñadas a los sones de La Boheme, pero sobre todo son esas ventanas enmarcadas en piedra, cada una en un estilo diferente pero todas con la impronta grabada de la ciudad. Ventanas que se abren para mostrar sus secretos y sus habitantes son fotografiadas por un ojo inquieto mientras otro no menos inquieto hace una fotografía del conjunto., el fotógrafo ha sido fotografiado.

Pero no sólo sus tejados te hacen soñar, basta con mirar al suelo para perderse en un mar de adoquines de caliza y basalto, unos cubos de piedra que mezclando el blanco y el negro distraen tu mente con sus dibujos hasta que tu sombrero sale volando y no te queda más remedio que salir de la ensoñación y correr tras él si no quieres ver como uno de sus antiguos tranvías le pasa por encima. Por suerte recuperé el sombrero.

Lo más bonito de un viaje no es cumplir con la visita a todos sus monumentos, sino tener tiempo para soñar mientras paseas por sus calles y yo en eso soy un experto, demasiado dado a la ensoñación, capaz de perderme sin moverme de mi sitio y dejar pasar el tiempo mientras embobado dibujo una bandejita japonesa en el museo Gulbenkian, un castillo de cuento para niños soñadores.

El viaje está lleno de recuerdos, pero si con algo me quedo de la ciudad es con la impresión de saberme dueño de una de esas ventanas, por la que me asomaría cada mañana para dar los buenos días a una ciudad que me ha robado el corazón.

jueves, 9 de junio de 2011

Breakfast in Tiffany´s



Holly Goligtly iba en un taxi a la puerta de la conocida joyería a tomarse un croissant y uno de esos fantásticos cafés que compras en los puestos callejeros, no son fantásticos por parecerse a los maravillosos machiatos de Milán sino porque puedes tomar ese café aguado paseando bajo los rascacielos de la ciudad mas cinematográfica del mundo. Si ella tenía sus días rojos, en los que necesitaba escapar y su refugio eran los diamantes de Tiffanys, yo hoy tenía uno de esos días en los que apetece caminar solo relajarte paseando la ciudad y darte un pequeño capricho. Sustituí el café por un helado de vainilla con cucurucho de chocolate( puestos a ser goloso lo mejor es hacerlo a lo grande) y cambié los escaparates de la 5ª Avenida por los de una librería. Si para Marilyn los mejore amigos eran los dimantes para mi lo son los libros y nada mejor que degustar ese helado delante de tantas tapas brillantes, de tantos tipos de letras y esas portadas que te abren la puerta  a nuevos mundos.
Una vez terminado mi dulce capricho entré dispuesto a perderme entre montañas de libros y como soy hombre de costumbres mi primera mirada siempre se dirije a la arquitectura y el arte, grandes libros de papel satinado llenos de imágenes que al verlos me dan ganas de colocarme un pasamontañas y convertirme en ladrón de libros. Pasando las hojas el tiempo pasa y mi mente viaja entre las nuevas viviendas bioclimáticas y las soluciones constructivas de los proyectos de paisaje. Los imagino en mi estantería o haciendo torres sobre mi mesa, haga lo que haga siempre están rodeándome, esperando a que los abra y nos perdamos juntos. Hoy voy de la mano de un estafador alemán cuyas confesiones escribió Thomas Mann y que por ahora me tiene soñando con un balneario lleno de viejas damas rusas que pasean sus aristocráticas cabezas por europa ajenas a su propio fin.
No soy un lector snob, no busco la excelencia a través de títulos sólo accesibles a una supuesta élite cultural que deciden que hay que leer y que no, aunque de vez en cuando me gusta caer en la languidez de los poetas del XIX . Tengo suerte y la propia vida ha ido poniéndome en las manos títulos maravillosos, a veces es un libro que me llama la atención en una de las estanterías de mi casa o en una librería, otras un título que hace la imaginación volar y en ocasiones es una mano amiga la que pone sobre la palma de mi mano un libro. Ese momento siempre es agradable, no sólo  por el placer que te aporta un buen libro, sino por saber que una persona te conoce lo suficiente como para darte un libro sabiendo que te va a gustar. Yo
Dedicaré el fin de semana a leer y escribir, dejando que las horas pasen entre las páginas de los libros y acordándome de unas piragüas descendiendo por el Ebro. Ésta vez no puedo estar allí, pero la próxima no faltaré.

