martes, 7 de febrero de 2012

LOS MARQUESES PASAN FRÍO


Los tiempos ya no son lo que eran y el rango abolengo ha cambiado de manos como la falsa moneda de esa conocida copla. Ahora los marqueses no van en carruaje y lo más cerca que han estado de un palacio es en alguna visita cultural, son una nuevo tribu urbana que va creciendo en ésta ciudad llena de historia al mismo ritmo que la vertiginosa cifra del paro.


Hay que ponerse en situación para hablar del tema y para eso nada mejor que el magnífico concierto para mandolina de Vivaldi, al que no sólo hay que conocer por sus cuatro estaciones sino por una obra extensa y llena de sorpresas. Así que con el batín, la música barroca y a falta de un coñac un colacao calentito que combina mejor con la ola de frío siberiano que me tiene recluido en casa.

Las circunstancias de la vida te llevan a volver a casa, lo cual ya es lo bastante traumático y sin embargo ese no es el mayor de los males, pues tienes que aguantar como si de una letra escarlata bordada en tu pecho el ser considerado persona en constante estado de laxitud. Cierto es, nada más acorde con mi imagen de poeta del XIX, tumbado en una chaise longe dirigiendo mis lánguidos ojos azules al horizonte en actitud de total recogimiento. Entonces ¿dónde se quedan las horas de trabajo sin remuneración, el inglés, el alemán, mi nueva afición por la vigorexia(en mi caso un poco de pacotilla) y la cantidad de libros amontonados en mi desordenada mesa?. Eso no cuenta.

Si alguien comenta en una soirée lo contento que debo estar al volver a casa con todas las ventajas que eso aporta al marqués de hoy en día me ofusco, no lanzo mi guante porque los duelos no se llevan y mis oportunidades de dar en el blanco son tan remotas como la de recibir la atenta llamada del marido de Elena Ochoa para que me vaya a trabajar con él a Londres y así disfrutar de los 60 años de reinado de una Elisabeth curada ya de espantos.

Si madrugas está mal, si sales está mal y si te quedas mucho peor, mientras no puedas ser un orgulloso funcionario de 9 a 3 no eres nadie, más vale contrato fijo en mano que ciento volando. Yo debo ser un pésimo cazador porque mi red sigue vacía mientras mi aristocrática apariencia aumenta como la prima de riesgo griega. Y si puedes llegar a pensar que tu vida está llena de privilegios sólo hace falta ver como al llegar a un teatro apagan la calefacción, sólo faltó que nos hicieran sentarnos en el suelo o traernos nuestra propia silla. Eso si, los marqueses entramos gratis, que para eso tenemos contactos.

Dudando entre contemplar mi colección de grabados renacentistas, hacer una visita al salón de otra marquesa o celebrar mi grandiosidad desde mi saloncito azul me despido.

martes, 31 de enero de 2012

TIENES CARA DE ARQUITECTO


En dos días he descubierto que existe una nueva raza perfectamente diferenciada del resto, puede quizás considerarse una tribu urbana perfectamente globalizada, los arquitectos. Si bien es una idea que se ha ido formando en mi cabeza desde que puse un pie en la facultad puedo decir que ha sido ahora cuando se ha manifestado de forma más nítida, pues una cosa es el universo de la facultad y otra bien distinta la realidad.


Vas al cine y quedas antes en un buffé indú cuya especialidad son las croquetas de pollo, saludas, te sientas y observas. Estamos en terreno moderno, gafapasta, jerseys a rayas y conversaciones culturetas, que siempre se agradecen. Podrían dedicarse a cualquier cosa excepto dos de los comensales, uno el recién llegado que no necesita presentación y el otro caballero de barba meticulosamente descuidada revelaba con su pose su profesión, por no hablar de su indumentaria.

