Muchas cosas han pasado en éstos días, incluida la Navidad, siempre llena de buenos propósitos, comilonas y búsquedas incansables de regalos para Reyes. Después de la resaca de caramelos de la cabalgata parece que por fin todo vuelve a su sitio y la normalidad de adueña de nuestras vidas. No puedo quejarme, los Reyes han sido generosos y me han dado muchas buenas sorpresas, incluidos un par de kilitos de más que tendré que hacer que se marchen.
Mi mejor regalo iba a llegar un 11 de Enero al entrar en La Maestranza y poder deleitarme con un magnífico ballet, representado por una muy solvente compañía. Aunque no todo es danza, puesto que acudir al teatro en Sevilla siempre se convierte en una fuente de imágenes y sensaciones que afilan mi lengua y estimulan mi mente.
He comprobado que hay dos cosas imprescinsibles a la hora de acudir a un ballet en la ciudad, la primera es llevarte a tus niños cosa que me parece estupenda pues es de agradecer que los padres se preocupen de alimentar culturalmente a sus retoños, aunque en el caso del ballet todo eran niñas, cubiertas de lazos y terciopelos, salvo la hija de un profesor mio que siguiendo el estilo de sus padres iba de gris AD y por lo que pude comprobar también ha heredado esa manera dictatorial de sus padres.
Llegas a tu asiento y en vez de escuchar a la orquesta afinar(uno de mis momentos preferidos), puedes escuchar las protestas de las niñitas que no acaban de sentarse y cuya mayoría piensan que vienen a ver un DVD de Disney y no un ballet de 3 horas.
La segunda cosa es llevarte puesto el visón, da igual que sea el de tu abuela, que te lo haya regalado tu marido o que en vez de venir de un animalito sea sintético, lo importante es lucir pieles y llevar la cabellera coronada con un buen cardado. Nunca hay que salir de casa sin la laca puesta. Pude ver damas octagenarias deseosas de deleitarse con los pasos de baile creados por Marius Petipa, no dejé de sonreir al ver a las mujeres de los jerifaltes de la Junta acudir con sus mejores conjuntos de raso y encaje y por supuesto una gran cantidad de quiero y no puedo, perfume preferido por los habitantes de la capital hispalense.
Ninguna pajarita a la vista, salvo la mia.
El ballet una maravilla, la música espléndida y los bailarines principales volaban con gracia entre la clásica escenografía muy propia de la compañía. Lucía Lacarra, magnífica, con una elegancia increible en sus movimientos y un trabajo de puntas sensacional. Lo mismo podemos decir del príncipe Desiré, que ejecutó unos saltos magníficos y demostró su calidad en los saltos.
Fue imposible no salir del teatro tarareando la música. Fue una de esas noches en las que todos nos sentimos Billy Elliot y estamos deseando lanzarnos a bailar...
sábado, 15 de enero de 2011
domingo, 2 de enero de 2011
ESTAFAS TELEFÓNICAS
¿Quién no ha sido asaltado a la hora de la siesta por las maravillosas operadoras de las compañias telefónicas?, estás tanquilamente tumbado cuando te llaman para ofrecerte las maravillas de su compañía. Al principio les contestas con amabilidad, incluso escuchas todo lo que tienen que decir. Los días pasan y siguen insistiendo mientras tu paciencia se desvanece y da paso al enfado, hasta que un buen día, como un amigo mio hizo, le dices a la señorita que la hora de la siesta no es la más adecuada para llamar y que por favor evite volver a llamar.
Cuando eres tu el que los necesitas entonces las cosas cambias trágicamente, lo que antes eran melosas palabras se convierten en evasivas. Tuve la ocurrente idea de conseguir un móvil con los tristes puntos que me da Vodafone, todo perfecto y maravilloso, hasta que me doy cuenta que la dirección que yo puse para que me lo mandasen no es la que teenían puesta, de hecho el móvil lo mandaban a Sevilla estando yo en Córdoba. Tres dias estuve hablando con distintos operadores que me iban dando nuevos números a los que llamar, pasándose la pelota los unos a los otros y sin conseguir algo tan sencillo como cambiar los datos de un envio.