lunes, 6 de junio de 2011

ATARDECER SOBRE EL EMBALSE


Un coche, una carretera con curvas y mi persona se convierten en una mezcla explosiva si las juntamos, aunque pese a mi agobio al volante y a una gran ayuda en el trayecto nocturno, puedo decir que me paseé por la subbética cordobesa sin incidentes.


Todo viaje tiene un inicio y éste comienza en Córdoba, tras degustar las famosas patatas al "pelotón" empezó la aventura en busca de un poco de campo y tranquilidad. Obviamente nos equivocamos de salida pues mi sentido de la orientación es pésimo lo que nos hizo dar una vueltecita por algunas de las rotondas de Lucena, pero tras ese pequeño percance llegamos al hotel, un edificio sencillo que recuerda a la arquitectura andaluza y que se abre al increíble y verde pantano de Iznajar. Tras el consabido papeleo y un recorrido por toda la planta en busca de una habitación con nombre de pedanía llegó un merecido descanso una vez oscurecida la habitación por la persiana y que terminó en la piscina que presumía de azul frente al verde del pantano.

En ese remando de paz nos vimos invadidos por un grupo de ingleses que se afanaban en organizar una fiesta benéfica que comenzaba con una venta de cuadros de una preciosa gana de colores Titanlux, la parra del patio debería estar asutada ante ese despliegue de "arte". Ante la perspectiva de señoras inglesas llenas de lentejuelas nada mejor que una escapada a Priego de Córdoba, un pueblo precioso invadido por niñas vestidas de fiesta y pequeñas mantillas colocadas sobre moños falsos. Parecía el principio de una película de terror, en el momento menos pensado esa pandilla de niñas pondrían sus ojos rojos y nos perseguirían hasta darnos muerte en su famosa fuente del Rey. Al final la sangre no llegó al río y bajo el castillo probamos un flamenquín delicioso antes de seguir con el paseo bajo un cielo brillante y lleno de estrellas.

El camino hacia Zuheros era precioso, lleno de olivos y amapolas, aunque todas rojas. En un pico se eleva el castillo, un pequeño torreón rodeado de casas de cal blanca que son la puerta del parque natural de la subbetica, donde nos dimos una buena caminata entre flores, caminos escarpados y un riachuelo que de vez en cuando dejaba de estar seco para regalarnos el murmullo del agua. No hay nada como estar rodeado por la naturaleza para sentirte en paz con el mundo y cargar fuerzas. Aunque una buena caminata merece una buena comida, unas habichuelas con perdiz, dos quesos típicos de la zona y un solomillo relleno pusieron el broche a una escapada fantástica.

Próxima parada Lisboa...