Es fácil distinguirnos entre el resto pues si hay algo que nos guste sobremanera es sentirnos diferentes, quizás pensando que marcando las diferencias parecemos más interesantes, más cultos y terriblemente fascinantes. No nos engañemos hoy por hoy somos la profesión más denostada y con suerte cobramos menos que un empleado de MCDonalls., con pocos Palladios me he cruzado aunque si con muchos que se sentían maridos de Elena Ochoa.

Si bien en cuanto a indumentaria puede haber variaciones son los gestos los que revelan a un arquitecto entre la multitud. Sus poses pensativas, la manera de mirar lanzándola hacia el horizonte y su postura de intelectual, dejando caer el peso de su brazo sobre la pierna cruzada son signos inequívocos de que nos encontramos con uno de esos individuos que dedican su vida a imaginar como deben vivir los demás. El arquitecto siempre ha viajado más lejos, ha leído más libros y tiene más derecho a quejarse de las injusticias cometidas hacia su profesión. Siempre quieren arreglar el mundo con sus ideas utópicas, no suelen hablar más de la cuenta, prefieren una frase grandilocuente en el momento oportuno y siempre caminan en esa delgada línea que separa lo técnico de lo artístico.

Puedes verlos vestidos de negro, con uniforme de Adolfo Dominguez en una búsqueda de la esencia japonesa que se queda en aburrimiento español, con todos los caballitos que cierta marca americana permite si es quieres decirle al mundo lo pijo que eres o como ahora es tendencia basando su estilismo en unos zapatos de Camper, colmo de la modernidad. Los hay un poco más petardos que se atreven con la pajarita, entre los cuales me incluyo, porque por ponerme zapatos que me hagan el pie como el de un payaso me niego, sobre a esos precios.

Todo éste análisis lo pude hacer esperando en la puerta del colegio de arquitectos, donde viéndolos de lejos ya sabía quien entraría y quien pasaría de largo, desde el alemán que siempre vas descalzo a los robustos arquitectos de más de 50 claro exponente de una bonanza ya pasada. Los mayores con sus pantalones de pinzas y jersey burberrys, los jovencitos con vaqueros caídos y zapatitos camper, no hay perdida ni tan siquiera para el jovencito que espera en la puerta con sus pantalones con la vuelta dada y la cara de no haber roto un plato. Ellas llevan perlas o collares de fieltro o en casos mucho más curiosos van totalmente a juego con sus compañeros, debe ser que dos venden más que uno o que no puedes olvidarte de que eres una empresa con patas en cuya cabeza no dejan de girar conceptos, espacios y metáforas. Incluso se cuela algún pardillo con mirada perdida que seguro será el que más construya de la ciudad.

Yo sigo sin saber donde meterme, si lanzarme de lleno en el mundillo moderno, quedarme junto a los pantalones de pinzas o seguir como hasta ahora, pasando desapercibido y observando todo lo que pasa ente mis ojos. Por lo pronto voy a probar a ponerme un Kimono y achinar los ojos.

domingo, 22 de enero de 2012

UNA PIZCA DE CULTURA


Últimamente estoy peleado con la televisión, poco puedes ver cuando la enciendes y corres el riesgo de perder un buen número de neuronas sobre todo si se te ocurre ver Telecinco. Yo desde que puedo ver las series en internet prefiero verlas en mi portátil en versión original que escuchar esos doblajes que en nada se parecen al original.


El viernes mientras tomaba mi merienda con mi nuevo batín y mi poblada barba tuve a bien poner la 2 y deleitarme con un magnífico documental de El Teatro Real sobre la nueva producción que representan ahora mismo, “Iolanta y Perséfone”, dos obras poco conocidas para el público adicto a las clásicas. He tenido la suerte de asistir a la representación de El Rey Roger en el Real, otra ópera poco conocida que desató las iras de ese público que se sienten personajes de la última escena de Las Amistades Peligrosas, la high society francesa deslumbrando con sus intrigas entre los acordes de una ópera de Haendel. Patalearon, protestaron y arrugaron sus empolvadas naricitas (ellos y ellas) ante un director musical que intenta hacer evolucionar un teatro que no tiene tanta tradición como pretende y que necesita salirse del corsé de los magníficos Verdi y Puccini, que si bien me maravillan no se puede abusar de ellos. En la ópera la contemporaneidad va más lejos de los montajes minimalistas y el riesgo se agradece.

