lunes, 5 de diciembre de 2011

LA MANCHA MODERNA

La Mancha es profunda, muy profunda y te recibe siempre con los brazos abiertos, sobre todo con un gran amigo esperando para recibirte. Así que después de unos días en Madrid en los que disfrutamos de una comida de lo más divertida, mi bolognesa no estuvo mal, pero la cheese cake me salió riquísima, pese a lo mal que me llevo con los hornos ajenos. No sé qué habrá sido de la mitad de la tarta que se quedó en el frigorífico, pero algo me dice que un goloso disfrutó de ella a su vuelta del fin de semana. Mientras degustábamos pasamos de un tema a otro, empezando con la inauguración de Gatti y terminando con un examen exhaustivo a la segunda temporada de Downton Abbey. Realmente divertido, así que habrá que pensar en repetirlo.

Tras esos días de trabajo y tea party cogimos un bus y nos marchamos camino de Tomelloso, no sé si en busca de El Quijote o de sus productos gastronómicos, así que mientras uno dormitaba y el otro leía en su portátil,¿hay cosa más incómoda?, llegamos a una Mancha que nos recibía con bastante frío y la promesa de una cena deliciosa. Nunca he sido bueno mezclando gente, me queda mucho que aprender de las anfitrionas inglesas de la alta sociedad, que con exquisito gusto mezclan gente. En éste caso iba sobre seguro, dos personas educadas, inteligentes y con aficiones en común iban a conectar, aunque eso hiciese que acabase escuchando al día siguiente en el coche todo el repertorio de Chico y Chica.

Gracias a Juan y pese a su ausencia cenamos una lasaña de verdura riquísima y la adicción que tenemos Emilio y yo se vio ampliamente saciada con un tiramisú que Javi borda, voy a plantear al gobierno que por ser parado me manden todas las semanas una bandeja de pasteles, así estaría mucho más feliz.

El Sábado fue día de turismo, empezando con los restos arqueológicos de Segóbriga, ciudad romana que acabó siendo abandonada pero que sorprende por su teatro y anfiteatro. Por supuesto el evento requería un dress code campestre aunque yo llegase a la Mancha con todo mi arsenal de pajaritas, algo así como hace mi “querida” Pe cuando se quita sus palabra de honor de alta costura y se enfunda en la piel de la protagonista de Volver, aunque yo siempre he pensado que bajo esa caracterización tan estupenda y un papel tan intenso se escondían unas bragas de 500 euros de La Perla, aunque Almodóvar la vista de actriz, petarda se queda.

Al anfiteatro le faltaba la escena, con sus columnas y estatuas pero se veía magníficamente compensado con un paisaje verde y azul, sin duda un telón digno del desaparecido. Aunque las piedras se vieron ensombrecidas por la digna interpretación de un moderno Virgilio, que declamando pese a la vergüenza nos hizo reír. Sitios como éste siempre hacen volar la imaginación y al cerrar los ojos reconstruyes la ciudad hasta verla en todo su esplendor.

Tras la visita una buena comida manchega y de vuelta a la carretera a perdernos en un pueblecito de casas blancas y calles empinadas que culminaba en un impresionante monasterio hoy convertido en seminario. Arquitectónicamente es impresionante, desde su fantástica fachada llena de símbolos de la orden de Santiago al refectorio donde las nuevas generaciones de hombres de Dios comen con Coca Cola bajo un artesonado renacentista que haría ensombrecer a algunos ya vistos en algún palacio. Pero lo realmente auténtico del lugar son los jóvenes seminaristas que lo habitan, pues estando como tontos turistas haciendo fotos desde uno de los ventanales de la galería superior y ante la imposibilidad de volver a cerrar las antiguas hojas de madera uno de los seminaristas tras un tremendo resoplido gritó un inesperado “quite” en el que la “e” se alargó al infinito y el vozarrón, más propio de un cabrero dirigiendo a sus animales, nos dejó perplejos.

Con la cabeza llena de historia iba en el coche pensando que por hoy había aprendido bastante y ahí estaba muy equivocado, pues los dos caballeros que me acompañaban en mi aventura se lanzaron en un duelo al estilo del programa “Furor” cantándose todo el repertorio de ese grupo de modernas llamado Chico y Chica. Perplejo los miraba y escuchaba, mientras las frases se sucedían pues yo no conocía ninguna canción del grupo, quizás debí lanzarme con algún aria de ópera, pero seguro que Pavarotti se habría aparecido en mitad de la carretera dispuesto a llevarme a los infiernos, así que callé y escuché, con la determinación de escuchar la discografía completa del grupo para la próxima no quedarme fuera del juego.

Los dos abuelitos pedimos quedarnos viendo una peli en vez de salir, los años pesan y el frío de la Mancha lo suficientemente disuasorio como para preferir la comodidad de un sofá a el musicón del local rockero del pueblo. La película una oda indie llena de actores indies con un guión muy indie pero para sorpresa nuestra con un final muy mainstream.

Y como todo lo bueno se acaba la mañana del Domingo terminó con rapidez y me vi corriendo por la estación cargado con mis maletas un minuto antes de salir el tren. Mi corazón latía a mil por hora, la maleta con Gatti dentro pesaba como un muerto, pero conseguí montarme en el tren y volver a Córdoba. Ya de vuelta aparte de los buenos recuerdos me quedaban unas ricas tortas de Alcázar que hicieron la delicia de éste goloso.

6 comentarios:

  1. Pues por lo visto la semana pasada fue la semana de esa peli otros amigos tb la vieron.

    Con invitados como vosotros es un placer hacer de anfitrion.

    ResponderEliminar
  2. con anfitriones como anónimo es un placer hacer de invitados

    ResponderEliminar
  3. La modernidad pesa, amigo... Gatti pesa. Mucho. Pero los temas de Chico y Chica aligeran cualquier peso...
    Oye, pero no conviertas a los chavales de Uclés es seminaristas, hombre, que no veo yo mucha fe en esos QUITEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!
    Un fin de semana genial, que aún recuerdo cada vz que le meto el cuchillo a ese queso tan rico que me traje bajo el brazo.

    ResponderEliminar
  4. Nada como un anfitrión anónimo para pasarlo bien, me rio de Isabel Preysler y sus bombones. Querido Teckel, esos niños eran seminaristas, pero a su nivel de fe no llego, la próxima le preguntamos.

    ResponderEliminar
  5. Hola nene!!! No pienses que se me olvida mandarte la receta,es que no me conecto nada y hoy estando con la cosa mas bonita de Castilla-La Mancha y parte del extranjero me ha puesto tu blog para leerlo. Otra visita pero yo como coanfitrión y ya te haré otras de mis recetas. Esta vez prometo no faltar. Un beso y un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Me encantará disfrutar de tu compañía y tu buen hacer en la cocina. Un besote.

    ResponderEliminar