miércoles, 14 de diciembre de 2011
HISTORIAS DE UN MAMARRACHO: MARIO NIEBLA DEL TORO
Historias de un mamarracho: Mario Niebla Del Toro… Puede ser un comienzo un tanto agresivo, pero puedo prometer que esta mañana no me he desayunado a María Dolores de Cospedal. Ante determinadas imágenes mi lengua se dispara sacando sus formas más angulosas y no puede evitar opinar sobre un periodista que al leerlo hace que mi mente saque su lado más oscuro. Ésta es la crónica de un personaje, que a partes iguales me causa fascinación y repulsión.
Todo esto se desencadena después de leer un artículo en el que Mario Niebla del Toro da sus secretillos de belleza. Si en ese artículo esperas ver los últimos tratamientos cosméticos, evita leerlo, porque el caballero no va más allá de hacer una apología de sus patillas y usar brocha a la hora de afeitarse, usando un jabón que siempre estuvo en el baño de mi abuelo, ¿se puede ser más rancio? Él es la viva imagen de una ciudad que cuando pretende brillar lo hace como pocas, pero cuando decide sacar a paseo lo peorcito de cada casa lo hace orgullosa.
El protagonista en cuestión es un periodista sevillano que, como si un catálogo de tendencias se tratase, se apropia de todos los tópicos de esa Sevilla que huele a rancio y se aleja bastante de la que a mí me gusta. No le falta detalle, desde esas patillas imposibles a la espantosa mezcla que provoca el vestir como un abuelo con toques de caballero inglés, magníficamente aderezado con la omnipresente banderita española; hay que estar orgullosos de nuestro país, pero nuestra bandera jamás tendrá el toque estiloso de la británica, por poner un ejemplo.
Mario Niebla del Toro pasea por la ciudad con tres kilos de gomina, saludando por doquier y con esa cabeza alta del que se siente dueño de un Pulitzer y digno heredero de la gran calidad periodística española. En una ciudad donde a los conocidos se les llama amigos mientras puedan hacerte favores y se les retira el título en cuanto son ellos los que te lo piden.
Su trabajo es encomiable, pues se encarga de retratar esa vida social de medio pelo muy alejada de portadas de grandes revistas, y que se centra en las reuniones de antiguas alumnas de colegios concertados y los eventos organizados por Raquel Revuelta. No hay más, porque Sevilla no es New York y cuando sus elegantes quieren ir a una fiesta suelen viajar en AVE y lucir su estilo lejos de la pluma del citado personaje. Muy lejos de las grandes cronistas de la high society, que lanzaban dulces dardos sobre Maria Callas o alguno de los Rotchilds envueltas en las últimas creaciones de ese Dior de los 50. Ahora el must son los jerseys de Burberry, no los de la colección de Christopher Bailey, sino los de cuello a la caja con su caballito corriendo por el pecho. Puedes googlearle, buscar imágenes y prepararte para el aburrimiento absoluto.
http://www.google.es/search?tbm=isch&hl=es&source=hp&biw=1920&bih=832&q=%22mario+niebla+del+toro%22&gbv=2&oq=%22mario+niebla+del+toro%22&aq=f&aqi=g1g-S2&aql=&gs_sm=e&gs_upl=2777l7660l0l8502l23l14l0l0l0l0l546l3244l2-2.2.2.2l8l0
No tiene bastante con una columna en la edición sevillana del ABC, sino que nos regala una fantástica revista, llamada Escaparate, (http://www.escaparatedesevilla.com/portada.html) que tras leerla dan ganas de salir corriendo. Entiendo que muestra un estrato de la ciudad en el que no me muevo, esa burguesía venida a más que por tener un sueldo algo superior a los 2.000 euros ya se sienten descendientes de los Fernández de Córdoba y con carteras equiparables a los Botín. Ellas llevan perlas, ellos no pueden vivir sin un flequillo que les tape los ojos, votan al PP porque es lo único que pueden votar y llevan en sus brazos, en una preciosa posición similar a una alcayata, bolsitos falsos de Vuitton. Ellos son su público, los que van a montar a caballo a un club social y su idea de vida cultural no va más allá de la Semana Santa. ¿Han pensado en los beneficios de tener un libro entre las manos? Si nos detenemos a leer la revista, cuyo subtítulo reza “Revista social del sur de España” (aunque creo que geográficamente el sur de España comprende algo más que Sevilla y Jerez de la Frontera), podemos encontrar estupendos reportajes que tienen por protagonistas a esas mujeres que pueblan los sueños de Mario: Gunilla, la condesa de Romanones, Tita Cervera y una larga lista de personajes que lo reciben en sus sencillas casas y le cuentan en la mesa camilla todos los sinsabores de sus agitadas vidas.