Escuchar hablar a Peter Sellars de una obra aparentemente sencilla y que a sus ojos se vuelve compleja, fascinante e intensa es todo un regalo para una tarde de Viernes. Un hombre que con sus palabras te hace meterte en la obra y sentirla en todos sus matices y que te hace querer estar ahí, aunque mi ruinosa situación económica lo hace imposible. Tiempo habrá de pasearme por los templos del bel canto, aunque no hay que engañarse, los maravillosos 50 no volverán, nunca habrá una Tosca como la de la Callas o una Norma como la de Caballé, las divas han desaparecido y la ópera ha evolucionado hacia nuevos territorios.

No me considero especial por gustarme la ópera, de hecho no soy ningún experto y simplemente me contento con disfrutarla y tener los ojos y oídos abiertos ante todo lo que me pueda hacer disfrutar. Jamás perteneceré a ese grupo de culturetas que se espantan ante un agudo que no ha sido ejecutado con maestría o que se conocen todas las versiones de una ópera ( con mi memoria de pez eso sería una tarea imposible).

Siguiendo con el día de exquisiteces me tomé la cena viendo la última cena de el Bulli, la gran revolución mediática de la cocina, que pese a la transmutación del arte de los fogones en laboratorio de película de ciencia ficción te hace ver cuanto trabajo hay detrás de esas pequeñas obras de arte. Se cierra una época para el ego-cocinero, curioso que un cocinero de éxito acabe cerrando su restaurante porque es incapaz de colmar las expectativas de un mundo que lo subió a un pedernal. Nunca cenaré allí, pero sin duda habría disfrutado con esos platos que se convertían en un juego para el comensal, pues más allá de llenar el estómago con comida hay momentos en los que merece la pena experimentar. No soy esclavo de las tendencias y una simple barra de pan puede hacerme suspirar, por no hablar de un trozo de tarta, pero como abanderado del diseño hay que saber valorar las ideas de alguien que va por delante de su tiempo.

Para terminar nada mejor que un psicotriller, el documental El Pollo, el Pez y el Cangrejo Real, el intenso camino del campeón de España, Jesús Almagro por ganar el concurso Bocusse d´Or. Verlo sufrir en busca del plato perfecto rodeado de los mejores cocineros ayudándole o competir como si de un reality se tratase con chinos, noruegos y franceses no tiene precio. La tensión iba creciendo por momentos ante la preparación de los tres platos, el pollo francés, el pescado insulso y el complicado cangrejo. Al final como era de esperar contando con un jurado casi francés y de edades avanzadas el español quedó relegado a los últimos puestos. Curioso ver como nuestra cocina está entre las primeras pero dentro del corsé del señor Bocusse somos de los peores. El cocinero con una cara de bueno tremenda se fue a casa con la decepción de no haber ganado, pero seguro que pronto su restaurante estará entre los primeros.

Así que yo en vez de perderme con Gran hermano o alguna serie españolas de las que tienden a inventarse la historia entre decorados de medio pelo yo me rendí a los brazos de una tarde de lo más cultural. No fue sentado en un palco o ante una mesa exquisitamente montada, pero como decían en una película de Billy Wilder “nadie es perfecto”.