Vivimos totalmente engañados por una compañías con precios abusivos y un servicio de atención al cliente pésimo, perdido en algún lugar de Sudamérica. Deberíamos empezar a plantearnos el pasar dos días seguidos sin usar el móvil.
Al final no solucione nada con la compañía, tuve que hablar con Seur y hacer que me recogiesen el paquete en sus oficinas. Pronto tendré movil nuevo, aunque el pobre haya tenido que viajas mas que Ulises hasta regresas a Ítaca.
Cuando eres tu el que los necesitas entonces las cosas cambias trágicamente, lo que antes eran melosas palabras se convierten en evasivas. Tuve la ocurrente idea de conseguir un móvil con los tristes puntos que me da Vodafone, todo perfecto y maravilloso, hasta que me doy cuenta que la dirección que yo puse para que me lo mandasen no es la que teenían puesta, de hecho el móvil lo mandaban a Sevilla estando yo en Córdoba. Tres dias estuve hablando con distintos operadores que me iban dando nuevos números a los que llamar, pasándose la pelota los unos a los otros y sin conseguir algo tan sencillo como cambiar los datos de un envio.
Vivimos totalmente engañados por una compañías con precios abusivos y un servicio de atención al cliente pésimo, perdido en algún lugar de Sudamérica. Deberíamos empezar a plantearnos el pasar dos días seguidos sin usar el móvil.
Al final no solucione nada con la compañía, tuve que hablar con Seur y hacer que me recogiesen el paquete en sus oficinas. Pronto tendré movil nuevo, aunque el pobre haya tenido que viajas mas que Ulises hasta regresas a Ítaca.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Un día TATE
Ya tengo una nueva pajarita en mi colección, recién llegada del paraiso dol gentelman, Londres. No es una pajarita cualquiera puesto que es un regalo especial. Con ella he recorrido las calles de la ciudad sintiéndome por momento un personaje de una novela de Jane Austin, aunque ella prefiriese el campo inglés, lleno de prados y templetes, frente al bullicio de una ciudad que nunca descansa.
Allí se siente la navidad y eso que no puedo caracterizarme por tener un espíritu navideño muy desarrollado. Los escaparates se engalanan, los villancicos salen a la calle y las luces brillan más que nunca. Sin olvidar un frío tremendo que tuve que apaciguar con un maravilloso gorro digno de aparecer en Doctor Zhivago y algún que otro capuccino para beber mientras paseaba.
Hay un instante que no podré olvidar de mi visita es la sonrisa de una dama inglesa en el ascensor de la Tate modern. No puedo decir que fuese vestida como una duquesa, pero realmente hablaba como tal. En un precioso inglés me dijo que iba muy elegante y que su marido también solía llevar pajarita, ese día yo estrenaba una maravillosa pajarita que me habían regalado el día anterior. Con una preciosa sonrisa me preguntó si había visitado la exposición de Gauguin y yo le contesté en el mejor inglés que supe que no la había visto pero que tenía intención de verla al día siguiente, entonces ella poseida por la magnificencia del pintor me contó lo maravilloso de sus colores y como le fascinaba el pintor. Yo no pude estar mas de acuerdo con ella, su pintura consigue transportarme a otros lugares donde las formas bailan y se llenan de color.
No fue la única emoción del viaje, los ingleses tienen la suerte de haber sido unos magníficos expoliadores, prueba de ello es el fascinante conjunto de esculturas que formaban el friso del Partenón ateninese. Sin palabras me quedé al ver semejante maravilla, fue uno de esos momentos en los que pese a estar rodeado de una cantidad ingente de turistas me sentí totalmente sólo frente a esas esculturas. Todavía si cierro los ojos puedo sentir esa semipenumbra bañando los pliegues del mármol.
Mucho me queda por ver de la ciudad pero se que volveré pronto y ésta vez Tamara bailará para mi!!!
