sábado, 10 de diciembre de 2011

EN RÉGIMEN DE CREATIVIDAD VIGILADA

Como un preso al que le dan la condicional veo cortado mi instinto creativo a la hora de decorar la casa en vistas a las navidades. No pondremos en duda que soy el alma creativa de la casa y que en cuestión de gusto podría ser el árbitro al modo de los personajes de las novelas inglesas del XIX, pero con cierta facilidad olvido que no soy dueño de mi casa, pero mi tiempo llegará y mi árbol brillará más que la sonrisa de Isabel Preysler al recibir a sus invitados con unos ferreros roché, aunque en mi caso prefiero el Möet et Chandón, que es más fino y emborracha.


La situación se repite año tras año, yo soy el que sube el árbol, el que lo monta, coloco las cosas y en el último minuto mi madre tiene un ataque de naviditis, le da su toque y deshace lo que he hecho y mi idea se viene abajo. Hace años sufrimos la misteriosa desaparición de todos los adornos de árbol, eso provocó una crisis peor que la que sufre España con la caída de la deuda y el aumento del paro. La tensión flotaba por mi casa ante el extraño acontecimiento y finalmente tuvimos que reponer los adornos, aunque nunca fueron tan bonitos como los perdidos. Éste año se han comprado bolas nuevas, pero eso no es suficiente para un espíritu sensible. El resultado sin ser feo se queda a medias, pese a que he hecho todo lo posible por que quede precioso, mis ideas han quedado en el aire, como el proyecto de un árbol que podría haber sido magnífico, otra vez será.

El otro elemento indispensable es el belén, un precioso conjunto de figuritas que fui pintando en mis años de perdida adolescencia, logrando un conjunto realmente bonito. Pero sólo pude montarlo completo un año, el resto se ha visto censurado y recortado al misterio. Éste año como si de un gran hermano se tratase volvieron las nominaciones y las expulsiones, la Virgen como es la inmune de la semana por el milagro divino no puede abandonar la casa y no dudó en nominar a la lavandera, para quedarse como única mujer, mientras que San José no tuvo piedad con los Reyes Magos, esos ricachones capaces de quitarle protagonismo. Al final tuve que hacer de Mercedes Milá y anunciar las expulsiones, hubo lágrimas y alguno pensó en la repesca, pero tendrán que esperar al año que viene.

Ante tal panorama no me queda otra que encerrarme en mi habitación, poner una selección de villancicos favoritos y al ritmo del Let´s Snow cantado por Frank Sinatra canalizar tanta creatividad en la escritura acompañado por un trocito de turrón, más navideño imposible. Mañana a pensar en los regalos, cosa que siempre acaba dándome más de un dolor de cabeza. y dará para una nueva entrada.

2 comentarios:

  1. No sufra usted. Sus lectores sabemos que su árbol sería la envidia de cualquier ESCAPARATE...

    Atte.,
    El de Atocha

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  2. Piensa que al menos este año no hemos sufrido la desaparición ( llamada así en lugar de "Papá los ha tirado" por respecto).
    Cuando vaya a casa lo cambio todo, os despertais una mañana y a ver qué pasa!! Y el belén lo ponemos entero en mi cuarto, porque un belén en el acuario como que es una horterada xD!!
    Un beso hermano, volveré a casa por Navidad :)

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