domingo, 15 de enero de 2012

LA BAYADÈRE

Visto que mi éxito en las rebajas ha sido nulo y ante capital suficiente como para destinar mis eurillos a la compra de acciones decidí invertir en algo que realmente vale, la cultura. La tentación era enorme, ver éste magnífico ballet y volver a Sevilla, así que sin pensármelo dos veces cogí mi americana y mis prismáticos de ópera y me fui rumbo a la ciudad de mis azarosos años de estudiante.
Como aperitivo a tan estupenda noche tuve a dos personas a las que quiero mucho y que en Mayo veré casarse, eso si novatos en el mundo de ballet por lo que la presión era enorme aunque disfrutaron tanto como yo. Ésta vez nos sentamos en paraiso, en la última fila aunque es de agradecer la estupenda visibilidad del teatro y la utilidad de mis pequeños prismáticos que me permitieron ver la magnífica linea de Arabésque de la bailarina que interpretaba a la pérfida princesa o la altura de los saltos de un guerrero que aportó una gran calidad al evento.
Estuvimos sentados en lugares separados por lo que a mi derecha tenía a una adicta a la blackberry, la cual demostrando el grán interés que tenía la obra no tardaba ni medio segundo en hacer sus dedos volar mandando mensajes en ese infame invento que es el wasup, terminaban los bailarines en posición a la espera de los aplausos y la niña sacaba su telefonito supongo que para contarle a alguna amiga lo deseosa que estaba de salir del teatro para irse todas de botellón. Preciosa acompañante si no decidía mirar a mi izquierda, pues una señora decidida en convertirse en intrépida paparazzi no paraba de grabar con su camarita de 60 euros de Carrefour un espectáculo en el cual se pedía expresamente no grabar ni hacer fotografías.
Ante tan alentador panorama, muy alejado de los tiempos en los que me sentaba en butaca y acababa axfixiado por el visón de la señora sentada a mi lado, nos fuimos en el intermedio raudos y veloces al bar, donde una copita de vino y una media noche nos hizo hablar sin parar de cómo íbamos a imitar a los bailarines cuando saliésemos. Impagable oir a mi amiga decir que ella estaba dispuesta a hacer un espaguetti (alias espagat) o un fouetté, si nos descuidamos desbanca a Tamara Rojo en el Royal Ballet.
El acto del mundo de las sombras fue maravilloso, si bien en el primero el cuerpo de baile daba muestras de poca coordinación en éste verlas bajar por la rampa en posición fue toda una delicia. En el siguiente entreacto bajamos al bar pricipal donde la crisis se notaba por la fácil que fue conseguir una copa, no hubo cava ésta vez pero creo que en Madame Butterfly no nos privaremos. Ésta temporada pocos visones, mucha perla falsa y como siempre que se representa ballet muchas niñitas que dan sus primeros pasos en el mundillo pero que acabaron la mayoría durmiendo sobre su butaca, aunque las más despiertas no dudaban en explicar a sus padres cada movimiento.
Tras disfrutar con el ballet nos fuimos a cenar a un sitio bastante recomendable que supo mezclar la vanguardia con lo tradicional yq ue terminó con una ronda de postres que hizo brillar mis ojos de goloso, si la creme broulé de citronella fue una delicia, la copa de tres chocolates una locura.
Volver a Sevilla es siempre un placer y si lo haces para ver a amigos tan estupendos mucho mejor, así que en Junio no me perderé los desamores de Madame Butterfly, porque la economía no me da para disfrutar de la locura de Lucía di Lammermor.

domingo, 8 de enero de 2012

QUERIDOS REYES MAGOS

QUERIDOS REYES MAGOS


Me llena de orgullo y satisfacción daros las gracias por tan hermosos presentes, pues en día de Reyes terminó de forma muy distinta a como empezó y algo me hace pensar que no fui un niño bueno después de todo.

Nada que ver con el principio, frente a un trozo de roscón de reyes y junto a una sonrisa que como la mía se tornó como la de un niño ante el intercambio de regalos, sin duda una de las cosas más bonitas de un día cómo éste, en el que nos volvemos niños mientras carrozas de mil colores pasean por la ciudad llenándola de caramelos, si es que tienes suerte de tener una cabalgata en condiciones. No podemos evitarlo y la ilusión nos llena cuando se acerca el 5 de Enero.