Allí se siente la navidad y eso que no puedo caracterizarme por tener un espíritu navideño muy desarrollado. Los escaparates se engalanan, los villancicos salen a la calle y las luces brillan más que nunca. Sin olvidar un frío tremendo que tuve que apaciguar con un maravilloso gorro digno de aparecer en Doctor Zhivago y algún que otro capuccino para beber mientras paseaba.
Hay un instante que no podré olvidar de mi visita es la sonrisa de una dama inglesa en el ascensor de la Tate modern. No puedo decir que fuese vestida como una duquesa, pero realmente hablaba como tal. En un precioso inglés me dijo que iba muy elegante y que su marido también solía llevar pajarita, ese día yo estrenaba una maravillosa pajarita que me habían regalado el día anterior. Con una preciosa sonrisa me preguntó si había visitado la exposición de Gauguin y yo le contesté en el mejor inglés que supe que no la había visto pero que tenía intención de verla al día siguiente, entonces ella poseida por la magnificencia del pintor me contó lo maravilloso de sus colores y como le fascinaba el pintor. Yo no pude estar mas de acuerdo con ella, su pintura consigue transportarme a otros lugares donde las formas bailan y se llenan de color.
No fue la única emoción del viaje, los ingleses tienen la suerte de haber sido unos magníficos expoliadores, prueba de ello es el fascinante conjunto de esculturas que formaban el friso del Partenón ateninese. Sin palabras me quedé al ver semejante maravilla, fue uno de esos momentos en los que pese a estar rodeado de una cantidad ingente de turistas me sentí totalmente sólo frente a esas esculturas. Todavía si cierro los ojos puedo sentir esa semipenumbra bañando los pliegues del mármol.
Mucho me queda por ver de la ciudad pero se que volveré pronto y ésta vez Tamara bailará para mi!!!
martes, 30 de noviembre de 2010
ENTRE CABALLOS
Vuelta a Sevilla a cumplir el ritual de cada Noviembre, el SICAB, lugar de peregrinaje de los amantes de los caballos. No es una feria ganadera al uso, pues pese a que puedas acariciar a un semental de 4 años que ha sido vendido por 1 millón de euros¡¡increible!!.
Ciertamente es un lugar de encuentro para ganaderos, donde las transacciones se disparan y el precio de los caballos según sus actuaciones en los distintos concursos puede subir más de lo que nuestro querido IBEX-35 lo hará jamás, pero no son sólo aficionados a los caballos los que ahí se citan, sino que una fauna de lo más graciosa, incluyendo al escritor de éste blog, se dan cita esa semana en el Palacio de Congresos.
Es muy curioso comprobar como una parte muy importante del recinto está dedicada a las tiendas, de forma que las mujeres que acompañan a sus maridos puedan entretenerse mientras éstos se dedican a lo que les gusta, ver caballos, tomar cervezas y reirse con los conocidos. Puede sonar un comentario machista pero sólo refleja la pura realidad. ¿Que pinta un stand de trajes de gitana en un acontecimiento dedicado al caballo?, muy sencillo, cuando entras ahí sientes muchas veces que has retrocedido en el tiempo, las patillas cortijeras lo invaden todo y descubrimos esa apoteosis de la laca y las mechas rubias que tanto se echa de menos en la ciudad.
Básicamente el recinto se divide en tres zonas, la de las tiendas, la de las yeguas y la de los ganaderos. De la primera ya he hablado y es donde más gente puedes encontrar, incluida una maravillosa señora paseando un auténtico Birkin de Hermés. Desde luego es año es la tónica general, puesto que el uniforme oficial tiene como emblema Barbour o cualquiera de esas marcas que llenan de bordaditos la ropa, especialmente con la bandera de España. ¿No se cansan de parecer un mantón de manila cutre?.