sábado, 4 de junio de 2011

Bonsais y obras maestras

Coincidiendo con la visita de la comisión por la capitalidad europea a ésta mi ciudad en el exilio, las exposiciones y los actos culturales se multiplican mostrando la mejor cara de una ciudad ya de por si preciosa. Después de una mañana trabajando la tarde prometía ser tranquila y reposada, pero decidí lanzarme a la calle a ver la exposición de bonsais que todos los años hace una asociación cordobesa. Es sorprendente ver esos pequeños arbolitos que con tanto mimo se moldean, esculturales y delicados nos dan una visión de lo que entraña la sensibilidad japonesa, donde la belleza se esconde en los pequeños gestos. Siento fascinación por ellos y algún día volveré a tener uno.
Acababa de llegar a casa cuando me llamaron para visitar una exposición a la que no pude decir que no. 12 obras maestras de la pintura proyectadas en tres dimensiones en zonas emblemáticas de la ciudad. Cuadros en movimiento acompañados de música conseguían transportarte al interior del propio cuadro y tener una visión distinta del arte. Un recorrido que sirvió para constatar que cuando a la ciudad le gusta algo se lanza a la calle. Anoche no se celebraba la victoria de un mundial de futbo sino la ilusión por mostrar una ciudad llena de cultura, si bien muy alejada de las grandes capitales pero que es capaz de demostrar una gran sensibilidad no sólo a sus historia sino también a todo lo relacionado con el arte.
El recorrido comenzó en la Plaza del Potro donde proyectaban Saeta, de Julio Romero de Torres acompañado de sones de semana santa mientras las figuras se movian mostrando cada detalle. Como ese siguieron el resto de las obras, La Santa Cena de Leonardo desgranando sus secretos a los sones de música de cámara o la grandiosa Venus de Boticcelli, mostrando su belleza en uno de los patios del Palacio de Viana. La noche seguía mientras un sorprendente Entierro del Conde de Orgaz bailaba ante mis ojos, o una bellísima Joven de la Perla me miraba a los ojos con esa expresión triste y sorprendida.
No se si la ciudad conseguirá ser capital europea de la cultura en 2016, sin duda sería un gran aliciente para una ciudad que gracias a la gestión de su ayuntamiento tiene una deuda exorbitada que costará mucho ir pagando. Pero se consiga o no se consiga la ciudad ya ha demostrado de lo que es capaz.

http://vimeo.com/16964199

domingo, 29 de mayo de 2011

EL HOMBRE DE LAS 10000 LIBRAS DE RENTA


Tarde de Domingo, perfecta para perderse en brazos de los verdes campos ingleses donde pasean señoritas estilo imperio en busca de caballeros de poderosas rentas que las saquen de la tediosa vida de la dama sin recursos. Son en éste caso los hombres los que pasan a ser objetos, más aun, son el zorro que todas quieren cazar ataviadas con sus preciosos trajes de amazona.


Hoy en día las damas ya no usan trajes de blanca muselina y no ajustan a su rostro el sombrero con una cinta de raso, ahora son las copias descaradas de las grandes marcas que nos regala Zara las que visten a éstas mujeres que ya no necesitan un caballero pues disponen de sus propias rentas. Atrás queda el tiempo en el que dibujar, cantar o diseñar muebles se consideraba elegante en la educación de una señorita, cuando tras su abanico escondía pícaramente una sonrisa destinada al caballero que pretendía sus favores. Un universo con piezas de Beethoven que flotaban entre mansiones campestres y cuyas miradas se escapaban entre pórticos de aires neoclásicos hasta los prados de Devonshire o Herefordshire.

Los matrimonios ya no son sólo por dinero y no son las avispadas madres las que se encargan de encontrar un buen partido para sus hermosas hijas sin dote. Yo sin dote y sin ganas de casarme estoy de maravilla, aunque cuando uno se mete en el universo de Jane Austen no le queda más remedio que sentirse como un caballero con una renta de 10000 Libras, que puesto a soñar mejor hacerlo a lo grande, con una mansión campestre rodeada de jardines, un batín de seda y una colección de antigüedades traídas de mis viajes por el mundo, esperando a ser cazado en breve.

Recordando éstas maravillosas novelas es imposible no sacar el juego de Té de China y sentarse junto a la ventana a disfrutar de un Earl Grey, mientras las nubes se pasean delante de mis ojos o bien salir a pasear bajo los floridos magnolios que ya entrando Junio nos regala la belleza de sus flores. Son tardes en las que uno se sienta a escribir con esa antigua pluma que rescaté hace tiempo de una caja llena de trastos. Los Domingos uno se permite el soñar con paisajes no vividos y tomarse el día con calma, dedicándolo a uno mismo, si es que como es mi caso, no se tienen planes.