Tras ver pasar una cabalgata descolorida, en la que se hacía apología de lo tradicional con carrozas religiosas, que pese a tener su sentido en estas fechas pierde toda su gracia al ver a un grupo de niños mustios que en vez de tirar caramelos y regalos que comportaban como estatuas ante la mirada de niños ilusionados con sus caras encendidas ante la mirada de sus reyes magos. Pronto pasaron y acabamos en una cafetería-restaurante-bar, de concepto demasiado adelantado para la ciudad califal pero que ofrece un ambiente agradable donde tomar un trozo de roscón o una tarta de zanahoria a las 11 de la noche.

Abrir regalos siempre es una experiencia fantástica, volvemos a la inocencia y la expectación por ver que es lo que se esconde tras un papel morado cubierto de purpurina y descubrir un fantástico libro de tartas y una preciosa pala color azul, con lo que será el principio de una colección de objetos dignos de las mejores recepciones. Podré competir con el saber hacer de Isabel Preysler, aunque sin bombones dorados, mucho mejor con una tarta recién hecha.

No fueron los únicos pues como buen niño madrugué para ver que había bajo el árbol y recibí otra grata sorpresa, mañana de reyes acompañada de una orgía de roscón de reyes en todas sus versiones, crema, nata y chocolate.

Pero como bien dije no acabó bien el día, pues si bien disfruté durante la mañana la noche se volvió dura gracias a un malestar estomacal que me tuvo despierto toda la noche y me hizo vomitar sin parar. Fue a la mañana siguiente, al despertarme temprano para llevar el coche a la ITV donde me llevé otra sorpresa pues mi coche no sólo no la pasó sino que tuvo que quedarse en el taller por lo que mi deseada visita a Sevilla ha tenido que postergarse y seguramente el dinero recibido será empleado en volver a arreglar un tubo de escape que desde mis paseos camino de Melero anda dando problemas.

Por eso mis queridos Reyes Magos os pido que el año que viene dejéis la mala leche para otro y tengáis a bien darme algo de ayuda para desmontar el árbol navideño, que vuelve a su caja hasta el año que viene.

PD: si es posible haced que el primer día de rebajas desaparezca, con esa horda de gente inundando las tiendas, esas familias que salen a comprar en chándal y esas rebajas de un triste 15% con la que pretenden vender algo una marca de un pato que copia a un ganso.

viernes, 30 de diciembre de 2011

PROPÓSITOS Y DESPROPÓSITOS

Si Septiembre es el mes de los coleccionables Diciembre se convierte en el mes de los buenos propósitos y las recurrentes listas que nos dicen que fue importante en ese año que se acaba. Mañana día 31 todos soñaremos con el gimnasio al que volveremos, con los libros que leeremos y las hazañas que se escribirán en nuestras vidas.

No puedo ser más tópico, terminados los fastos de unas fiestas que se vestirán de dorado y comenzarán al sonido de unas campanadas a veces cansinas como las de nuestra querida Anne y sus dorados bucles o más bizarras entre la sonrisa burlona de Jorge Javier y las sibilinas garras de I.P. ¿ o es al revés?. Siempre se puede recurrir a esa cadena donde el acento es inventado y bajos los sones de ese villancico chirriante que anuncia que "la navidad en Canal Sur es nuestra navidad" y sigueindo con el tópico yo en los primeros días del 2012 volveré al gimnasio con el firme propósito de hacer aparecer tersos abdominales en el abdomen y cuyo resultado no será otro que cabiar la cuota mensual pasados unos meses por un par de entradas para ver Madame Butterfly sentado tras la duquesa y su duque.

Me propondré ser bueno, encontrar un trabajo y mil sueños más, los cuales sin esfuerzo no se harán realidad y que vendrán precedidos de un análisis de un 2011 lleno de contrastes, sorpresas, decepciones y alegrías, todo bajo el cielo azul de una Córdoba que preferiría honrar como visitante que como habitante. Muchas ideas revolotearán sobre la copa de Möet, pero quedarán apartadas durante el tiempo que deguste un postre que hoy saldrá de mi cocina, pues si hay un propósito que cada año me hago y nunca dejo de cumplir es sucumbir al dulce placer.