Si hay algo que realmente me sorprende del SICAB, no es la gente campera, que al final son los que disfrutan de ese evento sino una nueva especie que está colonizando el lugar. Son unos seres patilargos, de sexo femenino normalmente ataviados con prendas muy escotadas, dignas todas ellas de un documental en el National Geografic, o mínimo un callejeros.
Pues bien, se ha puesto de moda que las jovencitas vayan en busca de marido presentando sus mejores armas, que normalmente no se encuentran encerradas en su cerebro. Por momento me sentía inmerso en una de mis amadas novelas de Jane Austin, de pronto todo se convierte en casamientos, en valorar a los hombres por lo que ganan y en los juegos de seducción. Pero no, no estoy en el Londres que cabalgaba entre el XVIII y el XIX, estoy en Sevilla muerto de risa viendo como una chica puede quererse tan poco como para exibirse cual jarrón de Sèvres.
No, no estamos en Ascot, donde duquesas y marquesas lucen extravagantes sombreros de Philip Tracey, estamos en Sevilla viendo como Latoya Jackson se sienta al lado de la Duquesa de Alba.
Pese a todo me encanta, es un momento que compartir con mi padre y divertirme un rato. Y por supuesto, yo formo parte de toda esa gente que acude cada año, aunque por ahora voy sin pajarita.
Ciertamente es un lugar de encuentro para ganaderos, donde las transacciones se disparan y el precio de los caballos según sus actuaciones en los distintos concursos puede subir más de lo que nuestro querido IBEX-35 lo hará jamás, pero no son sólo aficionados a los caballos los que ahí se citan, sino que una fauna de lo más graciosa, incluyendo al escritor de éste blog, se dan cita esa semana en el Palacio de Congresos.
Es muy curioso comprobar como una parte muy importante del recinto está dedicada a las tiendas, de forma que las mujeres que acompañan a sus maridos puedan entretenerse mientras éstos se dedican a lo que les gusta, ver caballos, tomar cervezas y reirse con los conocidos. Puede sonar un comentario machista pero sólo refleja la pura realidad. ¿Que pinta un stand de trajes de gitana en un acontecimiento dedicado al caballo?, muy sencillo, cuando entras ahí sientes muchas veces que has retrocedido en el tiempo, las patillas cortijeras lo invaden todo y descubrimos esa apoteosis de la laca y las mechas rubias que tanto se echa de menos en la ciudad.
Básicamente el recinto se divide en tres zonas, la de las tiendas, la de las yeguas y la de los ganaderos. De la primera ya he hablado y es donde más gente puedes encontrar, incluida una maravillosa señora paseando un auténtico Birkin de Hermés. Desde luego es año es la tónica general, puesto que el uniforme oficial tiene como emblema Barbour o cualquiera de esas marcas que llenan de bordaditos la ropa, especialmente con la bandera de España. ¿No se cansan de parecer un mantón de manila cutre?.
Si hay algo que realmente me sorprende del SICAB, no es la gente campera, que al final son los que disfrutan de ese evento sino una nueva especie que está colonizando el lugar. Son unos seres patilargos, de sexo femenino normalmente ataviados con prendas muy escotadas, dignas todas ellas de un documental en el National Geografic, o mínimo un callejeros.
Pues bien, se ha puesto de moda que las jovencitas vayan en busca de marido presentando sus mejores armas, que normalmente no se encuentran encerradas en su cerebro. Por momento me sentía inmerso en una de mis amadas novelas de Jane Austin, de pronto todo se convierte en casamientos, en valorar a los hombres por lo que ganan y en los juegos de seducción. Pero no, no estoy en el Londres que cabalgaba entre el XVIII y el XIX, estoy en Sevilla muerto de risa viendo como una chica puede quererse tan poco como para exibirse cual jarrón de Sèvres.
No, no estamos en Ascot, donde duquesas y marquesas lucen extravagantes sombreros de Philip Tracey, estamos en Sevilla viendo como Latoya Jackson se sienta al lado de la Duquesa de Alba.