No tiene desperdicio el último número, dedicado a los premios que él mismo entrega. Invitados ilustres como Isabel Pantoja, Tita Cervera y Ágatha Ruiz de la Prada, una comida de bienvenida, una fiesta de máscaras y un brunch de despedida magníficamente descrito en la revista con los nombres de todos y cada uno de los que estiraban el cuello para salir en la foto con la famosa más cercana. Un baile de máscaras donde las elegantes iban casi todas de prestado y las menos elegantes hicieron apología de la lentejuela y la pluma mal teñida, de ellos mejor no hablar, porque desde el esmoquin del señor Niebla que le quedaba grande y estaba mal cortado a las fantasías de terciopelo de los que se consideraban “it” boys habrían hecho que Mademoiselle Chanel prendiese fuego a tanto poliéster.
Muchos son los que carecen de la brillantez suficiente para triunfar, yo me incluyo entre ellos, pero muy peligrosos son los que confunden los diamantes con trocitos de cristal y el oro con purpurina. No nos engañemos, ir a la fiesta de inauguración de un pato que quiere ser Ganso no es asistir a la reapertura de la tienda de Chanel en Londres, y sin duda Vittorio y Luchino no son equiparables al Kaiser Lagarfiel. No se trata de elitismo, sino de saber de dónde vienes y dónde estás, porque a veces un azabache puede ser tan bonito como el diamante Taylor-Burton, pero hacernos creer que un trozo de plástico es un brillante famoso es otra cosa.
Volvamos a la cuestión del estilo y es aquí donde la falta de personalidad se convierte en la protagonista. Puedes optar por ser tú mismo, elegir tu estilo y llevar aquello que te gusta y te sienta bien, o puedes optar por la opción del uniforme, seguir a la manada y aparecer con americana y pañuelo ya vayas a comprar el pan o acudas a un actito social de señoritas de barrio residencial… ¿Se pondrá americana y gomina para hacer deporte?, menuda pregunta más tonta, este caballero no ha visto un gimnasio en su vida, salvo que ejercitar la lengua en el cotilleo se convierta en deporte olímpico en el futuro, con lo que seguro contaríamos con una medalla de oro.
El estilo de Mario Niebla del Toro al escribir es ampuloso, frívolo y aburrido, como una voluta dorada, olvidada en un retablo barroco. Sin duda tendrá una buena legión de seguidores, pero no está de más exigirle un poco de compromiso en sus palabras y un toquecito de ironía. Lo mejor es empezar por reírse por uno mismo. Yo lo he probado en más de una ocasión y resulta realmente enriquecedor.
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Este Mario Niebla del Toro es sin duda un personaje fascinante, en muchos sentidos...
ResponderEliminarY ese Ganso cordobés, también... jajaja
Brillante.
Atte.,
El de Atocha
Desde luego que es fascinante, pues pese a mi crítica es un personaje auténtico que genera opiniones de todo tipo.
ResponderEliminarSi Truman Capote levantase la cabeza... esta High Society de Sevilla es tan extraña. Me quedo con las cosas bonitas de Sevilla. Este es un lameculos, ¿cuanto tardara en salir en la tele?
ResponderEliminarEl negro de Bañolas