Otra historia son esas listas que nos dicen cuales son las mejores películas o las socialités mejore vestidas, en ésta mañana he leido 10 listas diferentes y que como las campanas desaparecerán al sonar la décimosegunda campanada porque ya estaremos pensando en todo lo nuevo que llegará. Las hay mejores y peores, rigurosas y absurdas, pero no viene mal hacer un repaso a las cosas que nos llamó la antención en éste año que se acaba.

El el 2012 creo que elegiré como propósito cosas al alcance de mi mano, como terminar con todas las figuriras de chocolate que cuelgan del árbol navideño y sonreir cada mañana recordando algo que me haga feliz.

¿Cuáles son los vuestros?.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

HISTORIAS DE UN MAMARRACHO: MARIO NIEBLA DEL TORO



Historias de un mamarracho: Mario Niebla Del Toro… Puede ser un comienzo un tanto agresivo, pero puedo prometer que esta mañana no me he desayunado a María Dolores de Cospedal. Ante determinadas imágenes mi lengua se dispara sacando sus formas más angulosas y no puede evitar opinar sobre un periodista que al leerlo hace que mi mente saque su lado más oscuro. Ésta es la crónica de un personaje, que a partes iguales me causa fascinación y repulsión.


Todo esto se desencadena después de leer un artículo en el que Mario Niebla del Toro da sus secretillos de belleza. Si en ese artículo esperas ver los últimos tratamientos cosméticos, evita leerlo, porque el caballero no va más allá de hacer una apología de sus patillas y usar brocha a la hora de afeitarse, usando un jabón que siempre estuvo en el baño de mi abuelo, ¿se puede ser más rancio? Él es la viva imagen de una ciudad que cuando pretende brillar lo hace como pocas, pero cuando decide sacar a paseo lo peorcito de cada casa lo hace orgullosa.

El protagonista en cuestión es un periodista sevillano que, como si un catálogo de tendencias se tratase, se apropia de todos los tópicos de esa Sevilla que huele a rancio y se aleja bastante de la que a mí me gusta. No le falta detalle, desde esas patillas imposibles a la espantosa mezcla que provoca el vestir como un abuelo con toques de caballero inglés, magníficamente aderezado con la omnipresente banderita española; hay que estar orgullosos de nuestro país, pero nuestra bandera jamás tendrá el toque estiloso de la británica, por poner un ejemplo.

Mario Niebla del Toro pasea por la ciudad con tres kilos de gomina, saludando por doquier y con esa cabeza alta del que se siente dueño de un Pulitzer y digno heredero de la gran calidad periodística española. En una ciudad donde a los conocidos se les llama amigos mientras puedan hacerte favores y se les retira el título en cuanto son ellos los que te lo piden.

Su trabajo es encomiable, pues se encarga de retratar esa vida social de medio pelo muy alejada de portadas de grandes revistas, y que se centra en las reuniones de antiguas alumnas de colegios concertados y los eventos organizados por Raquel Revuelta. No hay más, porque Sevilla no es New York y cuando sus elegantes quieren ir a una fiesta suelen viajar en AVE y lucir su estilo lejos de la pluma del citado personaje. Muy lejos de las grandes cronistas de la high society, que lanzaban dulces dardos sobre Maria Callas o alguno de los Rotchilds envueltas en las últimas creaciones de ese Dior de los 50. Ahora el must son los jerseys de Burberry, no los de la colección de Christopher Bailey, sino los de cuello a la caja con su caballito corriendo por el pecho. Puedes googlearle, buscar imágenes y prepararte para el aburrimiento absoluto.


http://www.google.es/search?tbm=isch&hl=es&source=hp&biw=1920&bih=832&q=%22mario+niebla+del+toro%22&gbv=2&oq=%22mario+niebla+del+toro%22&aq=f&aqi=g1g-S2&aql=&gs_sm=e&gs_upl=2777l7660l0l8502l23l14l0l0l0l0l546l3244l2-2.2.2.2l8l0