Pese a todo me encanta, es un momento que compartir con mi padre y divertirme un rato. Y por supuesto, yo formo parte de toda esa gente que acude cada año, aunque por ahora voy sin pajarita.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
AMISTADES
Muy manido está el refrán que dice "quien tiene un amigo tiene un tesoro", pero yo no puedo más que corroborarlo, pues después de un Viernes magnífico llegó un Sábado espléndido y todo gracias a esas personitas que cuando menos te lo esperas son capaces de arrancarte una sonrisa.
Despiertas un Sábado pensando que tienes que llevar de compras a tu hermana y a tu prima y que después vas a cargar el coche para así despedirte, vas a tomar un estupendo desayuno sin ganas de que termine, pues supone una despedida...
Recojo a las dos bellas damas que esperan impacientes su día de compras y nos disponemos a hacer que las tarjetas de crédito tiriten, craso error pues al final las compras no fueron lo esperado y pese a que me enamoré de unos zapatos de Purificación García, los pobres y los 90 euros que costaban se quedaron llorando en la tienda mientras yo me imaginaba lo bonitos que quedarían paseando conmigo por las calles de Londres, el paseo londinense será igual de maravilloso con mis zapatillas preferidas y quien sabe si allí me enamoro de nuevo.
Llega la hora de comer y mi hermana se empeña en ir a ver unas amigas a la Alameda, lo que hizo cambiar mi cara de color, aparcar el enorme coche de mi padre a las 14:30 por allí era misión imposible, aunque mi hermana eso no lo sabía, la pobre tuvo que aguantar mis caras de desesperación al dar vueltas y vueltas y no encontrar donde aparcar. Tras una hora buscando aparcamiento y viendo ella que yo estaba desesperado por irme de allí decidió contarme que no ibamos a ver a sus amigas, sino que mis amigos se había reunido para darme una sorpresa, en ese momento me agobié aun más, saberlos esperando y ver como no podía aparcar me hizo sentir peor y olvidar por un momento la felicidad por tan inesperada sorpresa.
Cuando uno es el hijo mayor se hace responsable de todo y esa mañana yo era responsable del coche de mi padre, un coche perfecto para hacer una mudanza pues su tamaño facilita las cosas pero bastante poco útil para callejear por el centro. Hora y media después el dichoso coche se quedó en doble fila custodiado por mis queridas damas mientras yo iba a encuentro de unos amigos, que famélicos me esperaban para poder por fin celebrar y degustar todos los platos que habían pedido.
Camino del restaurante iba enfadado por las mil vueltas dadas, pero al llegar allí todo cambió, darme cuenta que un grupo de gente se había puesto de acuerdo para reunirse y darme una sorpresa es de las cosas mas bonitas que han hecho por mi. No faltaron las risas, las anécdotas y la promesa de todos de venir a verme a mi exilio sevillano. A la hora del café fuimos al rescate de mi hermana y mi prima, no sin antes agradecerle a mi pequeña rubita todo lo que había hecho, sin duda se ha ganado con creces que el vestido de novia que prometí regalar por su boda sea cuanto menos de Lagarfeld, visto que Bally está borrado tras el horrible traje emperatriz que le hizo a la nueva Duquesa de Feria.
Hoy no pongo foto, porque esa me la guardo en mi corazón, la cara de todos al verme llegar.
MUCHAS GRACIAS!!
Despiertas un Sábado pensando que tienes que llevar de compras a tu hermana y a tu prima y que después vas a cargar el coche para así despedirte, vas a tomar un estupendo desayuno sin ganas de que termine, pues supone una despedida...
Recojo a las dos bellas damas que esperan impacientes su día de compras y nos disponemos a hacer que las tarjetas de crédito tiriten, craso error pues al final las compras no fueron lo esperado y pese a que me enamoré de unos zapatos de Purificación García, los pobres y los 90 euros que costaban se quedaron llorando en la tienda mientras yo me imaginaba lo bonitos que quedarían paseando conmigo por las calles de Londres, el paseo londinense será igual de maravilloso con mis zapatillas preferidas y quien sabe si allí me enamoro de nuevo.
Llega la hora de comer y mi hermana se empeña en ir a ver unas amigas a la Alameda, lo que hizo cambiar mi cara de color, aparcar el enorme coche de mi padre a las 14:30 por allí era misión imposible, aunque mi hermana eso no lo sabía, la pobre tuvo que aguantar mis caras de desesperación al dar vueltas y vueltas y no encontrar donde aparcar. Tras una hora buscando aparcamiento y viendo ella que yo estaba desesperado por irme de allí decidió contarme que no ibamos a ver a sus amigas, sino que mis amigos se había reunido para darme una sorpresa, en ese momento me agobié aun más, saberlos esperando y ver como no podía aparcar me hizo sentir peor y olvidar por un momento la felicidad por tan inesperada sorpresa.
Cuando uno es el hijo mayor se hace responsable de todo y esa mañana yo era responsable del coche de mi padre, un coche perfecto para hacer una mudanza pues su tamaño facilita las cosas pero bastante poco útil para callejear por el centro. Hora y media después el dichoso coche se quedó en doble fila custodiado por mis queridas damas mientras yo iba a encuentro de unos amigos, que famélicos me esperaban para poder por fin celebrar y degustar todos los platos que habían pedido.
Camino del restaurante iba enfadado por las mil vueltas dadas, pero al llegar allí todo cambió, darme cuenta que un grupo de gente se había puesto de acuerdo para reunirse y darme una sorpresa es de las cosas mas bonitas que han hecho por mi. No faltaron las risas, las anécdotas y la promesa de todos de venir a verme a mi exilio sevillano. A la hora del café fuimos al rescate de mi hermana y mi prima, no sin antes agradecerle a mi pequeña rubita todo lo que había hecho, sin duda se ha ganado con creces que el vestido de novia que prometí regalar por su boda sea cuanto menos de Lagarfeld, visto que Bally está borrado tras el horrible traje emperatriz que le hizo a la nueva Duquesa de Feria.
Hoy no pongo foto, porque esa me la guardo en mi corazón, la cara de todos al verme llegar.
MUCHAS GRACIAS!!
miércoles, 3 de noviembre de 2010
HE ENCONTRADO UN ATAJO
Ojalá pudiesemos decir eso muchas veces, pero es de sobra conocido que al final los atajos no nos llevan a nada, salvo en la foto que nos conduce a una maravillosa plaza cordobesa. Las cosas aunque a veces parezcan fáciles nunca tienen una puertecita por la que saltarte varios pasos, aunque lo bueno es que de recorrer el amino aprendemos mucho.
El camino me ha llevado a Córdoba, de vuelta a casa de mis padres, aquí no hay atajos, simplemente un alto en el camino a la espera de encontrar trabajo y volver a mi ansiada libertad. No entiendo a los que reniegan de la emancipación, no veo ninguna ventaja al vivir con tus padres, por muy bien cuidado que te tengan. El día de hoy se ha convertido en una batalla campal por la ocupación de los armarios, alabo la elegancia de mi madre, pero su terrible manía de ocupar cada cajón de mi casa cual Alejandro Magno a la conquista de todo territorio puede llegar a desesperar, ¿qué hago yo con toda mi ropa?...
El principio es claro, tengo que empezar a hacer todas esas cosa que dejé aparcadas por la carrera, empezando con el inglés, retomando el tenis y la equitación y quizás unas clases de pintura, ya que por el momento estoy parado es buena idea aprovechar para aprender cosas nuevas. Otra de las cosas indispensables es hacerme con la vida cultural de la ciudad, cambiar la Maestranza por el Gran Teatro y lanzarme a la búsqueda de exposiciones y conciertos. ¿Estará bien vista la pajarita en la Córdoba califal?
Espero que no sea un periodo largo, pues la inactividad me desespera, aunque para los dias grises se que tengo muy cerquita mi pastelería favorita, dispuesta a regalarme una tarde de deleite para mi paladar.
El califa a vuelto a Córdoba, que tiemble la ciudad...