No tiene bastante con una columna en la edición sevillana del ABC, sino que nos regala una fantástica revista, llamada Escaparate, (http://www.escaparatedesevilla.com/portada.html) que tras leerla dan ganas de salir corriendo. Entiendo que muestra un estrato de la ciudad en el que no me muevo, esa burguesía venida a más que por tener un sueldo algo superior a los 2.000 euros ya se sienten descendientes de los Fernández de Córdoba y con carteras equiparables a los Botín. Ellas llevan perlas, ellos no pueden vivir sin un flequillo que les tape los ojos, votan al PP porque es lo único que pueden votar y llevan en sus brazos, en una preciosa posición similar a una alcayata, bolsitos falsos de Vuitton. Ellos son su público, los que van a montar a caballo a un club social y su idea de vida cultural no va más allá de la Semana Santa. ¿Han pensado en los beneficios de tener un libro entre las manos? Si nos detenemos a leer la revista, cuyo subtítulo reza “Revista social del sur de España” (aunque creo que geográficamente el sur de España comprende algo más que Sevilla y Jerez de la Frontera), podemos encontrar estupendos reportajes que tienen por protagonistas a esas mujeres que pueblan los sueños de Mario: Gunilla, la condesa de Romanones, Tita Cervera y una larga lista de personajes que lo reciben en sus sencillas casas y le cuentan en la mesa camilla todos los sinsabores de sus agitadas vidas.

No tiene desperdicio el último número, dedicado a los premios que él mismo entrega. Invitados ilustres como Isabel Pantoja, Tita Cervera y Ágatha Ruiz de la Prada, una comida de bienvenida, una fiesta de máscaras y un brunch de despedida magníficamente descrito en la revista con los nombres de todos y cada uno de los que estiraban el cuello para salir en la foto con la famosa más cercana. Un baile de máscaras donde las elegantes iban casi todas de prestado y las menos elegantes hicieron apología de la lentejuela y la pluma mal teñida, de ellos mejor no hablar, porque desde el esmoquin del señor Niebla que le quedaba grande y estaba mal cortado a las fantasías de terciopelo de los que se consideraban “it” boys habrían hecho que Mademoiselle Chanel prendiese fuego a tanto poliéster.

Muchos son los que carecen de la brillantez suficiente para triunfar, yo me incluyo entre ellos, pero muy peligrosos son los que confunden los diamantes con trocitos de cristal y el oro con purpurina. No nos engañemos, ir a la fiesta de inauguración de un pato que quiere ser Ganso no es asistir a la reapertura de la tienda de Chanel en Londres, y sin duda Vittorio y Luchino no son equiparables al Kaiser Lagarfiel. No se trata de elitismo, sino de saber de dónde vienes y dónde estás, porque a veces un azabache puede ser tan bonito como el diamante Taylor-Burton, pero hacernos creer que un trozo de plástico es un brillante famoso es otra cosa.

Volvamos a la cuestión del estilo y es aquí donde la falta de personalidad se convierte en la protagonista. Puedes optar por ser tú mismo, elegir tu estilo y llevar aquello que te gusta y te sienta bien, o puedes optar por la opción del uniforme, seguir a la manada y aparecer con americana y pañuelo ya vayas a comprar el pan o acudas a un actito social de señoritas de barrio residencial… ¿Se pondrá americana y gomina para hacer deporte?, menuda pregunta más tonta, este caballero no ha visto un gimnasio en su vida, salvo que ejercitar la lengua en el cotilleo se convierta en deporte olímpico en el futuro, con lo que seguro contaríamos con una medalla de oro.

El estilo de Mario Niebla del Toro al escribir es ampuloso, frívolo y aburrido, como una voluta dorada, olvidada en un retablo barroco. Sin duda tendrá una buena legión de seguidores, pero no está de más exigirle un poco de compromiso en sus palabras y un toquecito de ironía. Lo mejor es empezar por reírse por uno mismo. Yo lo he probado en más de una ocasión y resulta realmente enriquecedor.