El camino me ha llevado a Córdoba, de vuelta a casa de mis padres, aquí no hay atajos, simplemente un alto en el camino a la espera de encontrar trabajo y volver a mi ansiada libertad. No entiendo a los que reniegan de la emancipación, no veo ninguna ventaja al vivir con tus padres, por muy bien cuidado que te tengan. El día de hoy se ha convertido en una batalla campal por la ocupación de los armarios, alabo la elegancia de mi madre, pero su terrible manía de ocupar cada cajón de mi casa cual Alejandro Magno a la conquista de todo territorio puede llegar a desesperar, ¿qué hago yo con toda mi ropa?...
El principio es claro, tengo que empezar a hacer todas esas cosa que dejé aparcadas por la carrera, empezando con el inglés, retomando el tenis y la equitación y quizás unas clases de pintura, ya que por el momento estoy parado es buena idea aprovechar para aprender cosas nuevas. Otra de las cosas indispensables es hacerme con la vida cultural de la ciudad, cambiar la Maestranza por el Gran Teatro y lanzarme a la búsqueda de exposiciones y conciertos. ¿Estará bien vista la pajarita en la Córdoba califal?
Espero que no sea un periodo largo, pues la inactividad me desespera, aunque para los dias grises se que tengo muy cerquita mi pastelería favorita, dispuesta a regalarme una tarde de deleite para mi paladar.
El califa a vuelto a Córdoba, que tiemble la ciudad...
martes, 5 de octubre de 2010
LAS PAJARITAS YA NO SE LLEVAN
Leyendo una revista de moda leí con estupor que las pajaritas están a la baja ésta temporada, al principio la pena me invadió, hasta que me di cuenta que en Sevilla la moda tarda mucho en llegar y precisamente la de la pajatita no había calado mucho, con lo cual en cuanto pueda subo a Madrid y me compro unas cuantas, que ya me encargaré yo de decidir cuando están demodé.
No vivo en una ciudad en la que las modas importen mucho, salvo la que marca el tiburón Inditex, que si bien tiene mucho de copia de grandes diseñadores, en la sección masculita está muy atrasada todavía. Salirse de la norma es complicado, aquí gustan mucho las etiquetas y las divisiones en grupos étnicos, por eso cuando ver por la calle a alguien cuyo estilo diferente miras con extrañeza y seguramente eso en Barcelona no pasa, mucho menos en Milán o New York.
Aquí las tendencias pasan por los pantalones de pinzas, los pendientes de perlas, las mallas ajustadas y lso chandals de color blanco, sin olvidar los supertaconazos(aunque al andar parezcas un pato mareado). El único momento en el que realmente esta ciudad se luce es en Domingo de Ramos, si bien lo hortera explota lo hace con un exceso y un fulgor increible. Imposible no deleitarse con esa profusión de organzas de mil colores, zapatos forrados de tela, trajes blancos con corbatas chillonas y esa magnífica sobredosis de laca y gomina, cada año me sorprendo más pero me gusta que la gente se tome la molestia de arreglarse, aunque les esperen las mrdaces garras de mi lengua biperina.
Es complicado salirse de esas normas en una ciudad en la que el diseño y lo nuevo importa poco y al final muchas veces optas por pasar desapercibido y guardar las lecciones aprendidas en Vogue para ciudades mas cosmopolitas, cada vez que salgo por mi barrio con el bajo de los pantalones doblado mis vecinas ponen cara de estupor, el día que voy con chaqueta, foulard y sin acto litúrgico aparente ya se les vuelven los ojos tras sus batas de guatiné, ¿que será de mi el día que decida imitar las nuevas propuestas de Dscuared?.
Yo la moda me la tomo con calma, cogiendo lo que me gusta y poniéndomelo sin importarme opiniones ajenas, el día que trabaje para Anne Wintour ya será otra historia, entonces dejaré que me llame gordo y mal vestido, yo seré feliz...sobre todo ahora que por fin soy arquitecto!!!
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